TE QUIERO, PITUFA
Junto a ti me siento vivo,
junto a ti mi alma flota,
si tú te vas de mi lado,
será mi mayor derrota.
Carlos

 

BAJO LA BLANCA BLUSA

Bajo la blanca blusa aparecía
el esbelto contorno de su pecho
y le faltaba sólo un corto trecho
para mostrar su intimidad al día.

Botones y ojales se desunían
invitando al alma a soñar sin techo
y los intuidos senos, casi un lecho,
en pureza con la blusa competían.

Mientras me cubría de luz el manto
que iluminaba mi mirada intrusa,
mi amor volaba en armonioso canto.

Al darse cuenta mi pequeña musa
que yo observaba todo aquel encanto,
rompió el hechizo y abrochó su blusa.

Alberto Collantes (Madrid)


A JOAQUÍN SABINA

Anarcotraficante de la duda
jilguero al que no calla la afonía
osado que dice: “Esta boca es mía”
aspóstol de Serrat y de Neruda.

Quijote de los sueños de la gente
ufana de morir de mal de amores
indicio de que aún quedan soñadores
nadando siempre contra la corriente.

Sírvanles la elegancia de tus versos
a los que quieren dejarse la piel
buscando poesía en la basura.

Incluso hasta a los pétalos dispersos
nacidos de las flores más oscuras
acuden las abejas a por miel.

Amado Storni

 

OTOÑO FLACO
(A María del Rosario Endrinal Petit,
indigente asesinada mientras dormía
en un cajero automático
)

Exhibía su cuerpo en las aceras
En ellas recibía la dudosa
Piedad de transeúntes, calaveras
Con rápidas pisadas. Alevosa

Caminata de abrazos y arrumacos
Que fingen soledades de alquitrán.
Contaba con: cincuenta otoños flacos,
Desdentados propósitos, zaguán

Del cielo amarillento, desvestidos
Paisajes de cartones, ignorantes
De una segunda piel enfurecida.

Duermen los inconscientes y abatidos
Moradores de techos ambulantes,
Que mueren en el fuego fratricida.

Toño Jerez

 

CUESTA AMAR
Cuesta amar
y mudar la voz
al filo de una lágrima
a la intemperie de la tristeza.

Plantar cara a los dedos,
negar la vida pensada
la extraña sed que me atraviesa
aquel disparo en mitad de la edad.

Cuesta amar
los días contados del equipaje
entre el daño por querer
y la locura sin norte.

Llueve sin fin.
Amé, claro que amé.
María Luz Sol García

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