Carmen Machi
Presentación de 'La autora de las Meninas', con Carmen Machi EUROPA PRESS

"Hay políticos que no saben ni lo que es el teatro", asegura Carmen Machi, que estrena en el Centro Dramático Nacional Madrid La autora de Las meninas, una obra ambientada en la España de 2037 que pega una "bofetada" de realidad al público para advertir de la importancia que tiene proteger el patrimonio artístico y la cultura.

En el texto, señala, se hace "un repaso interesantísimo" por la sociedad española al situar la trama en un futuro "cada vez más posible y menos gracioso". El primer dilema que plantea la obra, escrita y dirigida por Ernesto Caballero, director del CDN, es el siguiente: ¿Qué ocurriría si la crisis financiera obligase a España a desprenderse de su patrimonio artístico?

"En un principio, podemos señalar con el dedo a las instituciones públicas que tienen nuestro patrimonio en sus manos, pero lo terrible es comprobar algo más grave, que a muchos ciudadanos les importa muy poco", opina la intérprete, que se mete en la piel de Sor Ángela, una monja copista encargada, por petición del Museo del Prado, de realizar una réplica de Las Meninas, de Velázquez.

A través de ese personaje que descubre que tiene "voz propia" y vive un repentino salto del anonimato a la fama, la pieza teatral abre un nuevo debate sobre la relación entre los artistas y su ego.

"Uno debe protegerse y valorarse. No sé si la falsa modestia es más mala que la vanidad porque ser vanidoso es quererse. Lo que no sirve de nada es darle a la vanidad ese plus de creerte superior", sostiene la actriz.

El texto de Caballero, con quien Machi trabajó en uno de sus trabajos teatrales más reconocidos por la crítica -La tortuga de Darwin, de Juan Mayorga- hace también un recorrido por la historia del arte y advierte de la banalización de las artes y la necesidad de proteger la cultura.

Esos mensajes, dice la actriz, se clavan como "dardos" en los espectadores, entre los que, lamenta, no suele haber demasiados políticos. "Es raro encontrarlos. Luego van como cargos políticos cuando tienen el cometido o la obligación de ir, pero da igual porque el político a lo mejor tampoco va al cine o a un museo", subraya Machi.

Por eso, aunque la madrileña considera "injusto y estúpido" generalizar, piensa que "un niño acaba sabiendo más que un político de lo que ocurre en la sociedad" y considera que, si quienes ostentan esos cargos públicos viesen más teatro, "fliparían" porque "se darían cuenta del tiempo que pierden" y "aprenderían mucho".