Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre dan vida a un escritor mediocre y a un profesor tirano

  • Javier Gutiérrez y Antonio de la Torre protagonizan 'El autor'.
  • La película está dirigida por Martín Cuenca y se estrena este viernes.
  • Se intuye como una de las grandes favoritas de la venidera temporada de premios.
Los actores Antonio de la Torre y Javier Gutiérrez, protagonistas de 'El autor'.
Los actores Antonio de la Torre y Javier Gutiérrez, protagonistas de 'El autor'.
Jorge París
Álvaro (Javier Gutiérrez) se separa de su mujer, Amanda (María León), una exultante escritora de best‐sellers, y decide afrontar su sueño: escribir una gran novela. Pero es incapaz; no tiene talento ni imaginación. Guiado por su profesor de escritura (Antonio de la Torre), indaga en los pilares de la novela, hasta que un día descubre que la ficción se escribe con la realidad.

Ya con un galardón en su haber, obtenido en el Festival de Toronto, El autor llega este viernes a las salas españolas con la intención de despertar en el público las buenas sensaciones que ha producido en la crítica especializada.

Opciones de éxito no le faltan. El nuevo filme de Manuel Martín Cuenca (Caníbal), basado en la novela de Javier Cercas El móvil, es original, inteligente y cuenta con dos intérpretes soberbios que bordan dos de las mejores papeles de sus respectivas carreras.

El asturiano Javier Gutiérrez da vida a Álvaro, el personaje protagonista, un mediocre aspirante a escritor que lucha contra el fracaso en todos los aspectos de su vida y que acaba llevando su pasión por las letras demasiado lejos. Asegura que el director pensó en él "en cuanto leyó el guion". "Aunque en otro momento me dijo que era idóneo porque podía ser el fiel reflejo de un personaje gris y anodino. Así que una de cal y otr a de arena", cuenta el actor entre risas.

"La imagen que yo puedo proyectar o es la de un tío normal, un españolito medio que tiene mucho que ver con actores de generaciones anteriores como López Vázquez o Alfredo Landa", explica.

Reconoce que coincide con su personaje en la obstinación por conseguir lo que se propone. "Mi nivel de exigencia en mi trabajo como actor me lleva hasta límites que a veces me sorprenden a mí mismo", asegura, y recuerda que escritores y actores comparten herramientas de trabajo como "la imaginación y la observación".

Unos y otros basan su carrera en la experiencia. "Hay que vivir, hay que ver, hay que escuchar.  Creo que por eso, con el paso de los años, los actores y las actrices tienden a ser mejores, porque les pasan cosas en su vida que luego utilizan", reflexiona.

Frente a él se encuentra Antonio de la Torre en el papel de un agresivo e impertinente profesor de escritura. Asegura que no se ha inspirado en ningún profesor suyo pero que sí hay elementos de gente que conoce. "Hay cosas de mi padre, de mi hermano mayor, y hay cosas de algunos personajes reales pero no decimos los nombres por no liarla gorda. Pero al final estas tú y haces un batiburrillo de todo eso", relata el actor.

Según Gutiérrez, "entre los profesores de teatro hay algún gurú así de duro o más". "Creo que no es el mejor camino. Yo entiendo la pedagogía desde otro lugar, no desde el palo y tentetieso. Eso, sobre todo en el mundoa del arte, puede llegar a bloquear y hacer que desistas y tires la toalla".

Aunque El autor no es una comedia –y al parecer el director se enfada cuando se lo dicen–, provoca más de una carcajada por lo insólito de algunas situaciones. "Las situaciones están llevadas hasta el límite, y eso mueve a la risa al espectador. La comedia funciona mejor cuando huyes de la comedia, cuando la trabajas desde la seriedad más absoluta", comenta Gutiérrez. De la misma opinión es su compañero, que cree que a menudo "es un error subrayar el chiste" y se acuerda del fallecido Chiquito de la Calzada como el mejor ejemplo de alguien que era capaz de hacer reír casi sin pretenderlo.

Ambos querrían escribir más de lo que lo hacen. Gutiérrez escribiría "sobre el dolor que uno tiene dentro, como una  forma de echar los demonios fuera". De la Torre, que tiene un pasado como periodista que recuerda con mucho cariño, cree que "intentaría escribir libros o hacer reportajes, algo más personal" que el periodismo deportivo, que era su sueño de adolescente y que acabó siendo su trabajo cuando sus intereses ya se enfocaban más en el cine. "Me encantaría escribir pero también me encantaría tocar la trompeta. Creo que uno tiene que hablar de lo que hace, no de lo que quiere hacer", apunta.

Gutiérrez no tiene problemas al hablar sobre su desnudo integral en la película y explica que el director le pedía "que no tuviese ningún reparo a la hora de engordar". "De hecho quería que estuviese más gordo, porque él entiende que los desnudos en el cine no tienen por qué ser bellos y hay que huir de los estereotipos hollywoodienses", revela el actor.

"Y me entregué a tumba abierta a esa idea para pasmo del equipo, porque yo creo que el equipo sí que fue el primer desconcertado que se sorprendió al ver que la cosa iba en serio y que el desnudo era integral, con sus pelotas encima de la mesa y todo", cuenta divertido.

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