Los analistas electorales prevén otra mayoría absoluta separatista en escaños pero no en votos

  • Los expertos demoscópicos no esperan grandes movimientos de voto entre los bloques independentista y constitucionalista, si se celebran autonómicas anticipadas.
  • Una de las claves para lograr mayoría absoluta independentista en escaños es si ERC y el PDeCAT reeditarían Junts pel Sí o se presentarían por separado.
  • Ven improbable un gobierno constitucionalista entre Ciudadanos, PSC y el PP.
  • Creen que sí habrá mayoría de votos no independentistas si se suman los de la coalición Catalunya Sí que es Pot (Podem, Comuns, ICV...).
  • Puigdemont descarta las elecciones porque "no hay garantías".
Un acto de la Diada de 2016 (izquierda) y una manifestación a favor de la unidad de España celebrada el 8 de octubre de 2017 en Barcelona.
Un acto de la Diada de 2016 (izquierda) y una manifestación a favor de la unidad de España celebrada el 8 de octubre de 2017 en Barcelona.
ANC / EFE

El Gobierno de España que preside Mariano Rajoy (PP); el principal partido que apoya al Ejecutivo, Ciudadanos de Albert Rivera; y el principal partido de la oposición, el PSOE de Pedro Sánchez, abogan por unas próximas elecciones autonómicas en Cataluña en el primer trimestre de 2018. Estas podráin convocarse al amparo de la aplicación del artículo 155 de la Constitución o porque las convoque el president de la Generalitat, Carles Puigdemont, quien ya ha afirmado este jueves que no lo hará porque "no hay garantías" suficientes para hacerlo.

También las principales organizaciones empresariales catalanas están reclamando que se convoquen dichas elecciones autonómicas para dotar a Cataluña de una posible salida política e institucional al conflicto, y evitar así que continúe el éxodo de empresas a otras regiones.

Por su parte, el jefe del Govern sopesa si las convoca para evitar la aplicación del 155, como le están reclamando varios de sus consellers (tanto del PDeCAT como de ERC), ya sea como elecciones autonómicas al amparo de la legalidad vigente o en forma de elecciones constituyentes de una nueva República Catalana. En cualquier caso, parece evidente que Cataluña se encamina a unas próximas e inminentes elecciones autonómicas, ya sean convocadas por el Estado o por Puigdemont.

20minutos.es ha preguntado a los más importantes analistas electorales del país cuál es su pronóstico para estos próximos comicios. Este viernes publicaremos un segundo análisis sobre la situación electoral en el conjunto de España.

¿Cree que los partidos independentistas (ERC, PDeCAT y la CUP) tendrían a día de hoy mayoría absoluta en escaños? ¿Y en votos?

José Miguel de Elías, Director de Análisis de Sigma Dos: Parece difícil que haya grandes movimientos de un lado u otro. Los que hayan no serán muy fuertes. Un elemento que puede resultar determinante para saber si los partidos independentistas logran la mayoría absoluta en escaños o no es si ERC y el PDeCAT se presentan juntos o por separado. La distribución de escaños beneficia a la agrupación. En Cataluña la mayoría absoluta son 68 escaños, Junts pel Sí logró 62 y la CUP 10. Si el PDeCAT y ERC se presentan por separado es posible que manteniendo el mismo porcentaje logren menos escaños. La CUP sufrirá cierto desgaste.

Narciso Michavila, Presidente de GAD3: A pesar de la convulsión política de estas semanas creo que no habría grandes cambios en el apoyo a los dos bloques: pro y anti independencia. El electorado catalán es muy plural y fragmentado. Por eso sorprenden tanto desde fuera de nuestra fronteras las visiones totalizantes de algunos líderes catalanes cuando se arrogan ser la voz del pueblo. Probablemente, los independentistas lograrían de nuevo casi la mitad de los votos que, gracias al sistema parlamentario, les volvería a dar una mayoría en escaños suficiente para gobernar y para tener que pactar con formaciones de la oposición las cuestiones clave, pero insuficiente para crear un estado ex novo. Máxime cuando se pretender hacer unilateralmente.

Belén Barreiro, Directora de MyWord: Cataluña vive una situación política excepcional, que hace que nos movamos en un escenario de máxima incertidumbre. Con todo, las escasas encuestas publicadas hasta ahora indicarían que los partidos independentistas no lograrían ampliar su base electoral, por debajo del 50%. Algunos estudios estiman que los partidos independentistas sí obtendrían la mayoría absoluta de escaños, aunque otras encuestas les dejan a las puertas.

