Helena Mayer, Canyon de Chelly 5, 1939
Imogen Cunningham. Helena Mayer, Canyon de Chelly 5, 1939. IMOGEN CUNNINGHAM

Imogen Cunningham (Portland, Oregon, 1883-San Francisco, 1976) fue una fotógrafa infatigable. Se mantuvo en activo hasta el año de su muerte, que le llegó con 93 años, y cuando se le preguntaba cuál de sus fotografías era su favorita, respondía tajante: "una que voy a hacer mañana".

Nacida en un granja de Portland (Oregon), cuentan que su padre reconvirtió una leñera en cuarto oscuro para que pudiera positivar sus imágenes. Allí también encontraría la inspiración en temas a los que recurriría durante toda su vida: su familia, la naturaleza, los desnudos, bodegones o escenas callejeras.

Casada en 1915 con el artista Roi Partridge, prácticamente los 15 años siguientes los dedicará a la vida familiar y la fotografía para uso y disfrute personal. Esto cambiará radicalmente en 1929 cuando Edward Weston escoge diez fotografías suyas para la exposición Film und Foto en Stuttgart, algo que le granjeará el reconocimiento internacional de su trabajo.

Tres años después funda el grupo f64 junto a Willard Van Dyke, Ansel Adams, Edward Weston, Sonya Noskowiak, John Paul Edwards y Henry Swift. Junto a ellos promulga la captura de imágenes sin intervenciones, de forma pura. Aunque solo duró dos años, el grupo fue reconocido posteriormente como pionero de la renovación de la fotografía en la costa oeste de Estados Unidos."

Cuando se le preguntaba cuál de sus fotografías era su favorita, respondía tajante: "una que voy a hacer mañana"

Ya como fotógrafa consumada y formando parte del staff de la revista Vanity Fair retratará a numerosos artistas y creadores fundamentales del siglo XX como la bailarina y coreógrafa Martha Graham, el actor Cary Grant, la pintora Frida Kahlo o el fotógrafo August Sander.

Una pequeña selección de fotografías de esta autora norteamericana pueden verse estos días y hasta el 6 de febrero en La Fábrica (Madrid). En concreto se trata de 18 desnudos pertenecientes a su serie Nude, que inició en 1906 con un autorretrato. Ella misma contaba: "mi primer desnudo fue un autorretrato en el bosque, 1906, en el campus de la Universidad de Washington. Lo preparé y salté dentro, y eso fue todo".

Desnudos al estilo griego

Uno de los aportes más significativos de estas imágenes es que están realizadas con una mirada alejada de lo obsceno y de la cosificación. No sugieren sexualidad si no que, como indican desde La Fábrica "el desnudo deja de verse en negativo y es algo atributivo, una mirada cercana a la que tuvieron los griegos, quienes vinculaban la perfección al triunfo y la excelencia moral que mostraban sus cuerpos".

Todo ello realizado con una técnica y arte fotográfico notable, donde también entra en juego la relación que mantenía con sus modelos, pues todos eran amigos o familiares, solo pagó a una modelo al principio de su carrera. Como dice su nieta, Meg Partridge: "muchas veces, fueron los estudiantes de su clase, sus viejos amigos o las novias de los asistentes fotográficos quienes fueron sujetos de los estudios de desnudos de Imogen".