El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha destacado este lunes el "ejemplo ético" que dan las víctimas del terrorismo, un ejemplo que ha generado una sociedad "madura, que sabe distinguir entre víctimas y verdugos". Ha exigido a la banda terrorista ETA que se disuelva, que termine de pagar, que pida perdón y se arrepienta.

Zoido ha presidido el acto de homenaje a las 11 víctimas mortales y decenas de heridos del atentado perpetrado por ETA el 11 de diciembre de 1987 contra la casa-cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, situada en lo que actualmente es el Parque de la Esperanza.

Al acto han asistido el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán; la presidenta de las Cortes autonómicas, Violeta Barba; el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve; el delegado del Gobierno en la Comunidad Autónoma, Gustavo Alcalde, otras autoridades civiles y militares, así como víctimas que sobrevivieron al atentado y familiares.

Tras inaugurar el director general de la Guardia Civil, José Manuel Holgado, una exposición sobre el atentado, abierta del 11 al 17 de diciembre en el Museo Provincial de Zaragoza, Zoido ha asistido a una misa en memoria de las víctimas en la Iglesia de San Pío X, en el distrito de La Jota, cerca del Parque de la Esperanza, adonde se ha desplazado a continuación junto con otras autoridades.

Antes de realizar una ofrenda floral, a cargo de varias personalidades, a las víctimas del atentado y a todos los niños víctimas de la banda terrorista, ha intervenido Juan Ignacio Zoido en una alocución en la que ha aseverado que la derrota de ETA ha sido posible gracias a varios factores, entre los que ha citado la dedicación de las Fuerzas de Seguridad, la cooperación internacional y la actuación de jueces y fiscales.

Los terroristas "nunca nos van a derrotar", ha dicho Zoido en alusión expresa a ETA y al yihadismo, lamentando que las familias de las víctimas mortales del atentado de la casa-cuartel de Zaragoza "nunca podrán recuperar a sus hijos, parejas, hermanos y amigos" a quienes se debe recordar.

El titular de Interior ha dejado claro que "la unión sin fisuras frente al terrorismo es imprescindible para lograr la derrota del terrorismo". Ha recordado que los terroristas "sanguinarios" colocaron un coche-bomba junto a la casa-cuartel con 250 kilogramos de amonal, subrayando que sabían "perfectamente" que había menores y "no dudaron en atentar".

Juan Ignacio Zoido ha indicado que la banda terrorista ha asesinado a 243 guardias civiles y familiares, y que solo en 1987 ETA acabó con la vida de 53 personas, 10 de ellas menores de edad. El ministro ha puesto de relieve "el compromiso de no olvidar" lo sucedido, recalcando que "el dolor jamás desaparece" y ha hecho notar que "la sociedad española aspira a vivir en paz".

Asimismo, ha emplazado a combatir "todo relato que pretenda ser escrito por los vencidos porque es una burda farsa". "Hoy estamos recordando a 11 inocentes", ha expresado.

MEMORIA

También ha realizado una alocución el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, quien ha planteado que no se debe permitir "el lujo de la amnesia" aunque "el recuerdo puede ser sumamente doloroso", ya que olvidar sería injusto y "muy perjudicial" para la democracia.

El atentado de la casa-cuartel de Zaragoza ocurrió cuando la democracia española "estaba arraigando de manera esplendorosa", un "mundo feliz" que coincidía con el "sufrimiento de los años de plomo".

El año 1987 "nos despertó" a los zaragozanos a "la pesadilla" del terrorismo de ETA, ha continuado Lambán, quien ha recordado que también ese año la banda terrorista perpetró el atentado mortal de la plaza de San Juan de los Panetes, en Zaragoza.

Dos días después del atentado de la casa-cuartel, el 13 de diciembre de 1987, ha comentado Lambán, 250.000 aragoneses se manifestaron en Zaragoza "sumidos en el dolor", de forma que "la sociedad aragonesa reaccionó como cabía esperar de ella". Ha recordado que los hospitales se llenaron de ciudadanos dispuestos a donar sangre para ayudar a los heridos.

El presidente de la Comunidad Autónoma ha hecho un alegato en favor de la Constitución y ha observado que "la democracia requiere raíces profundas y bien extendidas", añadiendo que las víctimas y sus familiares se encuentran entre quienes más han apostado para que España sea "un gran país".

Javier Lambán ha indicado que "la ira es inextinguible", como también lo es el apoyo a familiares y amigos de las víctimas, manifestando que la Policía Nacional y la Guardia Civil han ofrecido la vida de muchos de sus hijos para que España "sea lo que es", tras lo que ha enfatizado su "orgullo".

"Hoy el terrorismo está derrotado", ha proseguido el presidente, considerando que las fuerzas de seguridad "son cada día más eficaces". Ha confiado en que los terroristas no tengan en "su miserable vida" ni un segundo de reposo.

DERROTA FINAL

También ha participado la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Mari Mar Blanco, quien ha dado las gracias a la Guardia Civil por su "entrega y dedicación", aseverando que sin la Benemérita "la derrota final no hubiera sido posible".

Ha llamado la atención sobre las "falsas justificaciones" del denominado "conflicto vasco", cuando "en realidad son asesinatos", alertando contra quienes pretenden "blanquear" el terrorismo de ETA con una "versión tergiversada". Ha criticado especialmente los homenajes a integrantes de la banda.

"No vamos a bajar la guardia", ha dicho María del Mar Blanco, quien ha animado a "preservar la única versión posible de los hechos" frente a los "criminales que han tratado de imponer por las armas su proyecto político".

El acto en el Parque de la Esperanza ha concluido con la interpretación, a cargo de una banda de música del Ejército de Tierra, del himno a los caídos, 'La muerte no es el final', y del himno de la Guardia Civil.

Durante la inauguración de la exposición, en el Museo Provincial de Zaragoza, una de las víctimas de este atentado, Beatriz Sánchez, ha declarado a los medios de comunicación que tiene "pocos recuerdos", comentando que se le cayó un techo encima y que su hermano cayó por la onda expansiva.

"En parte estamos bastante desamparados por los organismos públicos, hay mucha gente está luchando por conseguir sus derechos y que se les reconozca como víctimas 30 años más tarde", ha criticado.

TRIGÉSIMO ANIVERSARIO

Hace 30 años la banda terrorista ETA perpetraba el peor atentado en la ciudad de Zaragoza de toda su historia. La explosión de un coche bomba hizo saltar por los aires la casa cuartel de la Avenida Cataluña, junto a la Plaza Mozart, y ocasionó la muerte de 11 personas (cinco niñas, dos mujeres y cuatro agentes de la Guardia Civil) y 88 heridos.

Eran las 6.10 de la mañana del 11 de diciembre de 1987 cuando el edificio de cuatro plantas habitado por 180 personas de 40 familias de guardias civiles quebró en dos tras la explosión de un vehículo cargado con 250 kilos de amonal.

Por primera vez hubo ataúdes blancos en un funeral por el terrorismo de ETA. Fue el cuarto atentado más mortífero de la historia de ETA (Hipercor, cafetería Roland, Plaza de República Dominicana en Madrid, Zaragoza) y fue perpetrado por el comando itinerante Argala, compuesto por miembros franceses.

Fueron 43 años de terrorismo, con 829 muertos, miles de heridos y 90 secuestrados a lo largo de los años. De las víctimas mortales, 361 eran civiles (más del 42%), 342 eran policías y guardias civiles (39%), y 82 militares (9%).

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