El chef Jordi Cruz pasó anoche por el Chester (Cuatro) de Risto Mejide para una entrevista que alternó los momentos de emoción, a los que según él mismo reconoció es poco dado, con los de indignación.

El cocinero, conocido por el gran público por ser jurado de MasterChef y que cuenta con tres estrellas Michelin, habló en la entrevista de la difícil relación que mantenía con su padre, un hombre duro poco dado a los afectos.

"Mi padre tenía una serie de frustraciones... Unas expectativas que no pudo cumplir y pasó sus últimos años enfadado un poco con la vida. Tenía tendencia a estar enfadado", aseguraba emocionado Cruz a Risto Mejide, y añadía que él es "de silicona, tengo la misma enfermedad que mi padre: no saber sentir. Nunca me dijo te quiero ni yo a él", dijo con los ojos húmedos el chef, que en pocas ocasiones muestra así sus sentimientos.

Sin embargo, su padre sí estaba orgulloso de él. La hermana de Jordi Cruz colaboró con el espacio de Cuatro para mostrar una carpeta que atesoaraba su padre y en la que guardaba recortes de periódico con artículos sobre los logros de su hijo.

Jordi Cruz se vio salpicado hace unos meses por la publicación de una entrevista en la que parecía reconocer que en su restaurante trabajaban becarios con condiciones laborales muy duras. Sin embargo, como ya había hecho antes, desmintió que así fuera.

"Es una cerda mentira. Nunca llegué a decir eso. Ese diario digital que publicó la noticia me hizo la entrevista y esperó dos semanas a que fuera día 1, día del trabajador, para publicarla", aseguraba el chef, que atribuyó toda la polémica a haber sacado de contexto sus palabras. Aseguró que en su restaurante no hay becarios, si no "estudiantes en prácticas".

Pegada a aquella polémica sobrevino otra acerca de la adquisición por parte de Jordi Cruz de un palacete que costó tres millones de euros y en el que, según reveló el propio Jordi Cruz durante la entrevista, se usa como residencia para sus alumnos. "Llegaron a publicar que había comprado un palacete por tres millones de euros con mi pareja aprovechando toda la polémica de los becarios. ¿Sabes quién vive en ese palacete? Mis estudiantes en prácticas", dijo.

Sobre sus incios en la tele reveló que el papel de "borde" fue algo natural, al ser el miembro del jurado de MasterChef al que más le pegaba por su carácter y que nunca antes había sido considerado una belleza. "Nunca me llamaron guapo antes de Masterchef. Pasé de ser un gordete gracioso al guapo", decía.