José Pablo Ferrándiz, Investigador Principal de Metroscopia: En el hipotético caso de que mañana mismo se celebrasen unas nuevas elecciones autonómicas y que en estas concurrieran los mismos partidos que en los últimos comicios de 2015 (aunque con ERC y PDeCAT por separado y no en la coalición Junts pel Sí), el denominado bloque independentista —formado por Esquerra, el PDeCAT y las CUP— obtendría, hoy por hoy, un porcentaje similar al de hace dos años, lo que implicaría que en votos seguirían cerca —y por debajo— del 50% pero que en escaños podrían volver a sumar una mayoría absoluta —y ajustada— en el nuevo Parlament. Ahora bien, la distribución interna de este bloque independentista sería, en estas circunstancias, mucho más favorable para Esquerra que podría llegar a triplicar en votos al PDeCAT. En todo caso, que los resultados electorales más probables ahora, en el caso de unos nuevos comicios, no diverjan sustancialmente de los de 2015, después de la enorme cantidad y trascendencia de los acontecimientos políticos ocurridos a lo largo de estos dos últimos años, pone de manifiesto hasta qué punto están cristalizados los alineamientos políticos de los catalanes. Y este es un dato que también advierte de que las posibles soluciones que reclaman los ciudadanos —o así cabe interpretarse de su probable comportamiento electoral— deberían ser más políticas que jurídicas.

José Ramón Lorente (Director de Celeste Tel): No, en ninguno de los dos supuestos. Dado que las elecciones autonómicas se celebrarán en enero, habrá ya un manifiesto deterioro de la economía que perjudicará al bloque independentista. Desde el punto de vista económico el fantasma de Quebec sobrevolará la campaña electoral. Y también el espectro social y político del Úlster. Obviamente las empresas y profesionales que han marchado y que marcharán en los próximos meses nunca regresarán. Cuanto antes haya un gobierno autonómico democrático y sensato antes se cortará la hemorrágia, pero el PIB catalán bajará en los próximos años a tales niveles que se igualará con Andalucía y Comunidad Valenciana. En pocos años Cataluña será una comunidad con saldo fiscal negativo con el Estado. Tenemos los ejemplos canadiense e irlandés muy cercanos en el tiempo. Un deterioro, o la simple percepción subjetiva del mismo o de su inicio, tiene efectos catastróficos en una campaña electoral. Los cálculos electorales más maquiavélicos desearían unas elecciones en junio. Los indicadores económicos españoles y europeos, así como del resto del mundo (OCDE, FMI, Banco Mundial, Agencias de Calificación de Riesgos, etc…) ya certificarían por entonces que Cataluña estaría decreciendo o en el peor de los casos estaría en recesión al sumarse dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB. Sería demoledor electoralmente para los partidos de Puigdemont y de Junqueras. Si hay que esperar a junio hay tiempo incluso para reconstruir una CiU que sustituya al actual PDeCAT. Políticos como Durán i Lleida y Santi Vila podrían liderar esta nueva formación centrista y autonomista. Pero el empobrecimiento de Cataluña es inevitable. El nuevo Govern debe ser liderado por catalanistas autonomistas, no se puede imponer un gobernador desde Madrid. Hay que encontrar un virrey catalanista y moderado, que sepa que la independencia jamás será negociada por ningún Gobierno español ni consentida por la UE ni por nuestros vecinos Rusia y Turquía.

Graciano Viejo, Director Técnico de Simple Lógica: No tenemos datos propios que nos permitan pronunciarnos en un sentido u otro a propósito de  las preguntas que se plantean, pero no parece descabellado pensar que a propósito de la posibilidad de una mayoría en votos podría actuar la creciente movilización ciudadana que ha tenido lugar en torno al independentismo, mientras que en sentido inverso podría hacerlo la percepción del impacto que el anuncio de una posible declaración de independencia está teniendo, especialmente en el ámbito económico. En nuestra historia tenemos algún ejemplo de cómo puede acabar por imponerse el “realismo”, pero no se puede excluir el efecto de una exaltación de los ánimos, aunque hay que tener en cuenta que no es fácil mantener esos estados de forma prolongada. A propósito de la mayoría en escaños, sí puede ser relevante tener en cuenta el hecho de que no se presenten en una candidatura ERC y PDeCAT. En este supuesto podría no producirse, al menos en parte, el beneficio que la coalición de estos partidos (o el antecesor CiU) obtuvieron en las anteriores elecciones autonómicas al ser la candidatura más votada y como consecuencia, también, de la ventaja sobre la segunda.

Àngels Pont, Directora de GESOP: La última encuesta de GESOP publicada el pasado fin de semana reproducía un escenario similar al actual. Sin embargo hasta que no se conozca el marco en el que tendrán lugar es aventurada cualquier proyección de voto.

Miguel Díaz (CEO de Electomanía): Con los datos de que disponemos ahora mismo, tienen alrededor de un  60% de probabilidades de conseguir la mayoría absoluta en escaños, pero apenas un 10% de conseguir esa mayoría en votos. Pueden conseguir la mayoría absoluta  del Parlament con relativa facilidad porque las provincias menos pobladas (por ejemplo, Girona) están sobrerrepresentadas en el Parlament, y son a su vez las más independentistas, mientras a Barcelona le ocurre lo contrario. http://electomania.es/20171024electopoll-cataluna/

Joan Gonçales (Director Marketing Político Gobernatia): Es difícil a día de hoy proponer cualquier resultado, aunque se puede intuir que se están reforzando los dos polos en cuestión y por lo tanto el independentismo en Cataluña. Es más difícil la mayoría absoluta en votos que en escaños para el independentismo dado el voto rural. El desenlace del conflicto será determinante para afianzar una u otra parte.

