Un coche arrolló este jueves a una veintena de personas en una céntrica calle de la ciudad australiana de Melbourne, que en el momento del incidente se encontraba llena de gente.

El conductor fue detenido de forma inmediata y fuentes policiales confirmaron que se trata de Saeed Noori, un afgano de 32 años con "problemas mentales". Confirmaron que se trata de un "acto deliberado" pero que no existen "evidencias de que se trate de un atentado terrorista". Además, una segunda persona fue arrestada por filmar el atropello, según informó el Herald Sun. No se ha establecido relación entre ambos.

El primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, descartó calificar como acto terrorista el atropello, pese a que el detenido aseguró haber actuado por el "maltrato a musulmanes".

El conductor del vehículo, un refugiado que no ha sido aún interrogado oficialmente, tiene un historial de "problemas mentales y de abuso de drogas", confirmó el primer ministro en rueda de prensa.

Turnbull dijo que la acción fue un acto "aislado", "deplorable y cobarde" pero subrayó que las investigaciones apuntan a que el detenido no está vinculado "a asuntos políticos o grupos extremistas", aunque no se descarta nada.

"El terrorismo es violencia con motivaciones políticas. De momento, la Policía no está satisfecha de que puede describirlo como tal, aunque (el detenido) ha hecho referencia a lo que percibe como el maltrato de los musulmanes como justificación de sus actos", dijo el mandatario.

Tres heridos, muy graves

El primer ministro también confirmó que en el atropello resultaron heridas 19 personas, una cifra que la Policía de Victoria elevó posteriormente a 20, de las cuales 12 permanecían este viernes por la mañana en el hospital, tres de ellas en estado crítico.

Entre los heridos hay nueve extranjeros, y, según el portal de noticias del diario The Age, que circula en Melbourne, entre ellos se encontrarían un chino, un indio y un niño surcoreano de cuatro años que se lesionó la cabeza. Fuentes diplomáticas indicaron a Efe que no hay españoles entre los heridos.

Los testigos narraron que el choche, un Suzuki de color blanco, irrumpió en la calle peatonal "a gran velocidad". En un primer momento se saltaron un semáforo en rojo en la calle Flinders y atropellaron a seis personas, pero siguieron acelerando durante varios metros.

La zona en la que se produjo el suceso fue acordonada para "garantizar la seguridad" pero un par de horas después se reabrió al tráfico sin mayores problemas.

La zona estaba completamente llena de peatones cuando irrumpió el cocheEl dueño de una panadería cercana, que se identificó como Jim, contó que la intersección estaba "llena de peatones" cuando el coche irrumpió en la zona y empezó a arrollar a personas. "Vino a parar justo cerca de la parada del tranvía, quizá el lateral de la parada de tranvía le detuvo, pero la única cosa que parecía estar ralentizándole es la cantidad de peatones que había golpeado", relató.

"Todo lo que se ha podido oír es bang bang bang bang", contó David, otro testigo de lo sucedido, que señaló que el coche parecía estar circulando a una velocidad de entre 60 y 100 kilómetros por hora.

"Cuando la Policía ha llegado, que ha sido probablemente dos o tres minutos después, ha arrestado al conductor", aseguró Sarah, una joven de 18 años, dijo que lo que ha visto al salir de la estación de tren es una escena "horrorosa" y los heridos parecían estar "muy graves". Hemos visto como unas diez personas tendidas en el suelo", indicó.

Las autoridades de Australia elevaron la alerta terrorista en septiembre de 2014 y han aprobado una serie de leyes para prevenir atentados.

No obstante, la nación oceánica ha sufrido cuatro atentados desde entonces, aunque se han abortado varios con la detención de decenas de personas en diversos operativos en todo el país.

El primer ministro australiano, Malcom Turnbull, apeló a la unión de todas las fuerzas de seguridad para investigar el suceso, y aseguró que sus pensamientos y rezos están con las víctimas.