Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, y Miquel Iceta, primer secretario del PSC.
Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, y Miquel Iceta, primer secretario del PSC. PSOE

Tibia autocrítica, reproches a Rajoy y advertencia a los independentistas. Ese fue el triple mensaje del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en su primera comparecencia pública, este viernes, tras conocer los resultados de este 21-D. Sánchez sostuvo que el PSC ha salvado los muebles, exigió al presidente del Gobierno que presente su hoja de ruta para Cataluña y avisó a los partidarios de la secesión de que tienen menos del 50% de los votos.

En las elecciones de este jueves, el PSC mejoró sus resultados por primera vez desde 1999 al pasar de 16 escaños y el 12,7% de los votos a 17 actas y el 13,8% de las papeletas. Pero lo tímido del repunte y las expectativas que habían creado los sondeos y el propio Miquel Iceta convirtieron el dato en la primera decepción de la nueva etapa de Pedro Sánchez que, junto a sus números dos y tres, Adriana Lastra y José Luis Ábalos, participó este viernes en la Ejecutiva del PSC.

Leve autocrítica

En la rueda de prensa posterior, Sánchez defendió los resultados del PSC. Admitió que los socialistas avanzaron "menos" de lo que querían: "Pero hemos avanzado", proclamó. Según Sánchez, el "único partido nacional" con "opciones de gobernar" y "capaz de vertebrar España", es el PSOE. El líder de los socialistas también se felicitó porque el 21-D certificó que "la batalla de la izquierda" está "dirimida", pues los comunes se quedaron con 8 escaños (7,4%).

Sánchez, que comenzó su intervención con una felicitación a la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas, que ganó en votos y escaños, insistió en que "la izquierda no independentista en Cataluña es el PSC", y que donde hay "crisis" es en la "derecha", por "el empuje" del partido naranja y la debacle del PP, que "no puede ser" un "partido grande a nivel nacional siendo una anécdota electoral en Cataluña". "El PP tiene menos apoyos que una fuerza antisistema", remachó.

Presión a Rajoy

El socialista, de hecho, trató de trasladar la presión a Rajoy. No sólo por sus malos resultados –Sánchez habló de la "debilidad" del proyecto del PP, de que su programa está "agotado", de su "crisis" en el "liderazgo de las derechas"...–, sino también por su ausencia de soluciones para Cataluña: "Quiero trasladar un mensaje claro al Gobierno de España. Ha llegado la hora de que asuma responsabilidades y proponga una solución", dijo Sánchez.

Para el socialista, la "crisis larvada durante estos seis años" por la "displicencia", el "inmovilismo" y la "falta de pulso de Rajoy" pone en riesgo la "recuperación económica" y provoca "malestar" en "toda España". Sánchez recordó que el PSOE ha ofrecido "una hoja de ruta", la reforma constitucional, pero se mostró dispuesto a "escuchar y apoyar" la "alternativa" que pueda plantear Rajoy. También dijo que la "fecha de caducidad" del 155 la marca la formación del nuevo Govern.

Mensaje al independentismo

Sánchez, finalmente, recordó a los independentistas que tras el 21-D tienen menos porcentaje de voto y que "si ayer no tenían una mayoría social, hoy lo tienen menos". Para "derrotar" al independentismo planteó la neesidad de que triunfen la "regeneración" y las "ideas de izquierda" en Cataluña, cuestión que enlazó con la conveniencia de persistir en la propuesta política del PSOE: "El camino de la reconciliación y el reencuentro es más que nunca reivindicable".

Iceta también coincidió en la idea de que la posición de "soluciones acordadas" de los socialistas sigue siendo "la más recomendable", pero admitió que sus resultados fueron insatisfactorios: "Para nosotros era importante cambiar de rumbo y los ciudadanos han decidido mantenerlo", reconoció. Preguntado por el próximo Govern, prometió nuevamente no pactar con los independentistas y situó al PSC claramente en la oposición.

Por último, y preguntado por las causas de su resultado, Iceta señaló tres. Primero, dijo, la "excepcionalidad" del contexto de la contienda electoral; segundo, la incapacidad del PSC para generar "confianza" entre "sectores populares no independentistas" y, en tercer lugar, una que cuestiona el mensaje central de los socialistas: Iceta admitió que "la tercera vía no es vista como solución capaz de superar una situación tan polarizada". Y, pese a ello, prometió mantener esa línea.