Sikka Ingentium, 2017. Instalación de Daniel Canogar
Sikka Ingentium, 2017. Instalación compuesta de 5 proyectores, 5 reproductores multimedia, sistema de amplificación, 2 altavoces, 2 subwoofers, 2.400 DVD, conexiones de red. 18 x 2,7 m © Daniel Canogar. VEGAP Madrid, 2017 © Foto: Jorge Mirón DANIEL CANOGAR

Desde hace años Daniel Canogar (Madrid, 1964) es uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional. Su carrera ha trascurrido a medio camino entre España y Estados Unidos. Tiene obras en las colecciones de centros como el Reina Sofía, el Museo de Historia Natural de Nueva York o el Museo de Arte Contemporáneo de Lyón y ha realizado intervenciones en espacios públicos como Times Square Storming en Nueva York o el atrio de la sede del Consejo de la Unión Europea.

Hijo de uno de los mayores representantes de la abstracción española Rafael Canogar (Toledo, 1935), Daniel inició su carrera artística como fotógrafo pero pronto se abrió de lleno a las posibilidades que le ofrecían la imagen proyectada y las instalaciones. Su trabajo es, de hecho, una constante lucha entre el amor y el odio a lo tecnológico (tecnofilia/tecnofobia) y, sobre todo, en contra de la banalización de la imagen. Al respecto, hace unos años declaraba en una entrevista a El País: "la fotografía en sus orígenes fue una especie de asistencia a la memoria, una forma de intentar evitar el olvido; ahora es todo lo contrario, la fotografía ayuda al olvido y a una amnesia colectiva, que es extremadamente peligrosa".

De ahí surgen los trabajos que podemos ver desde hoy mismo en su nueva exposición, Fluctuaciones, donde plantea una reflexión sobre los paradigmas de la sociedad de datos y las transiciones entre el mundo virtual y el mundo real. Comisariada por Sabine Himmelsbach y organizada en colaboración con el Museo Universidad de Navarra, podrá verse en la Sala Alcalá 31 de Madrid hasta el próximo 28 de enero.

El artista presenta un total de 24 obras de media-art, que giran alrededor del impacto que el cambio tecnológico ha provocado en la sociedad actual e intenta indagar en el papel que ocupa el individuo en una sociedad interconectada tecnológicamente.

Rebuscando en mercadillos

Entre las grandes instalaciones y videoanimaciones de la exposición destaca Sikka Ingentium. Se trata de una videoinstalación escultórica de gran formato compuesta por 2.400 películas en formato DVD y donde se dan la mano la instalación audiovisual más moderna con el pasado cinematográfico.

La palabra Sikka alude a las monedas de oro que en la Babilonia bíblica se cosían a la ropa; y el término Ingentium se refiere a que la elaboración de la pieza ha supuesto, según Canogar, "un trabajo ingente". Durante dos años, el artista rebuscó en mercadillos de todo el mundo, en tiendas de segunda mano y videoclubs que clausuraban para conseguir las 2.400 películas en formato DVD que componen la obra, y visionarlas junto a su equipo para construir un archivo pormenorizado de cada una.

Entre las otras 23 piezas que completan este recorrido se encuentran Cannula, que parte de los vídeos más vistos de Youtube para proyectar una composición líquida relacionada con el expresionismo abstracto; Echo, una instalación de pantallas de LED con animaciones que reaccionan a la información en tiempo real de distintos fenómenos; o Pneumas, compuesta por nudos de cable telefónico sobre los que se proyectan videoanimaciones. Además, la muestra presenta también la serie Draft, una pieza inédita basada en pantallas que evoca la forma de un libro entreabierto.