Los líderes de la Unión Europea han firmado en la capital portuguesa el Tratado de Lisboa, un texto que sustituirá definitivamente a la malograda Constitución Europea y con el que la UE busca modernizar sus instituciones y fortalecer su presencia en el mundo.

La ceremonia oficial, en la que han participado los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países miembros, ha tenido lugar en el claustro del monasterio de los Jerónimos.

La UE busca fortalecer su presencia en el mundo

El Consejo de Ministros autorizó el pasado viernes la firma del nuevo Tratado, un texto que, en palabras de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, permitirá seguir desarrollando una UE "de valores y solidaria, con mayor legitimidad democrática y más eficaz".

Con el Tratado de Lisboa, la UE se dota de una presidencia estable, el Parlamento obtiene más poderes y se limitan las posibilidades de vetos nacionales.

El viernes, Zapatero viajará a Bruselas para participar en el Consejo Europeo, una cita que habitualmente se celebra en la capital belga en dos jornadas y cuya agenda se ha comprimido en un día para que los líderes europeos firmen el nuevo Tratado en Lisboa, capital del país que ostenta este semestre la presidencia de la Unión.