Incendio en una casa cueva de Almería
La casa cueva incendiada en la que murieron un joven y dos menores en Almería. EP / ARCHIVO

El Juzgado de Menores de Almería ha impuesto una pena de 8 años de internamiento en régimen cerrado y libertad vigilada durante 5 años al menor que provocó el incendio de una casa cueva en el que murieron un joven de 21 años y dos chicas de 12 y 15 años.

El juez impone esta pena por un delito de incendio por imprudencia grave en concurso ideal con tres delitos de homicidio, ilícitos penales por los que también condena a otro joven que precintó la entrada de la cueva a la medida de internamiento terapéutico en régimen cerrado durante 3 años con libertad vigilada durante otros 5 años.

A otros tres menores acusados de delitos de omisión del deber de impedir delitos les impone 24 y 18 meses de internamiento, en el caso de dos de ellos, y de libertad vigilada durante 24 meses en el del tercero, entre otras medidas.

Impone además a cada uno de los dos principales acusados y los padres de estos el pago de indemnizaciones de 137.844 euros para los familiares de una de las chicas fallecidas, 175.438 euros para los de la segunda y 200.500 euros para los del joven muerto, absolviendo al Ayuntamiento de Almería de cualquier responsabilidad civil.

"Una broma" tras una discusión

La sentencia señala que el menor que provocó el incendio solía reunirse con otros tres jóvenes acusados en las inmediaciones del paraje de La Molineta de Almería. Allí también coincidían a veces con el menor que precintó la cueva, así como con el joven y las chicas fallecidas, y utilizaban la casa cueva, que tenía muebles y colchones, para reunirse y "pasar el tiempo".

Sobre las 17.00 horas del 3 de abril de 2017, el principal acusado mantuvo una fuerte discusión con el joven de 21 años fallecido por supuestas deudas económicas, tras lo que este último, las dos chicas y otro muchacho entraron en la casa cueva para "pasar un rato tranquilos charlando".

Según la sentencia, el segundo menor condenado a internamiento "con intención de gastarles una broma, precintó horizontalmente con cinta adhesiva la puerta de madera que había en el acceso de la casa cueva, dificultando la salida de la misma".

El menor que había discutido con el joven que estaba dentro decidió darle un susto a éste y a sus acompañante, por lo que "colocó cerca de la salida un sofá viejo y le prendió fuego con un mechero, todo ello a sabiendas del riesgo para la vida de aquellos que iba a generar".

"Fríos y pasivos"

Se creó entonces una bola de fuego que se propagó con rapidez y dificultó la salida de la casa cueva, pese a lo cual el principal acusado "se quedó quieto y tranquilo, asumiendo las consecuencias" mientras el que había precintado la entrada llamó a uno de los jóvenes que estaba en la cueva, que logró salir ileso.

Sin embargo, cuando los otros tres intentaron salir, el fuego había adquirido tales dimensiones que les resultó imposible.

El joven que había precintado la cueva intentó apagar el fuego con un cojín que únicamente favoreció la propagación, mientras los otros tres menores se mostraban "fríos y pasivos" sin hacer nada hasta que uno de ellos llamó al 112 cuando el "desenlace fue inevitable".

Asegura el juez que a pesar de todo, "no cabe apreciar —en el principal acusado— un móvil espúreo, y menos aún de matar, toda vez que no puede hablarse ya de un móvil de venganza por la deuda no cobrada, ni tampoco consta ningún otro".

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