La princesa Diana junto al príncipe Carlos
La princesa Diana junto al príncipe Carlos. ARCHIVO
Un caluroso 29 de julio de 1981 daba comienzo un cuento de hadas que cautivó al mundo y que terminaría en tragedia.

Aquel día, contraía matrimonio en la catedral de San Pablo, el hijo mayor de la reina Isabel II, Carlos, con una joven maestra de guardería.

El príncipe Carlos, que por entonces tenía 31 años, había elegido a una jovencita de 20 años, tímida, ingenua y de sangre azul, como esposa y futura reina de Inglaterra.

El soltero de oro inglés era ‘cazado' por una mujer que creía en el amor eterno y que se casó enamorada.

Tras el matrimonio, la nueva princesa de Gales se convirtió en una estrella mediática, perseguida por la prensa e imitada por muchos incluso en su estilo de peinado. La princesa de Gales enriqueció la Corona con dos hijos: Guillermo (1982) y Enrique (1984).

Diana incluso llegó a padecer bulimia nerviosa y trató varias veces de acabar con su vida

A partir de ahí, la aparente felicidad que existía en la pareja se esfumaba. Viajes en solitario, cumpleaños y aniversarios que no fueron celebrados junto con la indiferencia del príncipe Carlos hacia su esposa, dieron lugar a numerosos rumores de crisis en el matrimonio.

Las cosas iban tan mal, que Diana incluso llegó a padecer bulimia nerviosa y trató varias veces de acabar con su vida. La princesa no quería vivir sin el amor de su príncipe azul, quien mantenía un idilio con su antigua novia, Camila Parker Bowles.

El fin de 14 años de convivencia

De esta forma, el 7 de septiembre de 1992 se ponía fin a 14 años de tormentoso matrimonio con un comunicado oficial de la casa real inglesa donde se anunciaba oficialmente la separación.

En los primeros meses de 1996, Diana concedía una entrevista en televisión donde confesaba que le había sido infiel a su marido con su entrenador de equitación, James Hewitt.

La reina Isabel II enfadada por el desprestigio que estaba sufriendo la monarquía inglesa, decidía intervenir en el desdichado matrimonio pidiéndoles que cumpliesen los trámites de divorcio. Lo que se suponía que era una ruptura amistosa dio paso a muchos escándalos por ambas partes.

La prensa sensacionalista seguía acosando a Diana, una mujer que fue para muchos una máquina de hacer dinero. La princesa del pueblo se volcó durante esos años a realizar actividades humanitarias.

Cuando parecía haber encontrado de nuevo la felicidad en los brazos del empresario Dodi Al Fayed, la princesa de Gales y su pareja sufren el 31 de agosto de 1997 en París un accidente de tráfico. Dodi muere al instante pero Diana es trasladada agonizante al hospital donde fallecería de madrugada.