Mangas
Distintos mangas editados en España que muestran relaciones positivas con protagonistas LGTBi. EDITORIALES

Las estadísticas hablan de que una de cada diez personas se enmarcan dentro del universo LGTBi y la adolescencia es precisamente la etapa en la que la mayoría de esa gran minoría tendrá que aprender a gestionar, consigo mismos y con los demás, que les gustan las personas de su mismo sexo, o las personas sin más. Pero disponen de muy pocos referentes culturales que les ayuden, a ellos y a los otros nueve de cada diez, que es igualmente necesario.  

A cualquiera que se le pida que haga memoria y ofrezca alguna sugerencia de libro, película o serie de televisión pensados o aptos para una audiencia juvenil en los que haya protagonistas LGTBi y el relato sea positivo e integrador, se verá en serias dificultades para recordar algún nombre. Vamos a centrarnos en las letras impresas. ¿Cuántas historias hay así en los amplios catálogos juveniles de SM, Anaya, Planeta y Penguin Random House, tres grandes editoriales de títulos juveniles?

En SM, conocidos por colecciones míticas como Gran Angular y Barco de Vapor, ninguna; solo hay protagonistas secundarios en seis títulos. Hubo uno, pero está descatalogado. Parecido pasa en Anaya, no hay ningún título disponible. En Planeta disponen de tres títulos: El chico de las estrellas, Solo tú me conoces (ambos de Chris Pueyo) y el poemario Aquí dentro siempre llueve. En Penguin Random House hay seis libros: La ternura, Libre, George, Fans de una vida imposible, Will Grayson, Will Grayson, El sueño de Tiny Cooper, El corazón de la bestia, además de un relato en Y luego ganas tú.

El referente que hay es siempre de chico y chica, así que cuando les pasa algo distinto a esas edades lo ocultan

"Son modelos necesarios", asegura Gemma Almena, psicóloga, sexóloga y orientadora en distintos centros escolares. "Es preciso normalizar la situación, que vean que hay más gente como ellos y que no pasa nada para sentirse bien. Pero el referente que hay es siempre de chico y chica, así que cuando les pasa algo distinto a esas edades lo ocultan, porque no es lo común".

La psicóloga va más allá. Asegura que no solo serían precisos relatos en la literatura o los productos audiovisuales dirigidos a jóvenes que sean normalizadores: "necesitan verse en el espejo de alguien poderoso, de alguien positivo que todos los niños identifiquen como un héroe. Una figura relevante que les diga que pueden llegar a dónde quieran". Un Percy Jackson, una Katniss Everdeen, un Harry Potter.

"Hay una cosa que siempre destaco, tienes a J.K. Rowling escribiendo Harry Potter y cuando termina dice que Dumbledore es gay. Pues a posteriori y sin haber hecho ningún tipo de mención en los libros parece un poco absurdo. Teniendo tantos personajes quizás podría normalizar que alguno tenga novio o novia y que no pase nada. El problema es que esa literatura está mucho más ascendida y hay más peligro de que venga el linchamiento, que te digan es que quieres inculcar en los niños tal cosa. En el cómic, al ser un poco más de zulo, por llamarlo así, hay más libertad". La que habla es Elena Bermejo, autora de mangas en los que abunda el componente homoerótico conocida como Kamapon.

El manga como punta de lanza

Precisamente por esa escasez, resulta llamativo que sea sencillo encontrar en la actualidad numerosos libros dentro del manga que son románticos y amables, que se centran en la autoaceptación, que suelen tener finales felices, que en algún caso son aptos incluso para niños a partir de unos doce años. Hay tantos mangas con protagonistas homosexuales, que incluso tienen su propia denominación: BoysLove o BL para las relaciones entre chicos, Yuri para las chicas.

"Hubo un cambio de estela, con títulos positivos que mostraban relaciones estables, que ocurrió desde mi punto de vista cuando Tomodomo entró en el mercado del manga en 2014 y trajo Seven Days, En la misma clase y Senpai, ambientados en el instituto", explica Daniel Rodríguez, futuro docente de Secundaria que está publicando una serie de reportajes sobre estos mangas en la publicación especializada Ecos de Asia.

"Es muy importante estar representado en algún medio. Lo que lees, lo que ves, la ficción que consumes, determina tu manera de ver el mundo". La que habla es Alina Shchasnovich, editora de Tomodomo. "BoysLove es tal vez un 30% de nuestro catálogo, y apto para público adolescente calculo que un 20%".

