Lince Ibérico en el Parque Nacional de Doñana
Lince Ibérico en el Parque Nacional de Doñana JORGE SIERRA/WWF

34 linces han muerto en España en 2017. 21 fueron atropellados y, al menos cinco murieron por culpa de los furtivos, tras hallar técnicos del proyecto Life Iberlince en Villafranca de Córdoba esta semana de una hembra tiroteada.

Para WWF, este es un "año terrible" para el lince a pesar de los avances en sus poblaciones e insta a terminar con estas muertes provocadas por causas humanas.

Así, los técnicos del Proyecto Life Iberlince encontraron el 26 de diciembre el cadáver de Niebla, una hembra de lince ibérico que estaba incluida dentro del programa de radioseguimiento, que mostraba señal de inactividad que posteriormente confirmó los peores pronósticos.

Según los técnicos del programa, Niebla fue liberada el pasado 30 de enero en finca La Ventilla en Villafranca de Córdoba. Niebla es hija de Kilimanjaro y Coscoja y procedía del centro de cría en cautividad de La Olivilla de Santa Elena (Jaén).

En un primer análisis, Niebla no presentaba signos de violencia, pero tras practicarle una necropsia se ha desvelado que el cuerpo del lince tiene dentro "unos 35 plomos", lo que hace constatar que fue tiroteada.

A pesar de ello, WWF destaca los "frutos" del programa de recuperación y reintroducción de la especie, que ha pasado a contar con más de 475 ejemplares en 2017, cuando en 2002 quedaba menos de un centenar.

Durante el año 2016 nacieron 34 cachorros en libertad y la especie ha pasado de la categoría de 'en peligro crítico de extinción' a la categoría inferior de 'en peligro'.

De momento, la ONG señala que este 2017 está siendo un "mal año" para el lince ibérico, ya que han muerto 34 ejemplares, 21 por culpa de los atropellos, por trampas para otras especies y, al menos cinco por furtivismo.

En la actualidad, el censo supera los 400 ejemplares en libertad en poblaciones como Doñana o Sierra Morena, donde hay cámaras trampa para observar a los distintos ejemplares a los que prácticamente se conoce por su nombre, por lo que la ONG considera que su recuperación "no está en peligro". En total, el último censo señala que hay 475 linces y se espera que al final de 2017 -cuando se actualice el próximo censo- se superen los 500 ejemplares, pero advierte de que el alto número de linces muertos dispara todas las alarmas.

A escasos tres días de terminar el año, el responsable del programa Iberlince de WWF España, Ramón Pérez de Ayala, ve "desesperante" el número de los atropellos en Andalucía. "Hay que empezar a pensar en proyectos específicos no para la conservación de las vías, sino para hacer más 'verdes' las infraestructuras", ha precisado a Europa Press.

Pese a la situación "bastante preocupante", sin embargo celebra que las cifras de población "progresan adecuadamente" y cada vez son más numerosas.

En este contexto, el responsable del programa de Especies de WWF España, Luis Suárez, advierte de que la recuperación del lince puede verse ralentizada por estas muertes causadas de forma directa por el ser humano. "Es urgente poner fin a estos problemas para poder afrontar los verdaderos retos del futuro de la especie, como son la conservación del conejo y la conectividad entre poblaciones dispersas", ha reclamado.

Peligro por atropellos

Suárez denuncia la persistencia de puntos negros en las carreteras, ya que de los 12 linces atropellados en Andalucía, ocho han muerto en tres puntos de la A-IV, la N-420 y la A-301, que son competencia del Ministerio de Fomento y en Castilla-La Mancha, donde han sido atropellados siete linces, tres de ellos en una única carretera. Lo mismo ocurre en Castilla-La Mancha, donde han sido atropellados 7 linces, tres de ellos en una única carretera.

Por ello, la ONG denuncia que el Gobierno no ha puesto en marcha las "grandes obras prometidas" a pesar de tener financiación de las autoridades europeas y nacionales y, a nivel autonómico, insta a Andalucía y Castilla-La Mancha a incrementar sus esfuerzos para arreglar carreteras y construir pasos de fauna.

Si bien, ha adelantado que la ONG prevé denunciar a España ante la Comisión Europea por no arreglar los puntos negros para evitar los atropellos.