La lista de Schindler
La mirada de Spielberg al Holocausto se llevó 7 Oscar, entre ellos el de mejor película y dirección. Sony

1993 fue el año de Steven Spielberg. Estrenó dos películas, Parque Jurásico que arrasaría en taquilla y La lista de Schindler que al año siguiente también arrasaría, pero en los Oscar. Aún faltaba mucho tiempo para que los la lista de las más vistas quedara copada por los superhéroes. Dramas, comedias, thrillers o aventuras fantásticas lograban atraer al público en masa. También fue el año de producción o estreno de varios títulos que ahora son míticos. ¿Quién no recuerda Atrapado en el tiempo, Pesadilla antes de Navidad o Señora Doubtfire?

La desgarradora mirada al Holocausto judío durante la II Guerra Mundial, y en un impactante blanco y negro, le valdría a Spielberg su primer Oscar como director —el segundo le llegaría por Salvar al soldado Ryan (1998)—. Obtuvo un total de siete premios de la Academia, incluido el de mejor película, y nos brindó dos magníficas interpretaciones, Liam Neeson como el empresario alemán Schindler que salvó millares de vidas; y Ralph Fiennes como el psicótico comandante austríaco de la SS del campo de concentración de Plaszow.

Se estrenó en diciembre en Estados Unidos, aunque a nuestros cines no lo haría hasta marzo de 1994. Antes, Parque Jurásico (Jurassic Park) se había erigido como el acontecimiento cinematográfico del año.

Bill Murray logró una de sus mejores interpretaciones en 'Atrapado en el tiempo' y Robin Williams en 'Señora Doubtfire' Los efectos visuales y sonoros más avanzados lograron recrear con un realismo inaudito esas criaturas prehistóricas basadas en la novela de Michael Crichton. Su recaudación en los cines de todo el mundo ascendió a 1.077 millones de dólares —unos 897 millones en euros—, la más taquillera hasta el momento de toda la historia, superando a E.T. El extraterrestre (1982), también de Spielberg.

Míticas son tanto Atrapado en el tiempo, con el meteorólogo de una cadena de televisión que interpretaba Bill Murray repitiendo una y otra vez el mismo día en una pequeña localidad de Pensilvania, como la gótica y original animación de Pesadilla antes de Navidad de Tim Burton —y que en España se estrenaría un año después, en diciembre de 1994— y un personaje, Jake Skellington, inolvidable. Señora Doubtfire, papá de por vida con un Robin Williams transformado en ama de casa y canguro para poder estar cerca de sus hijos, también logró arrastrar a multitud de espectadores a las salas de cine. Entre nosotros se estrenó en marzo de 1994.

Grandes interpretaciones

Hubo otras interpretaciones memorables. El traficante de drogas intentando dejar su mala vida y que encarnó Al Pacino en Atrapado por su pasado (Carlito's Way) de Brian de Palma, Anthony Hopkins como mayordomo demasiado servicial y entregado a su trabajo en Lo que queda del día de James Ivory; o un Daniel Day-Lewis inmenso como un joven injustamente encarcelado por un atentado terrorista del IRA en En el nombre del padre.

Una de las primeras producciones importantes de Hollywood que trató el tema del SIDA fue Philadelphia, y significó el primer Oscar para Tom Hanks —el segundo sería al año siguiente, por Forrest Gump—. Tanto Holly Hunter como la pequeña Anna Paquin de 11 años obtendrían el Oscar, y todo tipo de elogios, con El piano; Michelle Pfeiffer y Winona Ryder, junto con Daniel Day-Lewis, brillaron en La edad de la inocencia de Scorsese; y la francesa Juliette Binoche maravilló con la sensible Tres colores: Azul de Krzysztof Kieslowski.

Kieslowski era uno de los directores de moda entonces entre la crítica ylos  cinéfilos, al igual que un Woody Allen en plena forma con Misterioso asesinato en Manhattan, Robert Altman con una de sus mejores obras, Vidas cruzadas, y un Clint Eastwood que era capaz de destacar tanto detrás de las cámaras, con Un mundo perfecto protagonizada por Kevin Costner, como ante ellas en el thriller En la línea de fuego.

Así eran los éxitos de taquilla

Además de Parque Jurásico o Señora Doubtfire, lo que atraía al público eran thrillers de lujo como El fugitivo con Harrison Ford, La tapadera con Tom Cruise o El informe Pelícano con Julia Roberts y Denzel Washington.

También conquistaría a los espectadores la comedia romántica Algo para recordar con Meg Ryan y Tom Hanks, el drama matrimonial Una proposición indecente que reunió a Demi Moore, Robert Redford y Woody Harrelson, o cine familiar de aventuras y comprometido con la naturaleza como ¡Liberad a Willy! Hubo éxitos totalmente inesperados como Mucho ruido y pocas nueces, basada en la obra de Shakespeare y dirigida por el británico Kenneth Branagh —y que aquí llegaría en febrero de 1994—, o la cubana Fresa y chocolate —en España no se estrenaría hasta 1995—.

No obtuvieron en su momento la acogida que esperaban, pero con el paso de los años se convirtieron en objeto de culto, fueron Amor a quemarropa, con guion de Quentin Tarantino, un encolerizado Michael Douglas en Un día de furia o ¿A quién ama Gilbert Grape? que reunía a unos jóvenes Johnny Depp y Leonardo DiCaprio —que acababa de debutar con Vida de este chico, también de 1993—.

Héroes de acción y cine español

Stallone y Schwarzenegger eran las dos grandes estrellas del cine de acción. Intentando relanzar su carrera, Stallone protagonizó nada menos que dos películas. Una ambientada en el futuro, y como un policía criogenizado y despertando años después para acabar con un peligroso asesino, en Demoliton Man; y en el presente ejerciendo de experto alpinista en Máximo riesgo. Schwarzenegger tuvo menos fortuna porque El último gran héroe, con muchas dosis de autoparodia y guiños cinéfilos, fue una superproducción que pinchó en los cines.

Demostrando que quien tuvo retuvo, el genio y la mirada crítica de Luis García Berlanga volvió a brillar en Todos a la cárcel, su penúltima película —París Tumbuctú, de 1999, sería su último largometraje antes de fallecer, en 2010—, con banqueros, políticos, personas influyentes o delincuentes de medio pelo, el mundo de la cultura y toda una fauna de chorizos, pícaros y chapuceros en un argumento que seguiría siendo actualidad. Ganó los Goya a la mejor película y dirección.

Entre la cosecha autóctona, junto con el valenciano Berlanga destacaron curiosamente tres jóvenes cineastas vascos. El donostiarra Julio Medem con La ardilla roja y el alavés Juanma Bajo Ulloa con La madre muerta, y ambos con la que era aún solo su segundo largometraje. Por su parte, el bilbaíno Álex de la Iglesia intentó impresionar y ofrecer un cine diferente desde su misma ópera prima, Acción mutante, bajo la producción de Pedro Almodóvar. Dos años después, asombraría con El día de la bestia.