Carlos Subero es editor en Milky Way Ediciones, que ha traído a España títulos como Puedo oír el sol, Qualia bajo la nieve o Flores azules. También se muestra convencido de que lecturas así pueden ayudar a que los chavales se acepten mejor a sí mismos y a los otros: "muchas de las obras que están llegando tratan el tema con mucha normalidad, inciden en que es algo natural, no es nada malo, que el amor es amor. Creo que puede hacer que los jóvenes que lo lean digan "pues no está mal que yo me sienta así, no es raro lo que yo siento" y te puede abrir un poco las miras y hacerte más abierto".

Venían también padres con sus hijos de doce o trece años y, encantados, se lo compraban

Una necesidad que ejemplifica el editor de Milky Way tras su paso por el último Salón del Manga de Barcelona: "pudimos hablar directamente con los lectores y había chavales que llegaban, veían el libro, te decían que les gustaba pero que lamentablemente no lo podían comprar porque sus padres no lo entenderían. Y eso te rompía el alma. En cambio venían también otros padres con sus hijos de doce o trece años, incluso menores, y se lo compraban encantados. La sociedad está avanzando muchísimo, pero también quedan muchas trabas. Es increíble que en pleno 2017 un niño se sienta inseguro por llevar un cómic a su casa por las consecuencias que pueda tener por sus padres".

"Es algo que me ha pasado también a mí", confirma la artista Elena Bermejo, que destaca que muchos adolescentes "prefieren comprar un póster medio sugerente en el que salgan dos chicas juntas o dos chicos juntos, pero sin enseñar nada ni exagerar, que comprarse un tomo y que se lo pillen sus padres".

No todo vale

Pero que quede bien claro que no todos los libros que integran esos subgéneros son aptos para chavales. "El manga es un medio como cualquier otro, hay títulos que muestran relaciones que no son un buen ejemplo", aclara Shchasnovich, que explica que hay dos categorías dentro del BL: el shōnen-ai, más romántico, y el yaoi, más explícito.

 "No todas las películas ni los videojuegos son para todos los públicos. En la literatura pasa igual. Y el manga es literatura", defiende el editor de Milky Way, que añade que no se puede juzgar al manga "por las ideas preconcebidas en los 80 o los 90. Ha evolucionado muchísimo".

"En España otra editorial que está trayendo este género es Ivrea", cuenta Daniel Rodríguez, "Tiene Junjo Romántica que es el manga de este tipo más conocido a nivel mundial, pero aunque es más cómico que sexual no lo recomendaría. Empieza con una violación. Ahora ha traído Ten Count, que sí la recomiendo porque el protagonista tiene trastorno obsesivo compulsivo y trata también este tema, igual que Puedo oír el sol habla de la sordera. Pero todos los que trae Ivrea, salvo este, son para un público adulto". 

¿Cómo dar con los títulos indicados? La editora de Tomodomo recomienda informarse, leer reseñas o preguntar directamente a la editorial. Con los lectores más jóvenes añade que "estaría bien que los padres echen un vistazo. Hay series que son un buen ejemplo y otras que para nada".  Subero también indica la conveniencia de preguntar a las editoriales por redes sociales, y, si no se domina Internet, "pues la vieja escuela, vas a la librería y preguntas".

Que se 'romantice' el abuso sí me parece peligroso y no las escenas de sexo

"Que haya contenido sexual no tiene porqué sorprender a un adolescente", apunta Bermejo, "a partir de unos 16 años, normalizar que haya una relación sexual también puede ser bueno. Es una relación de pareja que no es tóxica, que consiente y se acuesta, como pasa en la vida real". A la artista le parecen más desaconsejables otros aspectos: "que se normalice el control, que se 'romantice' el abuso, que se plantee que si tiene celos es que te quiere... ese tipo de cosas sí me parecen peligrosas y no el sexo".

Gemma Almena está de acuerdo: "Es mucho más doloso que haya una escena de abuso que una situación romántica sexual en igualdad".  La psicóloga y sexóloga recomienda la exposición a este tipo de escenas, siempre que no sean demasiado explícitas o burdas, a partir de los catorce o dieciséis años, dependiendo de la madurez del menor.

Nueve títulos recomendados

Su precio oscila entre los 7,5 y los 9 euros y todos ellos muestran relaciones positivas, superación de distintos tipos de conflictos y finales satisfactorios. 

