Catedral de Burgos
Vista de la ciudad y la catedral cubierta de nieve. GTRES

Ya lo decía The New York Times: hay que visitar Burgos. La ciudad castellana era la única capital española que aparecía en el listado de ciudades del mundo que el diario neoyorquino recomendaba visitar en 2013. En realidad, no hacía falta que llegaran plumillas de Estados Unidos para recordarnos el valor de los tesoros arquitectónicos que atesora Burgos. Fundada en el año 884 a orillas del río Arlanzón, la ciudad conserva la impronta de siglos de historia.

Enclavada en plena ruta francesa del Camino de Santiago, Burgos tiene rincones, plazas y callejas de sabor y belleza. El señorío de esta ciudad castellana encuentra su máxima expresión en la catedral, bello ejemplar gótico que se convierte en centro de todas las miradas. Sin embargo, las joyas principales de Burgos son tres: el Monasterio de las Huelgas, la Cartuja de Miraflores y, sí, la catedral.

El Monasterio de las Huelgas
Apoco más de un kilómetro de la catedral se levanta el Real Monasterio de las Huelgas. Fundado en 1187 por Alfonso VIII y su esposa doña Leonor de Inglaterra, fue concebido para que se convirtiera en un gran panteón real. Las Huelgas también paso a la historia como el lugar donde los monarcas eran armados caballeros bajo la autoridad divina.

En el exterior, el conjunto monástico impresiona por su carácter de fortaleza, con una torre fortificada y un atrio de acceso al templo denominado pórtico de los Caballeros. Ya en las naves interiores del templo, ocupadas por el coro de las religiosas, destacan los bellos sepulcros reales policromados de los monarcas fundadores y de sus inmediatos sucesores. Hoy vive en el monasterio una comunidad de unas treinta monjas de clausura con una abadesa mayor, heredera de aquellas mujeres que ostentaron un gran poder político, económico, civil y religiosa.

La Cartuja de Miraflores
El "triángulo dorado" burgalés se completa con la Cartuja de Miraflores. En este histórico edificio se puede admirar un maravilloso retablo mayor, obra de Gil de Siloé y, sobre todo, el sepulcro de planta de estrella de Juan II e Isabel de Portugal, también del mismo autor.

Esculpido sobre alabastro, este mausoleo dedicado a los padres de Isabel la Católica es de un romanticismo sobrecogedor. Ambos cónyuges aparecen muertos sobre un mismo lecho con las manos entrelazadas. En la actualidad este bello conjunto gótico de finales del siglo XV está habitado por una veintena de monjes pertenecientes a la orden religiosa de la Cartuja.

Y por supuesto, la Catedral
En Burgos, se mire por donde se mire, se vaya por donde se vaya está la catedral. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984, la catedral de Santa María, en la plaza del Rey San Fernando, es el edificio más emblemático de la ciudad. En la fachada principal del templo se abre la Puerta del Perdón, reformada en el siglo XVIII y decorada con un espléndido rosetón y una galería con ocho estatuas de reyes de Castilla, y a ambos lados se sitúan sendas torres coronadas por finas agujas del siglo XV.

Ya en el interior, de planta de cruz latina y tres naves, encontramos sobre el crucero el espectacular cimborrio, construido en el siglo XVI. Debajo, el sencillo sepulcro de don Rodrigo Díaz de Vivar y su esposa, doña Jimena, que contrasta con la grandiosidad del edificio. En la cabecera se construyó, a lo largo del XV, la Capilla de los Condestables; el resto de capillas, dieciocho, más la Sacristía y el Claustro del siglo XIII completan sin duda lo que es una de las obras cumbres del gótico español.