Un indigente pidiendo en la calle
Un indigente pidiendo en la calle. EP

Nueve personas en California han sido acusadas de violar una ley y penalizadas por haber entregado alimentos a un grupo de personas sin hogar, un acto que realizaron como protesta ante una medida que impide la donación de comida por el riesgo de contagio de hepatitis A.

Un brote de esta enfermedad viral en California ha afectado severamente al colectivo de personas sin hogar, que se encuentra expuesto a un mayor riesgo al no tener acceso a la higiene básica y el saneamiento.

La hepatitis A puede transmitirse al tocar alimentos u objetos contaminados, por lo que el Consejo Municipal de El Cajón aprobó una medida que impedía el intercambio de alimentos en cualquier lugar público. Sus impulsores lo describen como una medida de seguridad contra esta enfermedad, pero los opositores argumentan que penaliza injustamente y es una forma de discriminación a las personas sin hogar de la ciudad.

Así, como una forma de protestar ante esta iniciativa, un grupo de voluntarios se desplazó a un parque de la ciudad con alimentos a repartir para los sin techo, pero encontraron allí a la Policía que les penalizó por llevar a cabo esta actividad.

Ben Kalasho, miembro del Consejo, insiste en que repartir comida en los parques o lugares públicos es una "mala idea", y recuerda a los voluntarios que si "realmente quieren ayudar" a este colectivo pueden "salir, recogerlos, llevarlos a casa y darles de comer. Darles una habitación, una ducha", según recoge la BBC.

Solo uno de cada cien pacientes muere de hepatitis A, una enfermedad para la que existe vacuna, pero que ha azotado duramente a las poblaciones más vulnerables de California, aumentando los riesgos. Los síntomas incluyen fiebre, fatiga, dolor abdominal, náuseas y vómitos, así como una posible coloración amarillenta de la piel y los ojos.