Ricardo Cavolo
Interpretación de Ricardo Cavolo de la película 'Casablanca'. LUNWERG

Siempre es complicado contestar a la clásica pregunta: "¿Cuál es tu película favorita?". Quizá para que no le vuelvan a preguntar y, además, rebuscar en su memoria y rendirle homenaje a las que han marcado su vida, el artista Ricardo Cavolo (Salamanca, 1982) publica 100 películas sin las que no podría vivir (Lunwerg), un libro que cuenta más del propio autor que de los filmes de los que habla.

"Lo que vuelco en este libro son mis amores cinematográficos, independientemente de su consideración por la crítica. No esperéis una sinopsis o una reseña de los largometrajes. Aquí me veréis a mí amando cada una de las cien películas y veréis también de dónde sale ese amor", asegura el propio Cavolo en su introducción.

De Tiempos modernos a Toro salvaje, de Uno de los nuestros a Pulp Fiction, o las más recientes Winter's Bone, Interstellar o El renacido, cada genial ilustración –llena de ojos, como marca su original estilo– repasa la relación del artista con la gran pantalla.

"Yo fui un niño bastante solitario, y las películas me llenaban intensamente. Tanto que luego invertía gran parte de mis momentos en soledad imaginándome en cada filme, viviendo lo que los protagonistas vivían. He desarrollado todo un cosmos interno lleno de referencias cinematográficas que todavía hoy me vienen a la cabeza", confiesa el salmantino.

El libro muestra como las películas pueden transformar y definir una personalidad

Para Cavolo, las películas son "un medicamento", como es el caso de Hacia rutas salvajes; "una influencia", como la obra de Kusturica Gato negro, gato blanco; o, simplemente, "la piedra filosofal de ese cine de aventuras que amaré toda la vida", según cita en Los Goonies.

Más que un simple índice de recomendaciones o la lista que le enviarías a un amigo con ganas de ponerse al día en séptimo arte, 100 películas sin las que no podría vivir habla de cómo una serie de imágenes en movimiento puede transformar, definir y pulir una personalidad. "Esta lista es así porque es el ADN de una sola persona: yo.[...] El cine de cada uno es tan personal como su cadena genética", remata Cavolo.