Así es Lenín Moreno, el optimista que gobierna Ecuador desde hace meses y desafía a su antecesor

  • El presidente de Ecuador ha hablado en un acto en Madrid de Cataluña, Venezuela, Correa y Julian Assange, entre otros asuntos, siempre con tintes de humor.
  • Moreno ha recordado la importancia del humor en lo personal y lo profesional: "No existe mejor remedio para los males del cuerpo y alma. Nos tomamos muy en serio".
  • También ha reconocido su distanciamiento con Rafael Correa, en cuya segunda etapa de gobierno "hubo actos de corrupción que ahora estamos pagando caro".
  • Por otro lado, ha asegurado que Assange se ha comprometido por escrito a no inmiscuirse más en Cataluña.
El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, durante su participación en una Tribuna EFE-Casa de América, en la segunda jornada de su visita oficial a España.
El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, durante su participación en una Tribuna EFE-Casa de América, en la segunda jornada de su visita oficial a España.
Javier Lizón / EFE

Lenín Voltaire Moreno Garcés ve el vaso medio lleno. Siempre. El presidente de Ecuador, elegido hace casi siete meses en una ajustada victoria —51,15% de los votos, frente al 48,85% obtenido por el candidato conservador Guillermo Lasso—, aparenta ser más un motivador profesional que un jefe de Estado al uso.

"Cuando fui electo presidente de la República por un estrecho margen, el país estaba polarizado. Y solo tender la mano al diálogo, propiciar mayor libertad de expresión, generó que volvamos a acercarnos los ecuatorianos", ha expresado este martes en declaraciones a los medios de comunicación presentes —incluido 20minutos— en un acto en Casa América, donde Moreno ha hablado sin tapujos de todo: su gestión, la corrupción que salpica a su gobierno, Cataluña, Venezuela, Rafael Correa, Julian Assange, el visado europeo a los ecuatorianos e incluso de lo que él mismo ha denominado "experiencia de vida", un momento de debilidad personal que supo convertir en su principal fortaleza gracias a una herramienta: el humor.

Ese punto de inflexión ocurrió en 1998. "Me asaltaron y me robaron mi vehículo, pero el asaltante no se conformó con eso y también decidió pegarme un tiro", recuerda. Ese disparo le seccionó la médula y se quedó parapléjico. "Estuve tirado en una cama durante cuatro años. Fue un dolor terrible. Utilicé todos los medios científicos, múltiples operaciones y muchos medicamentos. Llegué a tomar 45 pastillas al día. Y el dolor nunca se fue". El cambio llegó cuando un amigo suyo le contó "una broma": "Cuando terminé de reírme, el dolor se había ido".

Desde entonces, Lenín Moreno ha empleado el humor como terapia en lo personal y profesional: "No existe mejor remedio para los males del cuerpo y el alma. Nos tomamos muy en serio. Démosle seriedad a aquellos momentos y circunstancias que lo merecen, pero empleemos el buen humor", insiste.

Su modo de hablar, pausado y cercano, sumado a la gestión realizada en estos meses, le han hecho ganar popularidad en su país. "Las encuestas dicen que el 80% de ecuatorianos están de acuerdo con su presidente. Yo suelo decir que esas estadísticas son hechas en mi casa", bromea. Además, "sin que se tome ninguna decisión económica", ha dicho, "están creciendo las ventas, y eso es una muestra de confianza de los ciudadanos en el futuro". Es en este punto en el que Moreno hace un alegato en favor del positivismo: "Es posible que el optimista y el pesimista tengan la misma posibilidad de que las cosas les salgan bien, pero el optimista se divierte más".

Marca distancias con Correa

Ese estilo diferente y dialogante ha sido lo que lo ha distanciado de su antecesor en el cargo y compañero del partido oficialista, Alianza País. "El criterio que el señor presidente Correa tiene de mí ahora no es muy bueno que digamos. Yo siempre tuve un buen criterio de él, pero es probable que ambos estemos equivocados", comenta con ironía sobre su relación actual. A pesar de ello, recuerda "muchas cosas buenas" del gobierno de Correa, "principalmente en la primera etapa" de su mandato, cuando Moreno ejerció de vicepresidente.

"Yo creo que el tema se volvió un poco siniestro cuando los presidentes deciden perpetuarse en el poder, cuando nos creemos privilegiados, enviados divinos. El poder es peligroso, hay que abandonarlo lo más pronto posible", sostiene. No obstante, asegura que no se arrepiente "de haber admirado a ese joven idealista que hizo una gran transformación en el país", pero al mismo tiempo no le gustan "aquellos que tratan de disfrazar de democracias las dictaduras".

