La Fuga
Nando y Pedro, miembros de La Fuga. JORGE PARÍS

El grupo de Reinosa (Cantabria) que revolucionó el rock a finales de los 90 continúa más vivo que nunca gracias al lanzamiento de un nuevo álbum, Humo y cristales.

Nando y Pedro, guitarrista y vocalista de La Fuga, charlan con 20minutos sobre el presente y el futuro de la banda, que no mira al pasado y sigue adelante gracias, sobre todo, a su gran legión de seguidores a uno y otro lado del charco.

Han pasado 4 años desde su anterior trabajo. ¿No les gusta tener prisa?
Nando: No, queremos superarnos. Si hubiera sido por nuestro mánager habría salido este disco al año siguiente, pero nos gusta darle muchas vueltas a las canciones para poder estar  orgullosos de ellas.

Después de 20 años, la presión de sus seguidores será alta...
N.: Claro, la gente se vuelve exigente, que no es negativo porque hace que te pongas las pilas. Siempre que hemos sacado un disco con prisas, que ha pasado, nos hemos arrepentido. Pasamos de plazos y fechas. Cuando estamos contentos lo sacamos, es lo mejor.

Ocho años desde el renacimiento que sufrió la banda, ¿este álbum asienta la nueva formación?
Pedro: Ya con el anterior disco estaba todo bastante asentado, el álbum llegó mucho a la gente y les encantó. Con Humo y cristales está todo más que superado y nos encontramos en el sitio que merecemos debido a nuestro trabajo. Por lo que vemos en las redes, este disco está superando al anterior.

No sé si les han dicho mucho que suena a los primeros discos de La Fuga...
N.: Sí, de hecho todo el mundo lo dice [risas]. Cuando empezamos a grabar el disco y decidir qué hacer, se habló de recuperar el sonido de los discos clásicos e intentar que este lo fuera, no experimentar demasiado y hacer lo que sabemos hacer. Que, sin saberlo, la prensa y los seguidores nos digan eso es el mejor pago que podríamos tener por el trabajo que hemos hecho.

P: Es fruto del trabajo, sí. Desde el principio cuando llegué a la banda nuestro lema fue tocar para convencer y que se creyeran lo que estaban viendo. Ya han pasado años y cientos de conciertos y, al final, el público no es tonto y ve el esfuerzo que hay detrás de todos los discos.

Y han conseguido quitarse las etiquetas y las comparaciones.
N.: También es normal que las haya habido, no nos sorprende que a la gente le cueste asimilar un cambio. Pero ya suena muy lejano, Pedro lleva en la formación mucho tiempo.

¿Creen que La Fuga tendría las mismas posibilidades de salir adelante ahora que hace 20 años, cuando empezaron?
N.: Es complicado ahora hacerse hueco, pero es bueno para la música. Cuanta mas gente haya, más subirá la calidad. Tienes que adaptarte a la industria y estar a la altura de las circunstancias, no vale lloriquear. Sabemos que no se venden discos, pero hay más espacios como las redes sociales, los conciertos… lo importante es que la música llegue al público.

¿Se nota el cansancio de los conciertos y las giras con el paso del tiempo?
P.: Lo que pasa es que somos quinceañeros con cuerpo de treintaymuchos [risas]. No sabemos dosificar en nada en la vida, ni en un concierto, ni cuando bebemos ni cuando dormimos. Lo hacemos todo a lo grande, es nuestro lema, pero no pesa nada porque es lo único que sabemos hacer y nos motiva.