Los Juzgados de Familia, más lentos con el traslado
Algunos trabajadores, ayer, con sus cazadoras puestas en el juzgado.(Pablo Elías)
El 12 de noviembre, parte de los Juzgados de Familia (los números 3, 10 y 13) se trasladaron desde la calle Angustias hasta el paseo Arco de Ladrillo. Desde entonces, todo funciona más lento, según confirman a 20 minutos los propios trabajadores.

Llevan casos de divorcio, separaciones, temas de menores, adopciones y las declaraciones de incapacidad, entre otros asuntos.

«El mejor ejemplo para ver la ralentización es que antes sólo teníamos que subir a donde están los procuradores (en el mismo edificio) para dejarles una notificación. Ahora, el agente judicial encargado tiene juicios dos o tres días a la semana, con lo que los expedientes se le van acumulando, hasta que saca tiempo para cogerse un taxi a la calle Angustias con todos los expedientes», cuentan los empleados.

Es decir, antes sabían que en el mismo día llegaba la notificación y que podían citar a los interesados en el plazo de una semana. Ahora, en cambio, no saben cuándo van a tener tiempo de llevar las notificaciones y para curarse en salud están citando a 15 ó 20 días vista.

Eso no es todo, «el archivo permanece en Angustias, con lo que cada vez que necesitamos acceder a él debemos desplazarnos hasta allí, y eso supone perder tiempo», se quejan.

Congelados y sin teléfono

La situación se deriva de las escasas condiciones materiales con las que tienen que desarrollar sus funciones. En uno de los juzgados, donde trabajan 9 personas, sólo hay dos teléfonos, «tenemos que hacer turnos para llamar y tampoco tenemos acceso a partes del sistema informático necesarias para nuestro trabajo. Lo que antes nos costaba un clic, ahora tenemos que gestionarlo por teléfono (si no está ocupado) o por fax, con los retrasos que eso supone», aseguran.

Sólo hay que pasarse por allí para verlos trabajar con cazadora y bufanda hasta las 12 horas de la mañana, momento en el que empieza a surtir efecto la calefacción. «Y como está mal regulada, cuando alcanza temperatura, para nivelar, empieza a salir aire frío».

«Los jueces están con calentadores eléctricos, pero es que en el pasillo donde esperan las personas (más de 100 diarias) y en los baños no hay calefacción».

El sistema informático va y viene, al igual que ocurre con la luz. «Cuando avisamos a la Gerencia, nos dice que es que hay poca potencia contratada y que ya lo saben, pero no dan soluciones», reclaman.

Varios empleados abandonaron ayer su puesto en protesta por el frío y las condiciones. No descartan movilizarse hasta que alguien les dé una solución.