Flores azules. Takako Shimura.
Abre la selección el único título yuri, es decir, dedicado al amor entre chicas. Probablemente es  lo más representativo de lo publicado en España. Se trata de una serie de ocho tomos centrada en varias niñas de dos colegios, uno de ellos exclusivamente femenino, sus relaciones de amor y amistad. Completamente blanca, es el equivalente a un Torres de Malory en el que varias de las protagonistas se enamoran entre ellas. "Lamentablemente, por alguna razón que tendría que ser objeto de estudio, los títulos yuri no parecen funcionar tan bien como el BoysLove. Lo hemos hablado muchas veces y no le encuentro explicación", explica el editor de MilkyWay.

* "Esas flores pequeñas, de lo pequeñas que son, no te das cuenta de que están ahí, a tu lado".

Puedo oír el sol.  Yuki Fumino. 
Son dos volúmenes ya publicados que se pueden considerar una historia cerrada, aunque hay una continuación en preparación.  Taiichi y Kôhei están en su primer año de universidad. El primero empieza a tomar apuntes para el segundo, con un problema severo de audición, y descubrirá, no sin conflicto, que se ha enamorado de su compañero. Carlos Subero destaca que es recomendable "no solo porque habla de auto-descubrimiento, sino porque a veces tendemos a dramatizar nuestra situación basados en un único problema. Es una doble superación de las circunstancias". Al igual que Flores azules, también muy blanca y apta para niños a partir de doce o catorce años, en función de su madurez.

* “¡¿Cómo qué normal entre amigos?! Sé que me has oído. ¡He dicho que me sueltes!”.

Qualia bajo la nieve.  Kanna Kii.
De nuevo estudiantes universitarios que viven en la misma residencia. Umi Ôhashi huye del compromiso manteniendo únicamente relaciones de una noche. Akio Kobayashi está más interesado en sus estudios sobre las plantas que en socializar con nadie y se sorprende inicialmente al descubrir que su compañero es gay y desaprueba su comportamiento licencioso. "Es muy parecida a Puedo oír el sol, no es explícito para nada, no tiene ninguna escena de sexo y trata también sobre el auto-descubrimiento. El amor quizás es dar con la persona adecuada sin plantearte si es chico o chica, y de eso habla Qualia bajo la nieve", cuenta el editor de MilkyWay de este tomo único.

* "O sea, que es gay. Tanto él como el otro se veían tan normales..."

Seven Days. Venio Tachibana y Rihito Takarai.
Esta historia, en la que no hay más que besos, está protagonizada por dos guapos estudiantes de instituto, con dos años de diferencia entre ellos y con mucho éxito entre las chicas, que comienzan quedando entre ellos para una cita medio en broma.  Tôji Seryô y Yuzuru Shino acabarán descubriéndose enamorados. "El mejor título para empezar con el género", según la editora de Tomodomo. "Es una serie de solo dos tomos y trata no solamente la sexualidad, es un cómic que es bonito en lo que cuenta".

* "Siete días fueron tiempo suficiente para enamorarme".

Sombras sobre Shimanami.  Yuhki Kamatani.
Aunque su categoría sería seinen (para una audiencia masculina a partir de 18 años), Alina Shchasnovich también destaca esta obra porque "el protagonista es un chico homosexual que entra en una asociación de personas LGTB en la que hay dos chicas lesbianas y una le ayuda mucho a aceptarse. También hay dos personajes transgénero y está muy bien porque no es un romance, sino el día a día de personas diversas. Yuhki Kamatani sabe mucho del tema porque no se identifica con ningún genero y escribe sobre su experiencia. Eso está muy bien porque normalmente el BoysLove es una fantasía, es como sería una relación romántica ideal, no es realista. También es para todos los públicos. Toca temas psicológicos pero yo creo que lo puede leer todo el mundo y que sobre todo está muy bien para cualquier adolescente que sienta que no encaja". Es una serie abierta que lleva tres tomos en Japón.

* "He leído a gente por Internet diciendo cosas sobre el Orgullo y que no debería avergonzarme de ello. Pero no puedo evitarlo".

Senpai.  Bikke.
Otro tomo único que también es para todos los públicos, es romántico y apenas hay unos pocos besos entre los protagonistas. Senpai, que es como se llama en Japón a un alumno de cursos superiores, es un chico en su último año de instituto marcado por la muerte en un accidente de un compañero con el que tenía una relación sentimental complicada, ya que la mantenían en secreto al tiempo que salía con una chica. La historia comienza cuando llega al instituto un chaval dos años menor que le recuerda mucho a su amor perdido. "También va sobre la apariencia y la personalidad y  sobre que te enamoras de la persona. Eso de que no importa tanto si es un chico o una chica, sino la persona, es una temática bastante recurrente en el BoysLove", aclara Shchasnovich.