En este sentido, Moreno ha hecho referencia a la consulta popular convocada en Ecuador para el próximo 4 de febrero, que entre otros asuntos contempla la posibilidad de eliminar la reelección indefinida en el cargo de presidente, una cuestión que Moreno apoya. "No creo que nadie tenga derecho a reelegirse indefinidamente. Yo no estoy a favor, pero eso no significa que no vaya a cumplir lo que el pueblo diga", indica.

El presidente ecuatoriano también ha mencionado la corrupción que ha salpicado de lleno a su gobierno, con el vicepresidente, Jorge Glas, en prisión preventiva desde el 2 de octubre y que la semana pasada fue condenado a seis años de cárcel por delitos de asociación ilícita en la trama de sobornos de Odebrecht. "La última etapa [del presidente Correa] se caracterizó por actos de corrupción muy graves que ahora estamos pagando muy caro", ha señalado al respecto. Sobre el caso de Glas, más próximo a las ideas de Correa, Moreno ha reconocido que es un asunto "muy delicado" para opinar, y ha manifestado que cuando su Gobierno habló de que harían "una cirugía mayor a la corrupción" al llegar al poder, eso significa "dejar que cada una de las funciones del Estado haga su tarea, sin ningún tipo de intervención".

España, Cataluña, Assange y Venezuela

De lo que sí ha opinado —hasta cierto punto— es de Cataluña, asunto que ha abordado en sus conversaciones con el rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. "Al hablar con ellos les decía: el problema es que todo lo están viendo desde el punto de vista histórico. Se está hablando demasiado del pasado. ¿No será mejor empezar a hablar del futuro? Los seres humanos tenemos la tendencia a privilegiar los momentos ingratos y no aquellos que nos favorecen, que promueven valores. Yo creo que algo así está pasando acá. Dejad de hablar tanto del pasado, de lo malo, de lo que hemos sufrido, y empezad a hablar con optimismo del futuro", ha dicho.

Precisamente al hablar sobre Cataluña ha surgido la pregunta sobre Julian Assange, asilado desde 2012 en la Embajada de Ecuador en Londres, y sus interferencias en el desafío independentista catalán, por las que ha recibido una llamada de atención por parte del Gobierno ecuatoriano. "Hemos sido extremadamente generosos en la condición del señor Assange, y esperamos que haya una correspondencia a ese comportamiento. Es por eso que le hemos pedido que su condición de asilado no le permite opinar acerca de las políticas de nuestro país ni de la política de los países amigos". "Inclusive ha firmado un compromiso de no hacerlo, entiendo yo", ha añadido.

Del mismo modo que ha apostado por la no injerencia internacional en Cataluña, ha pedido lo mismo para Venezuela: "Los presidentes haríamos bien en respetar el derecho de los países a tomar sus propias decisiones, los pueblos siempre encuentran su camino, aunque a veces sea drástico", se ha referido, y ha agregado que "para plantear los problemas hay los foros correspondientes —la UE, UNASUR, ONU—. Una República de un país hermano no puede opinar de esos temas". No obstante, ha reconocido que "todos tenemos la sensación de que hay demasiados presos políticos y de que hay muchos muertos. Más de 100 muertos ya son bastantes. Un ser humano ya es bastante, más de 100... son demasiados. Claro que tenemos observaciones respecto a su democracia, pero las expuse en Naciones Unidas".

En su segundo y último día de visita a España dentro de su gira europea, Moreno se ha mostrado optimista por el compromiso arrancado al Gobierno español de facilitar el visado europeo a los ecuatorianos. "España lo apoya, el rey lo apoya, pero es necesario que un miembro de la Comunidad Europea lo proponga a la Comisión, y por escrito. Los reyes se han comprometido a hacerlo y el presidente Rajoy también", ha asegurado.

Sobre si considera a España una democracia consolidada o un "Estado fascista" como lo calificó Assange, el presidente ecuatoriano ha sido muy directo: "No creo que España sea una democracia consolidada. Nosotros no lo somos, no hay en el mundo una democracia consolidada, y qué bueno que sea así. Qué aburrido sería si hubiera una democracia consolidada, habría poco que hacer. Acostumbrémonos a la idea de que no somos perfectos", ha zanjado.

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