La Postmovida en el centro de Cádiz
La desaparición del botellón ha creado otra cultura del ocio en el centro de Cádiz. JOSÉ GARCÍA JOSÉ GARCÍA

Como la esperada gratitud de la ciudad para con ellos por asumir el coste de soportar el botellódromo no ha llegado, los hosteleros de La Punta están buscando sus propias soluciones y algunas ya se han puesto sobre la mesa del concejal de Seguridad, Evelio Ingunza, y el superintendente de la Policía Local, Antonio Rosón.

La entrada de menores a hacer el botellón es otro de los asuntos que preocupa
La más significativa es el acotamiento de la zona destinada a la práctica del botellón, limitándola al
Paseo Pascual Pery Junquera y sus bajos y clausuróndola en la sala El Malecón. De esta manera, lo que se pretende es que puedan penetrar los vehículos en el recinto y estacionar desde este punto hasta donde termina la Punta de San Felipe. Así se intentaría paliar la pérdida permanente de clientes y facturación que han sufrido los negocios desde que el botellódromo se instaló en el lugar.

En estos momentos, las concentraciones de jóvenes haciendo el botellón durante los fines de semana se prolongan desde el mismo acceso a la Punta de San Felipe hasta donde se erige la estatua de Gades. Los vehículos ya pueden penetrar en la zona y la mayor parte del alcohol que entra en el enclave lo hace en botellas que van en manos de los jóvenes.

En consecuencia, como ya adelantó este periódico, las ventas en los bares han caído entre un cincuenta y un setenta por ciento desde que llegó el botellódromo. El secretario de la agrupación de hosteleros de la zona, Luis, lo reconoce sin tapujos: "Estamos peor que cuando mataron a Francisco Gamboa", apuntó en relación a la reyerta y posterior apuñalamiento de un joven estudiante en la zona tras una noche de movida.

Junta de Gobierno Local
Los hosteleros de La Punta también han llamado a la puerta del concejal delegado de Fiestas, Vicente Sánchez, y la nueva delegada municipal de Juventud, Carmen Sánchez, y éstos, al parecer, se han comprometido a llevar el asunto a la próxima Junta de Gobierno Local, con la posibilidad de que el acotamiento de la zona de botellódromo que reclaman los industriales pueda estar operativo dentro de dos fines de semana.

Otro asunto que le arde en las manos a los hosteleros de La Punta son las desorbitadas tasas de basura que han de abonar, cuando la mayor parte de la suciedad en la zona la genera un público que no consume en sus locales. Hasta 500 euros mensuales. En el centro no se paga más de cuarenta. Sin embargo, a pesar de pagar mucho más y de soportar las basuras que generan concentraciones de jóvenes ajenos a sus locales, se encuentran con un área visiblemente más sucia de lo que lo están las pocas zonas de ocio nocturno que van quedando ya en el corazón de la ciudad histórica.

Los industriales también denuncian que se deje entrar a los menores a prácticar el botellón y beber alcohol a mansalva.

La limitación de la zona permitida para hacer el botellón de manera que se facilite la entrada de vehículos en la Punta de San Felipe no es la única opción que tienen los hosteleros del enclave para resarcirse de las pérdidas. Existe otra carta que jugar: las propias barras instaladas en el Paseo Pascual Pery Junquera, esto es, en el centro del botellódromo, que llevan cerradas desde que se instalaron. Parece que los problemas en los cuartos de aseo también habilitados ya se han solventado. Sin embargo, aunque éste parecía el motivo aparente en el retraso de la apertura de las barras, los concejales de Juventud y Fiesta creen difícil poder cumplir con las exigencias de los hosteleros. Éstos pretendían que las barras se abrieran el 24 de diciembre o, a más tardar, el 31, Nochevieja.

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