Lorenzo Silva
El escritor Lorenzo Silva ARCHIVO

Una adolescente es asesinada por un hombre de casi cuarenta años al que ha conocido en una red social usada sobre todo por jóvenes. Una niña, a las puertas de la edad adulta, mata a una compañera de instituto tras sufrir su ciberacoso de manera reiterada. Una mujer es asesinada y una de sus parejas (tiene cuatro), inicialmente el sospechoso principal, ha estado espiando sus mensajes en el móvil. Una niña de cinco años corre igual suerte que las otras tres mujeres y las redes tendrán también algo qué jugar. Cuatro relatos con los que

Lorenzo Silva se adentra en una de nuestras realidades más peligrosas: las redes, su mal uso, los terribles sucesos que llegan a pasar y que en este caso son verdad, ya que en las cuatro narraciones de Tantos lobos (Destino) ha partido el creador de los detectives con más fama de nuestras letras, los ya veteranos Bevilacqua y Chamorro, de casos reales.

Colgó el traje de abogado en 2002 para jugársela –y ganar a lo grande la partida– y vivir de la literatura"En nuestra historia criminal hay asesinatos como estos, o peores", cuenta el escritor que colgó el traje de abogado en 2002 para jugársela –y ganar a lo grande la partida– y vivir de la literatura, su verdadera pasión, vocación y vida. No tenía ni idea el entonces joven Silva, que disfrutaba de un permiso de paternidad cuando dijo "se acabaron los juicios", de que su vida acabaría siendo sin concesiones la escritura.

Cuando Chamorro y Bevilacqua tomaron cuerpo y dieron alas a la novela, la primera, El lejano país de los estanques, su 'padre literario' no tenía ni idea de que en 2017 serían los detectives con más éxito de nuestras letras. Han protagonizado la serie de televisión con Ana Belén como figura principal; han ido al cine, con El alquimista impaciente, la segunda de la saga y la que hizo a Lorenzo Silva dejar de soñar con la fama para saborear un poco de buena y literaria realidad.

Desde entonces no ha dejado de trabajar porque su pareja de guardias civiles, algo absolutamente inédito en las letras, obtuvieran el lugar que tienen, y de paso, se lo ha dado al cuerpo real de la Guardia Civil. Denostado este gremio muchas o tantas veces, Silva ha aprovechado la ficción para mostrar lo que cree parte importante y fundamental de su trabajo. Y lo ha conseguido. De hecho, en 2010 fue distinguido con el nombramiento de Guardia Civil Honorario por su contribución a la imagen del Cuerpo.

Mostrar la sociedad y lo terrible de nuestra condición –también su contrario y buena cara, que no hay maniqueísmo alguno en Silva– es otra de sus tareas fundamentales. Y es que con ficción, bien lo sabe el autor de La niebla y la doncella, se llega donde con un discurso realista adoctrinador es imposible. Así, en Tantos lobos, como en todas sus obras negras ha hecho la foto de una realidad que lejos de ir a la baja, sigue el camino inverso: "Las redes sociales están llenas de seres humanos y los seres humanos son capaces de una gran generosidad, pero también de una crueldad extrema".

Él denuncia, y no teme, que para eso tiene más de dos décadas de carrera, la crítica: "Ya tengo piel de caimán, como los guardias viejos. Y ya sé el país en el que escribo".