Agentes de la Policía Científica que se hicieron cargo de la inspección ocular y la investigación del asesinato de Ascensión Amorés a manos de su marido, el pastelero avilesino Julio Pardo en enero de 2016, han declarado este martes que de la investigación se concluye "que la víctima recibió el primer golpe con la llave inglesa cuando estaba acostada en la cama", después se cayó al suelo y allí "siguió recibiendo golpes".

El primero de los agentes en declarar, uno de los tres que participaron en la inspección ocular del domicilio en el que se cometió el asesinato ha sido conciso a calificar la agresión de "sorpresiva y brutal" y ha indicado que la víctima "no tuvo opción de salir de la habitación".

"Yo lo primero que diría es que fue una agresión sorpresiva y luego fue brutal. Si quieres matar a una persona le das con un martillo que pesa cuatro kilos y la matas pero esa llave inglesa pesa poco, le tuvo que dar muchos golpes y con mucha fuerza para matarla", ha declarado el agente que ha explicado que "creen que el acusado sujetó a la víctima ya en el suelo con la mano izquierda, además se puso encima para sujetarle con la rodilla , lo que provocó la rotura de varias costillas y con la parte derecha le siguió dando golpes en el cráneo" hasta matarla.

Los agentes han explicado que no había síntomas de que la puerta de la vivienda hubiera sido forzada, pero si había activado el seguro interior, un pasador que hacía imposible acceder desde fuera aun con llave de la vivienda.

Ha relatado que el cadáver estaba en la habitación matrimonial entre la cama y la ventana, "en el suelo y de cúbito supino. La habitación estaba "llena de salpicaduras de sangre en

la pared frontal, en la lateral, en el radiador, cabecero de la cama y en la pared encima del cabecero, lo que hace deducir según los agentes que "los golpes fueron muy fuertes". La llave inglesa con la que supuestamente fue agredida la víctima estaba en el lado opuesto de donde encontraron el cuerpo, y la misma tenía sangre y cabellos de color negro, lo que "implica que los golpes fueron muy fuertes". "Hay que darle muy fuerte porque la llave además no era muy grande", han indicado los agentes.

Por su parte cuando llegaron los agentes el acusado estaba en el salón y tenía "sangre en las manos, sobre todo en los pliegues y en las uñas". En la cocina había una botella de ron "medio vacía con huellas palmares de sangre", aunque no pudieron determinar que fuesen del detenido. También se encontraron otras dos botellas en el salón medio vacias, pero sin restos de sangre, así como cajas de medicamentos, una de ellas de Valium también presentaba restos de sangre, unos restos que también hallaron en el interior de los bolsillos del pantalón del pijama "lo que pudo hacer que se limpiasen las manos".

A preguntas de la letrado de la acusación particular los agentes han indicado que no encontraron restos de "heces ni de orina por la casa" y si algún resto de vómito.

La de este martes es la segunda sesión del juicio en el que el acusado se enfrenta a una pena de 25 años de prisión y diez años más de libertad vigilada.

También se pide que el acusado indemnice con 100.000 euros al padre de la víctima y con otros 100.000 euros a la madre, y con 50.000 euros a cada uno de sus cinco hermanos, más los intereses legales.

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