'Gremlins'
Gizmo, protagonista de 'Gremlins'. WARNER

Había tres reglas básicas para el cuidado de un mogwai: que no le tocara el agua, no exponerlo a la luz brillante y no darle de comer después de medianoche. Las normas se las acababa saltando su joven nuevo dueño, Billy (Zach Galligan), y pronto aparecieron multitud de gremlins, criaturas endemoniadas a partir de esa adorable mascota llamada Gizmo. Y también fue una suerte. Sin ellos probablemente Gremlins, dirigida por Joe Dante y producida por Spielberg, no se hubiera convertido en el taquillazo e icono del cine que es. Y de tal envergadura que incluso ahora, 33 años, se reestrena en cines el viernes 29 de diciembre.

Un cuento navideño que sin embargo se estrenó en verano, intentando aprovechar el gran tirón que por entonces tenía la época más calurosa para acercar espectadores a los cines. El 8 de junio de 1984 llegó a Estados Unidos, y a las salas españolas el 28 de agosto. Su éxito fue inmediato y rotundo. Apenas había costado 11 millones de dólares —algo más de 9 millones en euros—, y solo en Norteamérica y Canadá recaudó 153,1. Pero en los Oscar, aunque fuera para los efectos visuales, montaje, sonido o la música de Jerry Goldsmith, no obtuvo ni una sola nominación.

Y lo hizo en un año que además fue de los más memorables de toda la historia en cuanto a taquilla. Entre las películas que arrasaron estuvieron nada menos que Cazafantasmas o Indiana Jones y el templo maldito. Sorprendentes taquillazos fueron también Kárate Kid, Loca academia de policía, Tras el corazón verde, Terminator, La historia interminable o Superdetective en Hollywood.

Su ingeniosa mezcla de fantasía y de comedia con un humor gamberro y aspectos siniestros, pero similar al de los dibujos animados, resultó irresistible. Aunque sus autores habían planeado inicialmente una película mucho más terrorífica y traumática. De hecho, la elección de Joe Dante para dirigirla se debió a que a Spielberg le había encantado (aterrorizado) Aullidos, una producción muy modesta en torno a los hombres y mujeres lobo. Otro de los nombres que se consideró fue el de Tim Burton, pero por entonces era un desconocido que solo había dirigido cortos.

Entre las más tétricas ocurrencias figuraban que Gizmo se convirtiera en Stripe, el líder y principal villano de la manada de gremlins, o decapitar a la misma madre de Billy y que los malvados gremlins se merendaran al perro de este. Incluso que, en una escena en un McDonald's, el menú no fuera el clásico de patatas fritas y hamburguesa sino los mismos comensales que se hallaban en en el interior del local. Aún así, por sus dosis de crudeza, sadismo y violencia, películas como Gremlins o Indiana Jones y el templo maldito fueron las que instauraron la clasificación por edades "PG-13" (para mayores de 13 años) en cines.

El término "mogwai" procede de la mitología china y significa "espíritu maligno" o "demonio". La inspiración para los gremlins se remonta a las leyendas de los pilotos y técnicos de aviación durante la Segunda Guerra Mundial. Popularizaron la existencia de unas endiabladas criaturas, semejantes a los duendes, como responsables de causar fallos mecánicos y destrozos inesperados en los aparatos. En 1943, el escritor Roald Dahl publicó un cuento para niños sobre ellos. También aparecieron en el corto de animación Falling Hare de Bugs Bunny (1943). Rod Serling, el creador de la mítica serie Twilight Zone (La dimensión desconocida), les dedicó uno de sus mejores episodios, el titulado Pesadilla a 20.000 pies (1963).

Curiosidades y anécdotas

Gremlins utilizó el mismo plató de rodaje que recreaba la localidad de Hill Valley, la de Regreso al futuro —que se estrenaría al año siguiente—. Cada muñeco utilizado costaba más de 25.000 euros, y para el modelo de Gizmo llegaron a emplearse hasta 30. Como se rompía fácilmente, el equipo técnico llegó casi a odiarlo, por ello una de las escenas es una pequeña venganza: la de Gizmo utilizado como blanco pegado a un diana.

El guionista fue Chris Columbus, también autor de los guiones para Los Goonies o El secreto de la pirámide, y la película estaba trufada de numerosos guiños y referencias a clásicos de la ciencia-ficción y el terror. Entre ellos, E.T. El extraterrestre (1982), La máquina del tiempo (1960), Planeta prohibido (1956), El mago de Oz (1939) y Blancanieves y los siete enanitos (1937). La escena de Stripe atacando a Billy con una sierra mecánica fue idea de Joe Dante y Zach Galligan, como homenaje a La matanza de Texas (1974).

Su éxito propicio otras propuestas similares, y de muy bajo presupuesto, como Critters o Ghoulies. Seis años después se estrenó la secuela, Gremlins 2. La nueva generación, pero su impacto, sobre todo en taquilla, fue muy menor. Más de tres décadas después, los gremlins como icono cinematográfico sigue vivo, y naturalmente también el proyecto de llegar a realizar una tercera entrega.

¿Qué fue de Zach Galligan y Phoebes Cates?

A pesar del fenómeno que significó la película, su protagonista, Zach Galligan, no seguiría con igual fortuna en sus proyectos. Recuperó su personaje de Billy en Gremllins 2, pero quedó relegado a televisión o a producciones de serie B o de videoclub en los 80 y 90.

A sus 53 años, este neoyorquino, pero un apasionado de la cultura y la música británica, sigue en activo. Madness in the Method, en post-producción y en un reparto que incluye a Kevin Smith, es su más reciente película. Su nombre aún figura en la lista de los 50 mejores actores adolescentes de toda la historia. Su compañera de reparto, Phoebe Cates, tenía al igual que su personaje de Kate bastante repelús a los gremlins. Durante el rodaje confesó que llegó a tener pesadillas con ellos.

Había destacado un par de años antes, en 1982, con la comedia adolescente Aquel excitante curso. Pero su imagen se ajustaba más bien al de niña buena, a la chica encantadora, modesta y cabal. También estuvo en la secuela, pero después de Gremlins su carrera tampoco fue especialmente prolífica, menos de una decena de películas. Phoebe prefirió dedicar su tiempo a cuidar de sus hijos y familia.