Tony Leblanc
El actor Tony Leblanc, con su perrita en brazos. JORGE PARÍS

Tony Leblanc recibe a 20 minutos en su chalet de Madrid, "La cabaña de toni" donde guarda recuerdos de toda una vida dedicada al espectáculo. Entre ellos, en un lugar de honor, sus dos Goya. Lo encontramos sentado, con el oxígeno puesto (que no tardará en quitarse) y una gran vitalidad. Hace un mes sufrió un infarto que estuvo a punto de terminar con su vida.

¿Cómo se encuentra?

Estoy bastante bien, pero pensé que de esta no salía. Cuando comencé a sentir el dolor no dije, "ay" ni me quejé, sólo dije "me muero". Me salvé gracias a mi mujer, Isabel, que reaccionó muy rápido, y me trajo una cafinitrina y en seguida llamó a urgencias. Lo peor de todo es que no perdí el conocimiento en ningún momento, y oía cómo decían todos "está muy mal, está muy mal" (se ríe).

Sintió miedo entonces...

No, sentí pena. Pena de irme de mi familia, de mis amigos y de mi trabajo.

Ha sufrido usted 34 operaciones y un accidente que lo dejó casi parapléjico y siempre se ha repuesto, ¿De dónde saca la fuerza?

No lo sé. Todos tenemos el instinto de salir, de seguir viviendo. A parte de ésta la vez que peor lo pasé fue cuando el accidente. Yo venía con mi mujer de Benidorm y vi que había un conductor que parecía borracho. Iba poniendo en peligro a todo el mundo así que me aparté al arcén. Cuando estábamos parados él nos arrolló.

El que me atropelló mató a una persona y dejó dos heridos graves hace unos meses" Le quitaron tres años de carnet y estando allí un pasante del juez de paz vino a pedirme que le perdonara para que pudieran devolverle el carnet. Después he sabido que ya había tenido otros accidentes y hace unos meses mató a una persona y dejó dos heridos graves en otro accidente.

Yo no soy rencoroso. Sólo le deseo lo mejor, pero le pido a Dios que yo viva para poder ir a su entierro. Nunca me pidió perdón.

Explíquenos eso de que nació en el Prado.

(Risas) Soy la única persona en el mundo que ha nacido dentro de un museo. Mi padre era portero de la puerta de Velázquez del Museo del Prado y estando embarazada de mí, a mi madre le recomendaron que anduviera, así que se iba caminando hasta la puerta de mi padre, le veía un rato y se daba la vuelta. En una de esas se puso de parto y la metieron dentro del museo y en la sala de tapices de Goya nací yo.Tony Leblanc
Y antes de ser actor le dio por el deporte...

Yo fue profesional del boxeo y del fútbol. En el boxeo llegué a ser campeón de Castilla de pesos ligeros. (Nos enseña algunas técnicas y golpes con gran viveza). En fútbol después de la guerra me hicieron una prueba para el Atlético Aviación (Actual Atlético de Madrid) y jugué con ellos cinco partidos, hasta que me fichó por tres mil pesetas el Chamberí.

Esa temporada el Chamberí se jugaba el ascenso a tercera división y todo se jugó en un penalti que adivina quién paró.

¿Usted?

Pues claro (risas). Veraneábamos en una casita de Usera, en la calle Nicolás Sánchez. Algún día el Ayuntamiento de Madrid se acordará de mí"

¿Cuál fue su primer trabajo como actor?

A los siete años, en una obra de los hermanos Álvarez Quintero llamada El contrabando. Por aquel entonces veraneábamos en una casita de Usera, en la calle Nicolás Sánchez. Algún día el Ayuntamiento de Madrid se acordará de mí, aunque mi familia me ha dicho que si una vez muerto el Ayuntamiento intenta hacerme hijo predilecto les dirán que no. Los reconocimientos hay que hacerlos en vida.

¿Ve alguna vez sus películas?

Sí, las tengo casi todas. Nunca me veo bien del todo, siempre me saco algún defecto y mis amigos me dicen "no seas gilipollas, si estás perfecto" (risas).

¿Es usted modesto?

De modesto no tengo nada. La modestia es la bondad de los tontos. Soy objetivo, reconozco lo que hago mal y lo que hago bien. Nunca he hecho nada rotundamente bien, pero tampoco mal del todo.

¿Por qué decidió retirarse en 1975?

Porque yo hacía 5 ó 6 películas al año y además lo compaginaba con teatro y televisión, y estaba un poco cansado. Lo que realmente me retiró fue el accidente.
Tony Leblanc
Y 23 años después, aparece Santiago Segura con un papel en Torrente...

