Una ejemplar de merluza
Una ejemplar de merluza en un puesto del mercado. EFE

Los ministros de Pesca de la Unión Europea acordaron este miércoles el reparto anual de los Totales Admisibles de Capturas y las cuotas pesqueras en aguas de Atlántico y el mar del Norte para 2018, informaron fuentes europeas.

España logró suavizar el recorte de la cuota de merluza en el caladero sur propuesto inicialmente por la Comisión para el año que viene, que planteaba un recorte general del 30%, a un 12%, explicó la ministra de Agricultura y Pesca, Isabel García Tejerina. Se trata del cuarto año consecutivo de recortes para esta especie y de una "excepción" en el acuerdo final, junto con el arenque.

Los Veintiocho llegaron a un acuerdo a a primera hora de la mañana tras una negociación especialmente larga en relación a años anteriores, de casi un día completo.

Asimismo, han decidido mantener las cuotas de este año respecto a la anchoa del Golfo de Cádiz y el Cantábrico y se reducen un 24% las capturas de jurel (chicharro) del caladeros del sur, en línea con la propuesta del Ejecutivo comunitario, pero se incrementa un 21% la cuota de esta especie en el Cantábrico y en el Gran Sol.

Cabe destacar que la pesca se trata de una competencia compartida: es decir, los Estados miembros ejercen sus propias decisiones siempre que la UE haya decidido no intervenir. En este sentido no se incluye la conservación de los recursos marinos, en la que la Unión tiene lo que se llama competencia exclusiva.

La pesca es una competencia compartida entre la UE y los Estados

Los TAC son los límites que se establecen desde las instituciones comunitarias a la hora de capturar ejemplares en aquellas zonas en las que la pesca pueda tener un interés comercial. Eso sí, se reparten dentro de la legislación nacional de los Estados, por lo que cada límite es distinto en función del país. Se le conoce como estabilidad relativa y cabe la posibilidad de que los Estados miembros se intercambien cuotas en función del nivel de peces.

La política pesquera común de la UE funciona desde los años setenta y desde entonces ha ido actualizándose, con el objetivo de evitar la sobreexplotación de algunas especies. A lo largo de estos años se han adoptado reglamentos específicos para el mar Báltico o el mar Negro, así como para regular el desarrollo de la captura en aguas profundas.

Karmenu Vella, comisario de Medio Ambiente, Asuntos Marítimos y Pesca, explicó que "nuestra flota es cada vez más rentable, y esto obedece al hecho de que algunas de las principales poblaciones de peces de la Unión están más sanas y son más abundantes", además, añadió que "la perseverancia de los pescadores, junto con unas decisiones de gestión de la pesca responsables, demuestran que sostenibilidad y rentabilidad pueden ir de la mano".

En la actualidad se pesca a nivel de rendimiento máximo sostenible (RMS) en 44 poblaciones, frente a solo cinco en 2009, según apuntan desde las instituciones comunitarias. El objetivo de la política pesquera común es conseguir que, de aquí a 2020, "se pesque a nivel sostenible en todas las poblaciones".

Cambios en los límites

Para 19 poblaciones, como la de cigala en el mar del Norte, cuatro de lenguado y tres de solla en aguas noroccidentales, y la de gallo en aguas suroccidentales, la Comisión había propuesto aumentar el TAC.

Estos aumentos incluyen también la población de lenguado del golfo de Vizcaya, y es que en este caso se considera de "importancia socioeconómica". Además, también lanzó la propuesta de prohibir la pesca de la anguila en todo el territorio marítimo de la Unión, al entender que es una de las especies más castigadas.