Barcelona estrena el blindaje contra los ‘hooligans’ con vallas y urinarios
Jóvenes hinchas del Stuttgart, ayer, en el centro (Eros Albarrán).
Guardia Urbana, Mossos y la zona comercial y de restauración del centro de Barcelona y zonas turísticas del Eixample estrenaron ayer las medidas antihooligans, con la presencia de los hinchas del Stuttgart FC antes del partido que le enfrentaba al Barça.

Aunque fueron más cívicos que los escoceses del Glasgow Rangers, también se les pudo ver haciendo el botellón en pequeños grupos y orinando en contenedores, pese a que se distribuyen urinarios públicos y se valló la fuente de la Plaça Reial para que no se meara nadie dentro.

WC contra el incivismo

El objetivo, según el alcalde Jordi Hereu, era imponer medidas para evitar actos incívicos. Se reforzaron los servicios de limpieza municipales, se instalaron módulos de WC en puntos neurálgicos y, en aeropuertos y buses, se hizo difusión de la ordenanza del civismo, incluyendo las sanciones. El efecto fue más persuasivo que con los escoceses.

«No somos gamberros»

«Nos gusta mucho la cerveza», pero ello no conlleva actitudes incívicas, explicaba ayer Hans Vïgel, «no somos gamberros». Así matizaban ayer los hinchas alemanes que tomaron la terraza del café Zurich, que ayer no cerró, «porque no se trata de una hinchada violenta» como la escocesa, justificaba un camarero. Se trata de una afición «muy tranquila», ya que, según los mismos alemanes, «no son todos jóvenes locos».