Santiago vino a verme a casa con el productor de la película, Vicente Gómez, y me trajeron el guión. Por aquel entonces yo estaba en una silla de ruedas y les dije que no, que estaba impedido. Santiago me dejó el guión y dijo que al día siguiente vendría a despedirse. Mi mujer y yo leímos el guión ¡y vimos que era el papel de un viejo en una silla de ruedas! (risas). Al día siguiente le dije que sí y me llevé el Goya por ese papel.

He visto que los tiene el salón, junto a otros muchos premios...

Estuve siete minutos en un escenario, en los que lo único que hice fue comerme la manzana" Sí, pero los tengo para mí y para mi familia, no para las visitas (risas). El mejor premio que he recibido es el cariño del público.

Cuéntenos alguna anécdota.

Una vez estaba en el Florida Park viendo un espectáculo que presentaba José María Íñigo, que en un momento dado me llamó al escenario y de broma me preguntó si yo quería trabajar en Martes Fiesta, que es como se llamaba el programa, y le dije que sí en serio. Para salir del paso me dijo que me ponía la condición de que tenía que hacer algo que jamás se hubiera hecho en televisión.

Me fui de allí pensando y estando en casa vi a mi hija pelando una manzana mientras veía la tele.

El martes siguiente me planté allí con mi guitarra y mi bongó y no le dije a nadie lo que iba a hacer. Salí al escenario, abrí la funda de la guitarra y saqué un plato, un mantel, cubiertos... y una manzana usé el bongó de mesa y durante siete minutos lo único que hice fue comerme la manzana. Cuando acabé, con toda mi jeta, dije "voilá" y la ovación fue de gala. Tengo una revista Times de entonces donde un crítico me pone de genio (risas).

¿Qué es lo que le ha quedado por hacer?

En los carteles ponía "Bailarín americano" y la gente decía "¿Ignacio Fernández?, pues vaya americano" Entre otras cosas he compuesto la letra y la música de más de 500 canciones y 15 revistas (explica que toca la guitarra, la batería, la trompeta y el piano). Me dí cuenta que si hacía letras es porque se me daba bien la poesía, y es una faceta que no pude explotar, pero ahora estoy preparando un libro de poemas.

¿Ha ganado dinero con la música?

Sí, mira, hace poco recibí un poco de la SGAE por Cántame un pasodoble español, que un grupo español ha estado tocando por India y Pakistán.

¿Tiene relación con otros actores veteranos?

Sí, con algunos, pero se van yendo. Es que ya tengo 85 cumplidos.. A los amigos de verdad los ves cuando te pasa algo como lo del infarto.

¿Qué le hace reír a Tony Leblanc?

Muchas cosas. En España hay humor en todas las regiones. Los catalanes, los vascos y los gallegos son muy graciosos también, aunque se quieran separar. Si se separan se van a joder, porque les voy a seguir queriendo (risas). Soy un enamorado de toda España y de Cataluña en particular. Carod Rovira se está pareciendo mucho al bajito, a Franco, diciendo que Cataluña es una, grande y libre.

Tengo el honor de haber nacido en Madrid, pero ante todo el privilegio de ser español.Tony Leblanc

¿Por qué se puso Tony Leblanc?

Durante la guerra trabajaba bailando (es campeón de España de bailes de salón) después de las películas de cine. En los carteles ponía "Ignacio Fernández Sánchez, bailarín americano" y la gente decía "¿Ignacio Fernández?, pues vaya americano" (risas). Así que cogí el segundo apellido de mi padre, Ignacio Fernández Leblanc, y me supuse llamarme Tony para que pegara.

¿Con qué le gustaría que relacionaran ese nombre?

Lo mejor de la vida es la risa de un niño y lo peor, la guerra. Con que yo nací para quitar preocupaciones porque cuando alguien ríe las olvida por un rato. Si esto se agrava y me muero, aunque creo que me voy a recuperar, no quiero que nadie se preocupe, nací para quitar preocupaciones, no para darlas.

¿Qué le parece el cine español actual?

Creo que se hacen muy buenas películas en España, pero el precio de las entradas de cine es muy caro.

¿Cuál es su película preferida?

Tengo dos. Una es Viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez, y la otra Los Santos Inocentes. Son geniales.

¿Un consejo para las nuevas generaciones de actores?

Que lean mucho a los autores y que tengan muy buen humor y sientan el drama un poco.

¿Qué es lo mejor y lo peor de la vida?

Lo mejor, la risa de un niño y lo peor, la guerra.

BIO

Ignacio Fernández Sánchez; es decir, Tony Leblanc, nació en Madrid en 1922. Trabajó como bailarín, fue jugador de fútbol y púgil de boxeo hasta que en 1945 debutó en el cine con Los últimos de Filipinas. Tras rodar decenas de títulos, decidió retirarse en 1975. Santiago Segura lo rescató para la saga de Torrente (1998), por la que recibió el Goya al mejor actor, cuatro años después de ganar el honorífico. Desde 2001 interpreta a Cervan en la serie televisiva Cuéntame cómo pasó.