Sacar el billete del tranvía dejára de ser un lío en 2008
Guillermo Cuela Estadístico, 50 años.
El tranvía bilbaíno quiere solucionar durante 2008 –sus responsables no han concretado el mes–, uno de los problemas que más quebraderos de cabeza ha dado a los viajeros desde que, hoy hace cinco años, echó a andar el tren urbano. Es el relacionado con el sistema de venta.

Por eso, en el futuro, las máquinas que expenden los billetes darán más y mejor información para facilitar la operación, según explicó ayer el director, Julián Eraso, sin olvidar la advertencia de que es necesario validar el billete, lo que ya hacen.

Todo para evitar lo que ha sido una constante en estos años: muchos viajeros han visto cómo el tranvía se alejaba sin ellos porque tenían que validar el tique. Otros, más arriesgados, entraban en el vagón sin hacerlo, con el temor de ser multados con 30 euros, tal y como reconocieron ayer los responsables.

La iniciativa tiene que ver con la celebración, y forma parte de un paquete de 20 compromisos para mejorar  la atención a los clientes.

Así, devolverá el dinero o cambiará el billete a los viajeros cuando el tranvía suprima una de sus líneas o el tren se retrase al menos 20 minutos. «Es raro»,  pero sucede, admitieron los responsables del tranvía.
El año pasado se paró hasta en 55 ocasiones por causas externas. «Un coche cruzado en mitad de la vía, una manifestación no programada... hacen que haya que suprimir algunos trenes», explicó Martín Barbarías, jefe de servicio del tranvía.

Un caso excepcional fue el infarto que sufrió un pasajero el año pasado y que obligó a suprimir  varios servicios. Pero es un pequeño porcentaje entre los 55.000 servicios que presta al año.

Balance de 5 años

Doce millones de viajeros: En cinco años. Éste serán tres millones, explicó ayer la consejera vasca de Transportes, Nuria López de Gereñu.

San Mamés: La estación más utilizada, con 317.000 viajeros al mes.

Más metro y tranvía: El Gobierno vasco adjudicará la construcción del tranvía de Leioa y del metro entre Etxebarri y el Casco Viejo en 2008.

Así opinan los viajeros

Guillermo Cuela, Estadístico, 50 años.

«El problema es que hay que validar el billete antes de entrar al tranvía. Lo compras, luego lo cancelas y así te puedes quedar sin coger el tren. No hay tiempo. Las máquinas tenían que se iguales que las del metro; son más sencillas».

Alfonso Peña, Jubilado, 49 años.

«Cojo bastante el tranvía y la verdad es que no tengo problemas porque uso el creditrans. Pero sacar el billete ordinario es complicado. Hay gente que no sabe cómo sacarlo. He visto a alguna señora quedarse fuera por no poder comprarlo».

Nerea Alkorta, Periodista, 36 años.

«Si no estás acostumbrado, es difícil saber cómo funciona la máquina. Con el uso, el funcionamiento es sencillo, pero reconozco que hay mucha gente mayor y también turistas que se lían. Me ha tocado explicar cómo sacar el billete a algunos viajeros».

Iván Ozkaritz, Informático. 25 años.

«No está bien indicado. Hay gente que no sabe que hay que cancelar el billete antes de entrar al tranvía. Creo que si compras un billete normal debería salir ya picado o que se pueda cancelar dentro del tranvía, como en otros países».