Marián, trabajadora de un hipermercado que atravesó un cáncer de ovarios
Marián, trabajadora de un hipermercado que atravesó un cáncer de ovarios. JORGE PARÍS

Han librado la batalla más importante de sus vidas, sobrevivir a un cáncer. Ahora regresan al mercado laboral con la energía que les aporta volver a sentirse vivos, y con una petición: que la enfermedad que padecieron deje de ser un estigma social que les impida desenvolverse con independencia y libertad.

Marián trabajaba en un hipermercado cuando recibió el diagnóstico: tenía cáncer de ovarios. Pasó un año y medio de baja recuperándose física y anímicamente de aquel momento en el que se vio al borde de la muerte pero, cuando ese periodo terminó, Marián solo tenía una idea en mente: volver a trabajar. “Para mí es vital, es una realización personal. Me deprimía la idea de que me dieran una incapacidad, yo no me veía incapaz”.

En aquel proceso encontró dificultades ya que su puesto de trabajo requería funciones como la carga y descarga de productos, su reposición, colocación… una actividad física que ya no podía afrontar de la misma forma después del tratamiento recibido.

“Mi jefe no veía que yo no estaba bien al 100% y me pedía que fuera más deprisa. La gente te ve trabajar y se olvida de que has estado enferma, pero hay secuelas que quedan ahí”. Ante esta situación, Marián acudió al médico, que le pidió que bajara el ritmo, “me advirtieron de que si no lo hacía, el trabajo iba a acabar conmigo, y entonces tomé la decisión de hablar con recursos humanos y mi sindicato”.

Volver a trabajar es como dar carpetazo a los hospitales, las pruebas, la incertidumbre...

Finalmente, logró una reducción de su jornada y un cambio en sus tareas, quitándose la parte que requería más esfuerzo físico y reduciendo en consecuencia su salario. “He tenido suerte porque tengo el sueldo de mi marido, pero otras personas no cuentan con más ingresos. Si les disminuyen las horas, les falta dinero; si no lo hacen, no pueden encarar físicamente todo ese esfuerzo…”

Su trabajo le ayudó a “volver a sentirse sana. Es como dar carpetazo a los hospitales, las pruebas, la incertidumbre..." Insiste en la necesidad de que las empresas adapten las funciones de los empleados que atravesaron un cáncer para que sigan aportando su valor a la sociedad. “Nuestra fuerza física no es la misma, pero podemos aportar mucho más. Esta enfermedad cada vez está más extendida, en algún momento tiene que haber un cambio para que se siga contando con nosotros".

La psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) Patrizia Bressanello recalca que la vuelta al trabajo "supone una recuperación de la identidad personal", liberándose de la etiqueta de 'paciente' para reencontrarse con una faceta de su vida que le describía: su empleo. También vuelve a ser el que controle su día a día ya que "durante el tratamiento oncológico se adopta un rol pasivo, de recibir atención, cuidados y terapias, perdiendo autonomía. La reinserción laboral supone la vuelta al rol activo, en el que yo soy el que aporta".

Los problemas de la reinserción

El pasado mes de abril, la AECC alertaba del aumento del número de enfermos con dificultades de reinserción laboral y con problemas para hacer frente a las necesidades básicas. En 2014, este organismo cifraba en un 52% el incremento de las demandas de atención social por parte de pacientes de cáncer y sus familiares desde el inicio de la crisis.

Milagros forma parte del porcentaje de mayor riesgo social entre los pacientes oncológicos. La enfermedad le llegó cuando estaba en el paro, una situación que le asfixiaba y empeoró su periodo de recuperación. “Hay veces que me siento desesperada, porque yo busco trabajo, pero no me sale nada. Además de encontrarme mal, siento angustia de no saber qué hacer con la cantidad de horas que tiene el día…”

El Estado debería ofrecer apoyo para la inserción sociolaboral tras la enfermedad

Dedicó su vida a cuidar de su madre y de su hermana con síndrome de Down, un trabajo no remunerado que solo le permitía tener tiempo para algún empleo esporádico limpiando casas o portales para ganar algo de dinero. Ahora, Milagros no se siente capaz de realizar esta actividad y busca otro tipo de funciones, como la de acompañar y cuidar de personas mayores, pero reconoce que “en todo este tiempo, no han vuelto a contactar" con ella "para hacer ninguna entrevista de trabajo”.

