Audiencia Provincial de Oviedo
Audiencia Provincial de Oviedo EUROPA PRESS

La mala relación entre Ascensión Amorés, la mujer asesinada en enero de 2016 por su marido, Julio Pardo, confitero avilesino, y sus suegros que recoge la calificación del fiscal ha quedado patente este martes en la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial. Una sesión en la que han prestado declaración los testigos llamados por la defensa del acusado, entre ellos su madre María de los Ángeles Cimiano, que ha declarado que "jamás presenció discusiones entre su hijo y su mujer" y ha manifestado que su relación con ellos "no era ni buena ni mala, porque eran un matrimonio muy particular".

La mujer ha explicado que la relación con su hijo y su nuera se enfrió aún más en el 2012, cuando el matrimonio se hizo cargo de la confitería familiar que "desde siempre estuvo enfocada para que Julio se quedase con ella, al igual que el piso donde residían porque el era hijo único". Una confitería, La Duquesita,

que en ese momento, más allá de la crisis general marchaba económicamente bien.

"Desde que me jubilé yo nunca jamás volví a la confitería, porque ella quería manejar el negocio a su manera y a mi me pareció bien para que no riñeran y no tuviesen problemas. Ellos querían llevarlo a su manera. Yo hubiese querido ayudarles, ir sábados y domingos por ejemplo,

presentarles a los clientes para no perder la clientela, pero ella dijo que yo allí no podía estar porque querían hacerlo a su manera y que además los inspectores vigilaban, así que nunca más volví", ha insistido la madre del acusado.

El que si volvía a diario para ayudar a su hijo en el obrador era su padre, algo que no gustaba a la víctima, según la madre del acusado y otros testigos que declararon este martes.

El malestar generado llegó a provocar un enfrentamiento entre la víctima y su suegro, según la madre de Julio "ella le empujo y le dijo que no entrase a la confitería".

Así las cosas el acusado optó por cambiar la cerradura del negocio en enero de 2015 y desde entonces "su padre no volvió", aseguró María de los Ángeles Cimiano qu ha indicado que se enteró "posteriormente de que la víctima tuvo como un cuadro de ansiedad porque no soportaba que fuese el padre de Julio". "Julio le dijo a su padre cuando cambió la cerradura que no podía volver porque le creaba conflictos con su esposa, eso fue a principios de 2015 y no volvió más.", ha dicho.

La mujer ha relatado que su hijo y Susi, como así llamaban a la víctima, fueron novios durante años, luego convivieron juntos y luego "se casaron por la iglesia", una decisión que dijo "les sorprendió porque no contaron con ellos -sus padres- para nada". "Ellos lo hicieron todos y nada nos dijeron, ni siquiera fui con él a comprar su traje. Fui a la ceremonia de madrina pero como una invitada más, como lo querían hacer todo ellos no hice nada y ni fuimos a la prueba del menú", ha relatado la madre que si ha admitido que le aconsejaron a su hijo hacer Si le aconsejamos hacer separación de bienes.

Desde que se casaron la relación con su hijo y su nuera "no era ni buena ni mala porque era un matrimonio muy particular" ya que el estaba y comía con ellos y

luego se iba a la pastelería y ella __Ascensión Amores- "comería en su casa o en la de los padres". "No había ni buena ni mala relación, sencillamente no teníamos mucho contacto, así estuvimos, bien , hasta que yo me jubilé en 2012 y les de dejamos la confitería", ha relatado la madre del acusado.

La madre del acusado ha asegurado ante el tribunal que ella no podía tampoco hablar con su hijo porque era su mujer, la víctima, la que controlaba su móvil. "El tenía móvil que sólo manejaba ella y no le daba ningún aviso porque siempre tenía que pasar a través de ella. Es más el papel de la confitería solo ponía un móvil que era el de ella", ha asegurado.

LA TÍA DEL ACUSADO LO VISITÓ EN EL HOSPITAL

También ha declarado esta mañana una tía del acusado, María Luisa Pardo, que ha explicado al Tribunal que en la fecha de los hechos era auxiliar de enfermería motivo por el que visitó al acusado en el hospital varios días después, cuando permanecía bajo vigilancia policial. Ha explicado que cuando lo vio, "sentado en pijama" le preguntó "Julio, Julio que pasó", a lo que el le dijo "no se lo que pasó, sólo se que yo no tenía que estar aquí, tenía que estar muerto". "Yo lo abracé y me fui", dijo.

Ha manifestado que mantenía una buena relación con el acusado y también con su mujer con la que hablaba de manera habitual e incluso le dio consejos sobre la confitería. "La veía muy enamorada de él y el de ella. Susi -Ascensión- no quería que sus suegros estuviesen allí y creo que Julio la apoyó y ellos dejaron de ir".

"ERA UNA PAREJA NORMAL"

Entre los testigos llamados a declarar por la defensa lo han hecho varios amigos y vecinos de la pareja así como clientes habituales de la pastelería. Todos ellos han coincidido en destacar que se trataba de una pareja "con una relación normal".

Una amiga de la pareja que ha indicado que solía frecuentar durante horas el negocio, y ha descrito a la pareja como una pareja normal sin problemas económicos. Ha llegado a declarar que "ella era la voz cantante". "Ella hablaba y el le decía que sí. Teníamos planeado ir a Santo Domingo Juntos, así que tampoco se que tuviesen problemas económicos", ha manifestado esta amiga de la pareja que ha añadido que la fallecida si le comentó su mala relación con los suegros.

Si han coincidido en que la fallecida "siempre iba acompañada por su marido" , llegando una de las testigos amiga de la pareja a declarar que "nunca iba ella sola".

Otra clienta habitual de la pastelería La Duquesita,

ha indicado que la fallecida le comentó en alguna ocasión que el negocio no iba bien y también que "no se llevaba demasiado bien con sus suegros", pero ha indicado que nunca le dijo que le fuese mal con Julio. No obstante ha indicado que "tampoco tenía mucha confianza con la fallecida".

Por contra, uno de estos testigos, un hostelero de la zona de la pastelería, ha manifestado además que "creía que el negocio -la pastelería- funcionaba bien y les iba bien".

También han declarado trabajadores y comerciantes del entorno de la pastelería que regentaban el acusado y su mujer. Tampoco estos testigos han manifestado haber detectado anomalía alguna entre la pareja, ni enfrentamientos entre ellos. "Siempre los vi muy normales, eran una pareja normal" o "para mi tenían una relación perfecta de amor total",

fueron algunas de las declaraciones de estos testigos llamados a declarar por la defensa del acusado. Ninguno de los testigos ha afirmado que quedase con la pareja fuera del negocio, excepto en tan sólo dos ocasiones.

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