«San Francisco; lugar de encuentro de clérigos y profesores, industriales y obreros, y toda clase de buscones y pillos. Era sin duda, una escuela de la vida». La cita es del histórico político abertzale Jon Idígoras. Arturo Izarzelaia y Txema Uriarte presentaron ayer su libro Una historia de La Palanca Bilbaína. Arroja luz sobre la parte oscura de Bilbao. Oscura no sólo por la noche.

¿Cuándo llegó la prostitución al barrio?
En el final de la II Guerra Carlista, allá por 1876. Los soldados eran clientela habitual y no iban a la guerra por sufrir enfermedades venéreas. Los mandos militares exigieron al Ayuntamiento de Bilbao soluciones. Y se impuso una normativa de higiene.

En los 80 la zona se degeneró. Pero tuvo su época dorada, ¿no?
Sí, sí. En los años 20 y 30 la prostitución vivió el glamour parisino. Era un ambiente de cabaret, con grandes locales, con 20 ó 30 bailarinas, músicos a sueldo... Y en la República, con el desnudo integral permitido. Bueno, que un bar se llamaba el Moulin Rouge.

Y, ¿Franco no se cargó eso?
La prostitución en el barrio cambió, pero siguió fuerte. En los años 60 ya no eran cabarets. Eran locales más pequeños, pero con actuaciones a diario. Y estaba muy normalizado. La gente iba con su pareja a los espectáculos y, oye... eso en una época en la que había que marchar lejos para ver un desnudo en el cine.

¿Quién era el cliente?
De todo. Mucho obrero, pero también empresarios... Hay una historia buenísima. Un baserritarra que vino a vender una vaca y se gastó 300.000 pesetas de las de los años 60 en prostitutas e invitar a todo el mundo.

BIO

Txema Uriarte (izq.) nació en Bilbao en 1960. Arturo Izarzelaia (dcha.) en Bilbao en 1961. Trabajan en AEK y otras asociaciones