El servicio de carsharing , donde los usuarios comparten un coche –y sus gastos– ha experimentado durante el 2007 un aumento del 60% de usuarios, pasando de 850 a 1.400 clientes. Para hacer frente a la demanda, se han introducido 31 nuevos vehículos y nuevos aparcamientos. El servicio, que está presente en la mayoría de barrios de Barcelona y en su entorno metropolitano, ha crecido en la capital catalana más que en cualquier otra ciudad europea este año. El objetivo es mejorar la movilidad y minimizar los problemas de estacionamiento y la contaminación.