Real Academia Española
La Real Academia Española, situada en el número 4 de la calle Felipe IV. RAE

La próxima edición del Diccionario de la lengua española (DLE) —la vigesimocuarta— será digital y más panhispánica, subrayaba este verano en Burgos el director de la Real Academia Española (RAE), Darío Villanueva, y el secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), Francisco Javier Pérez.

El director de la RAE confirmaba también que la actual edición del Diccionario, la vigesimotercera, se actualizará anualmente en la Red desde diciembre de 2017. Y ese tiempo ha llegado. Será este 20 de diciembre cuando la institución anuncie los cambios.

Nos toca el reto de hacer el diccionario de los nativos digitalesEste verano aseguraba Villanueva que su situación era parecida a la de los académicos fundadores: "Ellos se pusieron como objetivo la realización de un diccionario de la lengua castellana; a nosotros ahora nos toca el reto de hacer el diccionario de los nativos digitales". Lo más novedoso, tal y como ha explicado, es que "estará concebido como un libro digital desde su propio origen, aunque eso no descarta que podamos hacer ediciones impresas".

El 16 de octubre de 2014 salía el que entonces era el nuevo Diccionario de la Real Academia de la Lengua con una tirada de 50.000 ejemplares más los 3.200 especiales para coleccionistas. Algunas de las nuevas entradas: 'antipersonal', 'birra', 'blaugrana', 'cortoplacismo', 'feminicidio', 'mileurista', 'precuela', 'tunear', 'tuit' o 'wifi'. Entre las acepciones que se añadieron: 'botellón', 'caballito', 'cague', 'cagaprisas', 'eclosionar', 'gorrilla', 'híbrido', 'lorza' y 'pantallazo'

Explicaron entonces los expertos las maneras de selección y trabajo: detrás de lo que entra, sale y se suma hay más que debate; hay cifras y registros. "Entran las que según nuestras bases de datos merecen entrar, porque son o nuevas palabras o acepciones, y que en estos años han cobrado una presencia que no tenían", explicaba Darío Villanueva. "Las bases de datos son un almacén de palabras donde metemos cada año 25 millones de realizaciones de palabras del español, el 70% viene de América Latina y Filipinas; y el 30%, de España, y las fuentes son diversas: prensa, política, economía, publicidad, además de escritores, radio, música... Tenemos 200 millones de formas ahora mismo y sabemos qué grado de frecuencia tiene cada una, dónde se usa más y cuándo cobró fuerza o cuándo dejó de tenerla", apunta Villanueva.

¿Cómo se decide lo que entra y lo que sale? "No, no se vota, acabaríamos votando la ley de la gravedad, aquí se debate hasta que se llega a un acuerdo", contestaba el entonces director de la RAE, José Manuel Blecua. "A veces hemos pasado semanas consecutivas debatiendo".

"Los académicos, cuando el director dice: papeletas, pueden presentar una palabra. Luego está la presión social: tenemos cierta función de ser pantallas de lo que pasa en la lengua". Recuerda Villanueva algo importante en este proceso: el espacio y el tiempo. "Está pensado para servir a los hispanohablantes para entender textos de a partir de 1500. Pero a su vez hay que tener en cuenta el espacio: es un libro, no es elástico, hay que seleccionar".

Aquel 2014 el Diccionario ampliaba: en vez de 84.000 lemas, 93.111. Entre las palabras que se quedaron fuera hace tres años: 'finde'.