Escena de 'La tumba de María Zambrano'
Escena de 'La tumba de María Zambrano' CDN

Inspirada en las últimas palabras que María Zambrano pronunció cuando recibió el Premio Cervantes en 1989, la obra teatral La Tumba de María Zambrano pretende acercar a los espectadores, sin tratarse de una biografía, la filosofía de esta malagueña, figura clave de la Generación del 27.

Hasta el 11 de febrero, este texto de Nieves Rodríguez llevado a escena por Jana Pacheco se subirá a las tablas del Teatro Valle Inclán -Sala Francisco Nieva- para llenarlo de ese "surrealismo mágico" que han necesitado para relatar esta trama que no es una biografía "aunque si tiene vocaciones biográficas", ha contado Rodríguez sobre este trabajo.

Según Rodríguez, cuando leyó las últimas palabras que la malagueña pronunció cuando recibió el Premio Cervantes en 1989 -"la palabra perdida, la palabra única, secreto del amor divino-humano"- se "emocionó" al saber que tras vivir 45 años de exilio seguía "buscando y buscando".

Tiene la obra como única función servir de antesala a un encuentro con María Zambrano"Eso es lo que viene a hacer al teatro, seguir buscando su última palabra, y esa palabra es paz... Y también es una palabra que ella sigue buscando", puntualiza la autora del texto. Así, el texto tiene como "única función servir de antesala a un encuentro con María Zambrano".

"Es un paisaje de experiencias, emotivo, donde la razón tiene que jugar otro papel, tiene que estar en otro lugar, y ojalá lo hayamos conseguido, ese ha sido nuestro reto constante porque de conseguirlo creo que habríamos llegado a alcanzar algo de razón poética", ha matizado sobre esta obra creada sin "tempo" donde situarla.

Protagonizada por Aurora Herrero -quién dará vida a María Zambrano en su edad adulta- Isabel Dimas (hermana), Daniel Méndez (padre), La Tumba de María Zambrano cuenta también con dos niños Óscar Allo y Carolina Lapausa. Una "licencia" de la autora para "despertar el mundo de los niños y de los adultos".

Precisamente será Allo -quien da vida al niño hambriento- quien arranque la obra invocando a la filósofa leyendo: "Levántate, amiga mía, y ven", el epitafio que puede leerse en su tumba.

La obra, una coproducción entre el Centro Dramático Nacional, Volver Producciones e Ibercover Studio, se presenta también como un "viaje personal que se convierte en político" porque, según su autora, hay una parte de la razón poética de Zambrano que se convierte en política.