La Audiencia, y así se recoge en la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, considera probado que entre el verano de 2015 y marzo de 2016, el acusado, mayor de edad y sin antecedentes penales, aprovechando su amistad con el tío de los menores víctimas de estos hechos, entonces de 9 y 7 años de edad, abusó de ellos.

Se consiguió ganar la confianza de la familia para poder quedarse en compañía exclusiva de los menores, ya que visitaba la vivienda con asiduidad.

Aprovechando esa circunstancia, a veces, cuando estaba a solas con los niños, los besaba en la boca, a la niña le tocaba sus zonas íntimas y la obligaba a tocarle a él, e incluso restregaba su zona genital sobre el cuerpo de la menor, y de igual modo, besó, al menos en una ocasión, a sus hermanos.

En otras ocasiones convenció y animó a los menores a que realizaran conductas de carácter sexual, como exhibición de sus genitales, tocando los mismos, escenas que tenían lugar en el dormitorio o baño del domicilio de éstos, y que grababa con su teléfono móvil o los propios niños por su indicación, llegando a grabar 22 vídeos que guardó en su ordenador para sí.

También, otras veces, exhibía ante los menores su pene erecto y otras zonas de su cuerpo como el tórax y glúteos, que también grababan los niños por orden suya.

El acusado guardaba en el ordenador personal de su vivienda imágenes y videos en los que se muestran niños pequeños sufriendo abusos y agresiones sexuales, y otros en los que muestran explícitamente sus genitales y adoptan posturas con connotaciones sexuales.

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