El secreto de Marrowbone
Los jóvenes protagonistas de 'El secreto de Marrowbone' Universal

No se puede empezar mejor. Entre las producciones españolas de este año han destacado las obras de dos debutantes: Verano 1993 de Carla Simón y El secreto de Marrowbone de Sergio G. Sánchez. La segunda está aún en cartelera y desde su estreno, el 27 de octubre, se ha mantenido como uno de los taquillazos de la temporada, codeándose con superproducciones como Thor: Ragnarok y superando a muchas otras.

Un relato de iniciación juvenil, en un rincón de la Norteamérica rural, a finales de los 60, en el que tres hermanos y una muchacha vivirán una historia de fantasmas en su nuevo caserón, mientras intentan dejar atrás dos dolorosos recuerdos, el de su madre recién fallecida y el de un padre violento. El asturiano Sergio G. Sánchez no era un nombre especialmente conocido entre el público, pero en su faceta de guionista había recibido todo tipo de elogios, especialmente del director Juan Antonio Bayona. Sánchez fue el guionista de El orfanato (2007) y de Lo imposible (2012), dos de los grandes éxitos del cine español.

Tanto 'El secreto de Marrowbone' como 'Verano 1993' tratan de jóvenes que han perdido a sus padres El orfanato le supuso además el Goya al mejor guion. Mucho antes, en 2002, su primer trabajo tras las cámaras, el corto 7337, le valió varios premios, en Málaga, Gijón o Fantasporto en 2002. Con El secreto de Marrowbone lleva recaudados 5 millones de euros en menos de un mes.

La barcelonesa Carla Simón empezó a llamar la atención desde que en el pasado Festival de Berlín obtuvo el galardón a la mejor ópera prima. Verano 1993 se inspiraba en su propia infancia y comparte con la película de Sergio G. Sánchez el que su muy joven protagonista es una niña, de seis años, que también ha perdido a sus padres —a causa del SIDA—. Deberá adaptarse a un nuevo entorno, también rural pero del Empordà, en Girona, y a una nueva familia, la de su tío. Sin embargo, la propuesta aquí no tiene nada de sobrenatural sino todo lo contrario. Es su naturalismo y realidad lo que la ha encumbrado. Las alabanzas de la crítica han sido casi unánimes desde su estreno, a finales de junio.

Es la candidata por España a los Oscar en la categoría  de mejor película de habla no inglesa y la favorita a acaparar un buen número de nominaciones, y estatuillas, en los próximos premios Goya —las nominaciones se harán públicas el 13 de diciembre—. El de dirección novel parece uno de esos premios cantados y, entre otros, veremos si también el de mejor película. Pese a ser una propuesta mucho más minoritaria, el público ha ido respondiendo y ha alcanzado el millón de euros ingresados en taquilla.

Que la cosecha de debutantes ha sido extraordinaria lo certifican otros títulos como No sé decir adiós de Lino Escalera, la gran triunfadora del Festival de Málaga en el que no ganó la Biznaga de Oro —la mejor película fue, una vez más, Verano 1993—, pero se llevó cuatro premios, entre ellos el Gran Premio del Jurado y el de mejor actriz para Nathalie Poza. A nuestras salas llegaría a mediados de marzo.

También en Málaga empezó a reconocerse Júlia ist de la directora Elena Martín, que debutaba sin haber hecho ni siquiera un corto, solo su experiencia como actriz. Saldría reforzada del certamen con los premios a la mejor película y dirección de la sección Zonazine, dedicada a películas más experimentales. En cines se estrenó en junio. Otro actor, Eduardo Casanova, se decidió dar el salto al largometraje con una película arriesgada, kitsch y transgresora, Pieles, en el que reunía a varios personajes marginados por sus deformaciones físicas. Meritorio también el que la actriz madrileña Ana Asensio con Most Beautiful Island, que aquí se estrenará en enero, lograra el galardón a la mejor película en el SXSW Film Festival.

Los descubrimientos del cine europeo y el fenómeno 'Déjame salir'

A nivel internacional el gran debut del año ha sido sin duda la película norteamericana Déjame salir (Get it Out), una inquietante parábola sobre las tensiones raciales en formato de thriller de terror dirigido por el afroamericano Jordan Peele. La crítica la ha aplaudido y en taquilla ha sido toda una revelación. Costó apenas 4,5 millones de dólares y ha recaudado 253,3 en los cines de todo el mundo. Pese a tratarse de un filme de terror, de cara a obtener más posibilidades en esta temporada de nominaciones y premios, o quien sabe si atendiendo al pasado como humorista de su director, Déjame salir aparece entre las mejores películas en las candidatas a los Globos de Oro pero en el apartado de comedia.

Desde que se presentó en Sundance a su paso por Cannes, otro debut que ha gustado ha sido el del norteamericano Dave McCary, también forjado en el terreno de la comedia, en este caso del Saturday Night Live. Su película se titula Brigsby Bear y ganó en Sitges el premio Discovery a la mejor ópera prima. La historia de un niño que vive en su particular mundo de fantasía desde que fue secuestrado por un matrimonio —el padre está interpretado por Mark Hamill— y de cómo, una vez liberado, ya siendo adolescente, deberá hacer frente a una realidad distinta a la que creía o a interrelacionarse con los demás. El estreno entre nosotros, en un número de salas limitado, está previsto para enero de 2018.

Los recientes premios del cine europeo, que se conocieron el 9 de diciembre, eligieron como mejor debut la británica Lady Macbeth dirigida por William Oldroyd —estrenada en España en abril—. En Cannes la mejor ópera prima fue para Jeune femme de Léonor Serraille; en Venecia Custodia compartida (Jusqu'à la garde) de Xavier Legrand —fecha de estreno prevista el España para el 28 de febrero 2018—; en festival de cine europeo de Sevilla Tierra de Dios (God's Own Country) del británico Francis Lee —estrenada el 24 de noviembre—, y en Sitges Revenge de Coralie Fargeat —mejor dirección en la sección oficial fantástica y también mejor dirección novel por parte del jurado de la crítica—.