Patricia Conde y Luis Quevedo
Patricia Conde y Luis Quevedo, en un incendio controlado. MOVISTAR+

El cuerpo humano puede parecernos frágil, pero la actriz y presentadora Patricia Conde y el divulgador científico Luis Quevedo se han empeñado en demostrar hasta dónde puede llegar en las situaciones más extremas mientras que enseñan los porqués del funcionamiento de nuestro físico en Los poderes extraordinarios del cuerpo humano (canal #0, Movistar +, los jueves a las 22.00 h y disponible bajo demanda).

Sus protagonistas, que han pasado por todo tipo de retos que ponen al cuerpo humano en situaciones extremas, nos cuentan cómo lo han vivido, porque la actriz y presentadora y su compañero se han metido en un incendio, han intentado ascender al Mont Blanc, han saltado de un helicóptero y de un acantilado y han estado a 35 bajo cero, entre otras pruebas. Todo por la ciencia... y la televisión.

Ha vivido la ciencia de la forma más extrema que se puede vivir...
Claro, porque de lo que se trata es de demostrar a la audiencia que el cuerpo humano, si lo expones a ciertos límites, responde muy bien, y que tenemos más capacidad de la que creemos.

Las ha pasado canutas pero no ha perdido el sentido del humor...
Sí, tengo un mecanismo de defensa en mí que es el sentido del humor, desde que tengo uso de razón. Ante situaciones de peligro me crezco y mi sentido del humor sigue intacto, y eso ayuda a relajarse.

¿Todas estas situaciones se las cuentan antes de firmar el contrato?
Sí... bueno, no todas (risas), siempre hay matices y sorpresas, pero todo ha sido bien recibido.

¿Qué ha aprendido de su cuerpo?
He descubierto que es más fuerte de lo que yo pensaba y que tengo más resistencia física de la que me creía. Me consideraba una chica con una constitución normal, pero he superado muchas pruebas y pudimos entrenar poquito.

¿Cuál ha sido el peor momento?
Me han tirado de un helicóptero a 4.000 metros de altitud, con niebla densa, con un minuto de caída libre. Pero lo más duro ha sido lo del costering. Me vi allí arriba, en un acantilado, y abajo solo había rocas y un pequeño hueco de agua entre las rocas, y me decían que tenía que saltar allí cuando viniera una ola.

¿Y qué pasó?
Pues que ahí estaba, contra una pared, sin poder poner bien los pies, y tenía que soltar los cabos de seguridad y saltar, pero no podía coger impulso. Fue horrible, unos lagrimones... tuvieron que pasar ocho olas. Pero luego hay un momento muy bonito de orgullo cuando lo logras.

¿Eso crea piña con el equipo?
Estaba colgada como un jamón en el acantilado; el cámara estaba al lado y estaba peor que yo porque encima tenía que grabar, y a mí me daban ganas de ayudarle y le pedía que me dejara la cámara un rato.

¿Quién era la primera persona a la que mandaba un mensaje después de los retos?
Cuando estás fuera de tu forma de confort, pasándolo mal, es cuando te acuerdas de las personas a las que más quieres. Esos momentos te dictan quiénes son. Por supuesto escribía primero a mi familia y a mis amigos. He mandado muchos "te quiero mucho".

Y a posteriori habrá presumido mucho...
Bueno... alguna fotito en el Mont Blanc con el paisaje, pero para decir "mirad qué bonito" y compartirlo.

Luis Quevedo

Este divulgador científico asegura que Los poderes extraordinarios del cuerpo humano es "una serie documental en la que nos vamos de viaje y aventuras en las que vivimos situaciones que nos ponen a prueba para ver hasta dónde llega nuestro cuerpo".

¿Qué vamos a ver?
Pues desde cómo un campeón de apnea mete diez litros de aire en los pulmones, cuando cinco ya es mucho para una persona normal, o cómo es una ascensión a la alta montaña, o estar expuesto a un incendio. Hemos visto cómo funciona tu cerebro cuanto te privas de sentidos... y todo eso de un modo entretenido y divertido.

¿Cómo lo hacen entretenido?
Consiguiendo usar la buena narrativa, el saber contar historias como caballo de Troya. La serie logra dar liebre por gato, da mucho más que grandes paisajes y aventuras, aporta cosas útiles para tu vida casi sin que tes cuenta.

¿Era de los que veían Érase una vez el cuerpo humano?
¡Claro! Marcó a una generación entera de científicos españoles. Yo de pequeño era adicto, vi aquella y todas las secuelas.

Parecía incluso relajado en algunos retos...
Tengo mucho miedo a las alturas, no soporto el frío... pero así como me gusta correr porque es un reto, este rodaje me ha permitido enfrentarme a cosas que me daban miedo o eran incómodas. Y luego es que cuando estoy "acongojado" me pongo serio. Lo que parece templanza en realidad es acojone extremo (risas).

Lo más extraordinario del cuerpo humano no es algo físico...
En todos los capítulos volvemos una y otra vez a una cosa: la mente es lo más extraordinario del cuerpo humano. Te das cuenta de que el reto puede ser de correr, de aguantar altura o calor o frío, o discriminar sabores... pero todo pasa por la concentración, por el control mental.

¿Se vuelve uno un poco pedante aprendiendo tanto?
Espero que no (risas). Tiendo a ser un poco cansino de contar cosas. Yo tengo un oscuro pasado como científico y luego me pasé a los medios, así que mi vida profesional se basa en contar anécdotas, conocimientos... Ya era una chapa permanente antes de este formato, que me ha servido para desahogarme contándoselo a cámara.

¿Qué es lo más extraordinario que ha descubierto de su cuerpo?
Que con disciplina y consejos de expertos he podido hacer cosas superlativas que una hora antes no habría podido hacer.

¿Su madre qué le dice cuando le cuenta estas cosas?
Se preocupa, pero llevo muchos años así y creo que lo sufre en silencio.