Vendimia
Dos jornaleros trabajando en la vendimia. ARCHIVO

Dramático. Año aciago. Extremadamente preocupante. Cualquier eslabón de la cadena agraria arroja un análisis similar del año que dejamos atrás. La falta de agua y las heladas de allá por enero, dicen, malograron miles de hectáreas de cultivo, redujeron por toneladas el volumen de las cosechas, elevaron los precios para el consumidor y, pese a que la ministra Báñez presume de la "primavera laboral" española, frustraron miles de trabajos en el campo.

"La mala climatología ha afectado al empleo", admitió el miércoles Tomás Burgos, secretario de Estado de Seguridad Social, para justificar que el sector agrario perdiese 7.978 cotizantes en 2017 mientras en España se alcanzaba un dato histórico con 611.000 nuevos afiliados. Toda una debacle para el campo, uno de los sostenes de la exportación española (supone el 18,4% de las ventas) y la cuarta despensa de la UE.

En ese mismo periodo crecían las afiliaciones en industria un 3,27%, en servicios un 3,49% y en construcción un 7,38%. Los tres sectores superan su nivel de empleo en 2012 —el año más duro de la crisis—, pero la agricultura apenas llega a 1.163.148 afiliados, un 0,44% menos que entonces.

"Los efectos de la sequía han supuesto la pérdida de 5,5 millones de jornales", explica a 20minutos José Fuentes, responsable de política sindical agraria de CC OO. Como el jornal diario medio es de 55 euros, supone que los trabajadores dejaron de ingresar 302,5 millones en 2017 y que "cada jornalero haya perdido de 3.000 a 3.800 euros en 2017, un tercio de lo que ingresan de media cada año", lamenta Fuentes.

La aceituna redujo  su producción un 8,2% y el vino un 14%Hasta 1.750.000 pagas se perdieron en la recogida de cítricos de Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia; otras 300.000 para cosechar aceitunas de mesa en Extremadura y Andalucía; unos 320.000 jornales en Castilla-La Mancha, Murcia, Aragón, Extremadura, Andalucía y Cataluña por la merma de producción de aceite; otros 300.000 por la crisis de la fruta de hueso, y reducciones similares se registraron en el caso de cultivos hortofrutícolas, leñosos, fresas y remolacha.

La pérdida es mayor en áreas de monocultivo. Los habitantes de pueblos dedicados de lleno al olivar, al cítrico y la vendimia —las tres cosechas que más mano de obra generan— han reducido sus ingresos en mayor medida porque viven de ese cultivo concreto.

La caída de producción ha sido generalizada. La aceituna la redujo un 8,2% y el vino un 14%, según el balance de la coordinadora COAG. El año más seco del siglo también ha afectado a los cereales, que recortaron su cosecha un 28%. En total, el sector agrario ha perdido este año 3.600 millones de euros por la falta de lluvia, según los datos de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA).

"Este año no llegaré ni a una semana de jornales"

David, a sus 20 años, es uno de los afectados por las vacas flacas en el campo. "El año pasado trabajé 20 días, pero esta vez no llego a la semana", cuenta recién terminada su jornada de recogida de aceituna en una explotación cerca de Valdepeñas. "Soy estudiante, pero tengo compañeros que son padres de familia y lo están pasando mal. Hacen coincidir sus vacaciones de trabajo con la cosecha para ganar un extra que les permita llegar a fin de mes".

Compañeros que son padres de familia lo están pasando malLos 50 euros diarios de jornal que gana este joven manchego por recoger aceitunas de 8.30 a 17.00 h se le entregan en mano. Nada de alta en la Seguridad Social. Y es que la economía sumergida es otro de los problemas del sector. "Hay empresarios desaprensivos que se aprovechan de la vulnerabilidad de los inmigrantes para incumplir los convenios en salario y seguridad laboral", lamenta José Fuentes.

Su sindicato, además, exige más contratos fijos discontinuos en este sector que muestra un 62% de temporalidad. "Son eventuales que ocupan los mismos cada año. No es de recibo desvirtuar así la causalidad de la contratación".

No trabajar es un drama. Pero no es el único en el sector agrario. Sin un mínimo de jornales, no se accede a prestaciones. Y cuantos menos se trabajen, menos se recibe. Es decir, que la sequía no solo está hundiendo el empleo agrario, sino que también precariza el desempleo del sector.

La sequía no solo hunde el empleo: también precariza el desempleo posterior"Los extremeños y andaluces necesitan por ejemplo 35 jornales para acceder a la renta agraria", dice José Fuentes. Si trabajan de 35 a 64 días, reciben una prestación del 80% del Iprem (que es 537,84 euros); de 65 a 94 días, un 85%. Y así progresivamente hasta 180 días, medio año de trabajo, que da derecho a cobrar el Iprem mensual completo.

"¡Ya me gustaría a mí dar trabajo muchos meses!", dice Juan Carlos Saavedra, un agricultor de 51 años de Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real) que emplea a seis personas para recoger aceitunas en sus 6.000 olivos. "Este año la cosa va mal; hay poca cosecha porque la planta no se moja y no llega fuerza a la aceituna para cuajar. El año pasado recogimos 70.000 kilos, pero esta vez no llegaremos a 20.000".

Pese al bajón, Juan Carlos no encoge su cuadrilla. Siempre coge a seis. Este año son dos jornaleros del pueblo y cuatro ecuatorianos en parejas de padre e hijo. Pero sí ha recortado las jornadas. "Cuando se acaba la aceituna, se ha acabado; el año pasado dio para 52 días y este año solo llegaremos  a 30".

Los precios se encarecen... y sube la renta de los agricultores

Pero la sequía no solo afecta al agricultor, también al consumidor. La reducción de cosechas y el encarecimiento de los costes de la energía para producirlas han encarecido también los precios. El aceite de oliva, por ejemplo, era en noviembre un 11,2% más caro que un año atrás; las frutas son un 8,2% más costosas, y las legumbres y hortalizas, un 7,5%. Solo la patata ha despeñado su precio (-11%) en el último año.

"Los agricultores y ganaderos hemos seguido sin tener precios justos en 2017", protestan en cambio desde UPA. Lo ejemplifican con las frutas de hueso: se encarecieron el año pasado un 10,4% para el cliente, mientras en origen (que es lo que ellos cobran) solo un 0,7%. El margen se queda en la intermediación.

También se duda en esta gremial de que la renta de los agricultores, como dice el ministerio, haya crecido un 4% este año. "Desde luego para el 90% de las explotaciones, que son de carácter familiar, ha ocurrido lo contrario", indican.

COAG achaca esta alza a la fortaleza del porcino y al menor coste del pienso. "Es lógico que nos indignemos cuando los datos oficiales son excesivamente triunfalistas en un año marcado por una histórica sequía", explica Miguel Blanco, su secretario general. "Sin agua no se pueden sacar adelante las cosechas y las subidas de precios no compensan la caída de la producción".