* "¿Cómo es que estás siempre alrededor de Fujinama-San?".

En la misma clase. Asumiko Nakamura
Tres tomos que recogen la relación de Sajô y Kusakabe, uno es estudiante modelo y el otro quiere ser músico, ambos acuden al mismo instituto, al que únicamente acuden chicos, y su relación arranca cuando el segundo ayuda al primero a cantar en el coro. Tiene una presencia importante en la historia su profesor de música, Hara, un gay de 35 años con métodos poco ortodoxos que tiene un tomo aparte con la continuación de su historia: Sorano y Hara.  La editora de Tomodomo explica que este título "está entre lo romántico, platónico mono y lo explícito. A partir de unos 16 años está bien, pero para leerlo con 12 años es demasiado".

* "¡Tú lo ves todo muy fácil! ¡Ni se te ha pasado por la cabeza lo que puede ser apartarse de la norma e ir en contra de todo y de todos!‬".

En un rincón del cielo nocturno. Nojico Hayakawa
Es un tomo único en el que vemos el reencuentro de dos adultos, casi en los treinta, que se negaron a sí mismos lo que sentían once años atrás, pero que finalmente logran entender y enfrentar a lo que quieren. No hay nada explícito, pero que sus protagonistas sean ya hombres que trabajan puede alejar la historia de los adolescente, pese a que hay varios flashbacks a esa relación en sus años en el instituto que no supieron manejar. También es destacable que el nexo de unión de ambos en la vida adulta es un niño, preadolescente, que hijo de uno de ellos y alumno de otro y que se declara enamorado de su maestro, lo que desemboca en incomprensión y en una pelea en el centro escolar.  

* "Puedo esconder mis sentimientos. Pero ignorar lo que siento me es imposible".

Un extraño a la orilla del mar. Kanna Kii.
Son cuatro tomos. El primero es este y hay una continuación con el mismo título: Un extraño en primavera, cuyo tercer volumen saldrá en enero. Mio Chibana era heterosexual, hasta que conoce y se enamora de Shun Hashimoto, un novelista que abandonó su casa, dejando a su novia poco antes de la boda y rompió toda relación con sus padres. La historia de Mio y Shun es positiva y desborda romanticismo, pero incluye varias escenas explícitas y algo más de complejidad en la narración, lo que eleva también la edad recomendada a partir de los dieciséis años. De hecho puede ser buena idea que los padres o tutores lean los libros primero.  

* "Es una enfermedad. Ojalá me gustaran las chicas. ¿Por qué no puedo ser normal, si es lo único que quiero?".

"Por mujeres para mujeres"

Resulta curioso para el neófito descubrir que estos títulos centrados tradicionalmente sean obras hechas por mujeres para mujeres. "No son títulos juveniles per se, en Japón están enfocados a un público adulto, aunque sean suaves.  Es novela romántica pensada generalmente para disfrute femenino", explica Elena Bermejo.

Pero la realidad del consumo de este tipo de títulos en España es otra: "Estando en salones y hablando con los lectores hemos visto que lo lee toda clase de público: lectores a los que les gusta el romance, también muchos chicos homosexuales. La mayoría son adolescentes, quizás empiezan sobre los catorce años", cuenta Shchasnovich.

"Eso de que solo lo compran chicas te puedo decir que es mentira. Es un cómic para todo el mundo", afirma Carlos Subero. "Al vender directamente por la web podemos verlo. Lo compran tanto chicos como chicas, al 50%, desde los de doce y trece años hasta los cuarenta. Es un abanico muy amplio de edades; aunque obviamente un público juvenil será mayoritario porque se siente más identificado con los personajes, que aparecen en edades escolares, bachillerato y universidad".

"Es verdad que de unos pocos años a esta parte, en cuanto a ventas de mis obras, he notado un incremento de chicos que no tienen problema en comprarlas, gays y heterosexuales", corrobora Bermejo. "Me alegra que se esté normalizando la compra, que vengan chavales a comprarte sin ningún problema, aunque también los hay que por el simple hecho de coger el tomo parece que les ha dado urticaria".

"Ahora en España está triunfando bastante, cosa que me alegro por ser autora y lectora del género", reconoce la artista, que además es creadora de otro tipo de contenidos: los doujinshis, pequeñas historias (desde muy explícitas hasta del todo blancas) que muestran romances entre personajes de series de animación o mangas muy exitosos, con frecuencia deportivos como Haikyuu!, centrado en el voleibol, o Yuri On Ice, sobre patinaje sobre hielo.