Con la ayuda del paro agotada, pasó por el tribunal de médicos buscando una prestación, pero no obtuvo suficientes puntos de incapacidad para recibirla. "Ahora recibo una pensión que dura solo seis meses y tendré que esperar dos años hasta volver a solicitarla. Dos años sin recibir ningún ingreso". La AECC explica a 20Minutos que en los casos como los de Milagros es donde más se aprecia una “desprotección del Estado”.

“La persona afectada tiene que verse obligada a buscar trabajo, si no está capacitada para realizar el que ejecutaba antes de la enfermedad, tiene que cambiar de sector, sin formación previa. Con más dificultades aún si son mayores de 45 años, si tienen que hacer frente a muchos pagos…”, dice Raquel del Castillo, responsable de Trabajo Social de la AECC.

Esta asociación recuerda que no existe ninguna protección específica para los pacientes de cáncer ni sus familiares. Se acogen a incapacidades comunes a otras enfermedades que pueden ser parciales o totales, variando mucho la cantidad percibida en cada caso. Por este motivo, consideran que el Estado debería garantizar “la protección socioeconómica durante todo el proceso de enfermedad y convalecencia, así como ofrecer apoyo para la inserción sociolaboral tras la enfermedad”.

“Sentirte vivo te da la energía para volver al trabajo”

Beatriz acababa de emprender un negocio propio de moda sostenible online cuando le llegó la noticia. Tenía un cáncer de ovarios muy avanzado que no se podía operar hasta reducirse con quimioterapia. “Se paraliza toda tu vida, yo pensaba que me lo trataba y ya está, y volvería a mi vida normal, pero voy a cumplir 4 años peleando contra esta enfermedad”.

Cada vez se salva más gente, y es algo que la sociedad no tenía previsto

La baja laboral, en su caso, apenas le cubrió unos meses, y después tuvo que recurrir a solicitar una incapacidad temporal, gracias a la que recibe 400 euros, una cantidad que, sin la ayuda económica de su familia, sería imposible para mantener sus gastos diarios y a su hijo.

El tiempo de espera hasta que este ingreso llega se hace muy largo, "hay que enviar informes médicos, recibir evaluaciones... van pasando los días y tú tienes que comer, pagar la luz, la calefacción, etc", recuerda.

Después de atravesar un cáncer que tiene una tasa de supervivencia del 44%, Beatriz insiste en que “cada vez se salva más gente, y es algo que la sociedad no tenía previsto. Con esta pensión no me siento independiente, es un daño colateral, pequeño en comparación con lo que has pasado, pero es importante y tan necesario como cubrir los mínimos y que vuelvas a ser una persona autosuficiente”.

Hace solo unos meses que ha recibido la noticia de que no hay rastro de tumores, y asegura que ya ha vuelto a “hacer cosillas” como autónoma, aunque no al ritmo que llevaba antes. “La ilusión de volver a sentirte vivo te da la energía para volver al trabajo". Por este motivo considera que debería favorecerse la reinserción laboral tras esta enfermedad: “Estar de brazos cruzados es muy duro y muy pesado, y si además tienes preocupaciones económicas y no te ofrecen la posibilidad de trabajar puedes llegar a sentir ansiedad, empeorando tu salud”.

¿Y si no estoy preparado?

No en todos los casos la recuperación física va al mismo ritmo que la psicológica. La reincorporación después de una baja requiere que "no se parta de la idea de que se va a estar al 100%", explica Bressanello, "lo normal es que haya cansancio físico y dificultades de atención y concentración, el 100% irá llegando poco a poco". 

Uno de los problemas más frecuentes que atraviesan los pacientes es "percibir sus capacidades por debajo de lo que realmente están". "En estos casos establecemos un plan de actividades de ensayo, para que la persona vea in situ que puede hacer ciertas cosas, aunque él crea que no, que después pueden aplicarse a la vida laboral", añade la también responsable del servicio Infocáncer

La Sociedad Española de Oncología Médica asegura que uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres padecerá un cáncer a lo largo de su vida, al igual que Marián, Beatriz y Milagros. Como ellas, los pacientes que superaron esta enfermedad desean liberarse de la etiqueta que les acompaña, y que les impide realizar cosas tan cotidianas como renovar su carné de conducir si continúan en tratamiento, encontrar un trabajo u optar a una hipoteca o un seguro médico.

Piden que la sociedad trate con tanta normalidad el cáncer como lo hicieron ellos para poder vencerlo. "Estamos vivos, pero ahora hay que ver en qué condiciones se desarrolla nuestra vida, ayudando al que todavía no está capacitado al 100% y apoyando al que se siente preparado", zanja Beatriz.