Pasajeros en un avión
Los asientos son cada vez más pequeños para incluir nuevos en la parte trasera. GTRES

En el mundo de la aviación comercial, el asiento del avión es el campo de batalla principal entre las aerolíneas. Según detallan en The Guardian y The New York Times, en los últimos años los fabricantes están aumentando la capacidad en muchas de las flotas de las aerolíneas más importantes.

Cuando Boeing diseñó su primer 737 a mediados de los años 60, este tenía de 50 a 60 asientos. Lufthansa solicitó que el número se aumentara a 100, número que ha ido aumentando hasta una capacidad actual de 137 pasajeros. En 2019, por su parte, Ryanair recibirá envíos de 737 que contienen ocho asientos adicionales.

Spirit Airlines es una de las compañías que más honestas han sido acerca de los espacios estrechos en sus aviones. "Somos una aerolínea acogedora", dice en su web. "Agregamos asientos adicionales a nuestros aviones para que podamos volar con más personas. Esto reduce los precios de los billetes para todos".

No es una novedad que las aerolíneas hayan estado apretando más sus asientos en la parte trasera de sus aviones. La pregunta ahora es hasta qué punto pueden impulsar su búsqueda de mayores ganancias antes de encontrarse con una reacción negativa de sus clientes.

"Los departamentos comerciales quieren más asientos en los aviones", explica Henry Harteveldt, cofundador de Atmosphere Research Group, compañía analista de la industria de viajes. Están en contra de "los departamentos de marketing de las personas en las aerolíneas, que intentan actuar como defensores de los pasajeros".

Para intentar que el viajero no note mucho la diferencia, los asientos más pequeños se tratan de recortar en casi cualquier parte de estos, bien reubicando el bolsillo del respaldo, bien reemplazando el acolchado con malla elástica y reduciendo los reposabrazos.