Misioneros valencianos en Chile
Misioneros valencianos en Chile ARZOBISPADO

Vargas, de 68 años y misionero en Copiapó -capital de la región- ha expresado así su deseo de que "la voz de Francisco alcance a todos, sobre todo en cuanto a los conflictos abiertos en Chile, como la situación del pueblo indígena mapuche en el Sur, el gran contingente de población en el centro y la emigración en el Norte, que se suman a la desigualdad muy manifiesta, por eso su mensaje nos hace mucha falta", informa el Arzobispado en un comunicado.

En su visita, que será la segunda de un Pontífice al país tras la realizada por Juan Pablo II en 1987, "Francisco podrá ver las serias dificultades de los subcontratados, la falta de agua potable y la grave contaminación causada por la industria de la minería o la enorme cantidad de economía sumergida, entre otros problemas de la población", ha indicado este misionero en Chile desde hace 11 años.

Por su parte, Enrique Sarneguet, de 56 años y en labor en la ciudad de Huasco, ha afirmado que "allí se espera con mucho ánimo al Papa para que anime a la Iglesia, porque habla muy claro y de temas que afectan directamente a Chile, como el cuidado de la casa de todos presente en -su encíclica- 'Laudato Sí', entre otros", y ha recordado que "el propio pontífice dice que prefiere una Iglesia que se equivoque y con heridas a una Iglesia enferma, porque está encerrada".

"El pueblo y nosotros como Iglesia, también la jerarquía, tenemos que recoger el mensaje y hacer lo que el Evangelio nos pide, la centralidad de Jesús y estar con los pobres", ha predicado Sarneguet, que ha recordado que, en Chile, "con el salario mínimo de 300 euros compran productos básicos al mismo precio que en España".

"LO IMPORTANTE ES LA IGLESIA VIVA, QUE SON LAS PERSONAS"

Los dos misioneros se encuentran estos días en la capital valenciana y han agradecido a la diócesis de Valencia el apoyo recibido a través de la delegación de Misiones y de la Fundación Ad Gentes del Arzobispado de Valencia, además de la ayuda para realizar proyectos de mejora en Chile.

En Copiapó finalizaron la reconstrucción de una capilla con aportaciones de voluntarios de Valencia y de los fieles de la comunidad, mientras tienen pendiente arreglar los locales para catequesis y habilitar uno nuevo, "ya solicitado con urgencia al Obispado".

En cualquier caso, los misioneros siguen "necesitando ayuda para acondicionar el tejado de la sala multiusos, para los niños de catequesis y para velatorios", como "también los salones parroquiales, que tienen más de 40 años y están deteriorados".

Sin embargo, "lo importante no son las construcciones sino la Iglesia viva, que son las personas, y por eso necesitamos el llamamiento del Papa para hacer una Iglesia en salida". Pero "no solo en Chile, también en España, porque si no lo hacemos, construiremos capillas que cuando no estemos, se quedarán vacías", ha enfatizado.

Bajo el mismo prisma, ambos sacerdotes han apuntado que en sus parroquias en Chile "hace falta colaboración de voluntarios profesionales para ocuparse de la alfabetización y la formación de oficios y talleres" y han destacado, además de la actividad evangelizadora, el papel que cumple la misión en la asistencia a los mayores, con alimentos y promoción de la salud, y en la formación para mujeres y jóvenes".

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