La OCU ha visitado en Bilbao, Sevilla, Madrid y Barcelona 80 establecimientos de venta de productos de alimentación a granel para evaluar la información que proporcionan a los consumidores sobre la presencia de alérgenos en los productos en venta.

Los resultados del estudio publicado en el número de diciembre de su revista OCU Salud, señalan que en la mayoría de los establecimientos se informa solo de forma verbal y que esta información presenta lagunas y deficiencias.

El estudio se realizó en supermercados, pastelerías/panaderías y tiendas de precocinados. Por tipo de establecimientos, es más fácil encontrar información sobre alérgenos en un supermercado que en los otros tipos de establecimientos, ya que en dos tercios de supermercados se proporcionó información escrita sobre alérgenos, frente al 23% en tiendas de precocinados y al 17% en pastelerías.

En Bilbao, OCU ha visitado 15 establecimientos y ha sido en esta ciudad donde ha encontrado los dos únicos establecimientos de todo el estudio donde no fue posible conseguir información sobre la presencia de alérgenos (ni oral ni por escrito). En los demás establecimientos, sólo en dos se pudo acceder a la información por escrito, lo que significa que en once establecimientos la decisión de compra para un alérgico se basa en lo que dice el vendedor.

En lo que a la manipulación de los productos se refiere, en tan solo en dos establecimientos se evitó la manipulación cruzada. Ante estos datos, la OCU ha alertado de la "falta de concienciación por parte de los vendedores, que sabían que los productos eran para un alérgico".

OCU ha señalado que la información sobre la presencia de alérgenos en los alimentos es esencial para las muchas personas que padecen alergia o intolerancia a determinados alimentos. Según ha añadido, la presencia de alérgenos no deseada es el tercer motivo de notificaciones en la Red de Alerta Alimentaria Europea.

Por ello, en la alimentación envasada es obligatorio identificar de forma destacada la presencia de 14 sustancias que causan alergia o intolerancia (gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche y lactosa, frutos de cáscara, semillas de sésamo, apio, dióxido de azufre y sulfitos, mostaza, altramuces y moluscos) en la etiqueta para facilitar al consumidor alérgico identificar estas sustancias.

En el caso de los alimentos vendidos a granel o envasados en el propio establecimiento, la legislación obliga a que se informe al consumidor cuando éste lo solicita. En el 97% de los establecimientos se informa a los consumidores de forma verbal, que, aunque está permitida por la legislación no es la forma más adecuada. Solo el 26% de los vendedores informa leyendo la ficha técnica del producto lo que para OCU es lo deseable.

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