En su opinión, ¿qué escenario es el más probable tras las elecciones autonómicas en Cataluña?

José Miguel de Elías (Sigma Dos): Todas son posibles en este momento. No hay que descartar ninguna. Lo que parece difícil es que  C’s, el PSC y el PP logren una mayoría absoluta ara poder gobernar. Todo apunta a que Catalunya Sí que es Pot, o la coalición que les sustituya, es quien inclinará la balanza.

Narciso Michavila (GAD3): Es más fácil estimar la decisión de cinco millones de votantes que de cinco políticos. Finalmente tendrá que haber elecciones al Parlament pero si se siguen anteponiendo los intereses de los políticos catalanes a los problemas de las familias y empresas catalanas el resultado electoral no nos sacará de una situación que está siendo letal para la convivencia, la imagen y la economía de Cataluña. ¡Y ojo! de rebote para el conjunto de España. Más tarde o más temprano surgirá en Cataluña un partido catalanista no independentista como sucedió en Quebec tras el referéndum de 1995. Igual que en 2014 detectábamos en España un amplio sector de electorado que se sentía huérfano y abandonado por los partidos tradicionales y que era cuestión de tiempo que surgieran partidos como Podemos o Ciudadanos, ahora detectamos un sentimiento creciente en Cataluña de electores que quieren defender sus intereses sin salirse de Europa, sin enfrentarse al resto de España, sin saltarse su propia legalidad, sin expulsar a sus empresas… Creen que se ha llegado demasiado lejos pero no ven la solución en los actuales partidos.

Belén Barreiro (MyWord): La formación de gobierno será compleja si los partidos independentistas no logran alcanzar la mayoría absoluta de escaños porque tampoco parece probable que los partidos constitucionalistas logren formar una mayoría alternativa. Todo indica que Podemos y sus socios podrían ser la fuerza política clave en la formación de un futuro gobierno en Cataluña, al menos si los partidos independentistas no llegan a alcanzar la mayoría absoluta.

José Pablo Ferrándiz (Metroscopia): Es pronto todavía para poder hablar de escenarios posibles. Dependerá en gran parte de qué partidos concurran y de cuáles sean sus programas. Por poner un ejemplo de lo primero: si se convocan unas nuevas elecciones autonómicas vendrían reguladas por la LOREG (Ley Orgánica del Régimen Electoral General) porque el Estatuto de Autonomía catalán no define una ley electoral propia. Si así fuera, podría ocurrir que las CUP prefirieran mantenerse al margen. Y en este caso, —aunque una buena parte de sus electores se inclinaran por votar, probablemente, a ERC— el bloque independentista y su fuerza en el Parlament saldrían dañados y con dificultades para liderar un gobierno independentista.  Por otro lado, en esta ocasión es probable que los programas electorales tengan más importancia que en elecciones anteriores porque en función de cuáles sean los objetivos y las prioridades que cada partido detalle en ellos, facilitarán o dificultarán los pactos postelectorales y, por tanto, la posibilidad de conformar mayorías parlamentarias. Si un partido señala en su programa que la búsqueda de la independencia a cualquier precio va a ser su objetivo prioritario, seguro que directamente excluye la posibilidad de pacto con otras formaciones políticas. Pero si la principal aspiración de alguna formación política pasa por la búsqueda de un referéndum plenamente legal y pactado con el Gobierno, tal vez sea más fácil la conformación de coaliciones más amplias que las actuales.

José Ramón Lorente (Celeste Tel): El Parlamento sería fiel reflejo de la fractura social y política de esta nueva Irlanda del Norte mediterránea. Desde luego que la opción mayoritaria, y la única que pudiera tener alguna probabilidad de alcanzar la mayoría absoluta  o acercarse más a ella, sería la un gobierno transversal de izquierdas, una reedición del Tripartit, pero el PSC y ahora PDeCat, saben por experiencia propia que gobernar con  ERC acaba destruyendo a los socios de los  independentistas. ERC se comporta como la araña hembra que acaba devorando a su pareja macho. El PSC no podría repetir el mismo error, además tendría enormes costes electorales para el PSOE, y si los comunes entrarán en el gobierno de ERC, también acabarían mal. La única opción racional, la única solución que tiene el problema catalán,  es un gobierno en solitario de un renovado y autonomista pero no independentista PDeCat o un nuevo partido que le sustituyera pero que reencarnara el espíritu pactista de la antigua CiU, la anterior a 2010 y que debería contar con la comprensión y el apoyo parlamentario de Ciudadanos, PSC y PP, dispuestos a asumir el coste electoral que tendría el arropar a la nueva CiU. Su sacrificio sería necesario para cerrar la crisis catalana.

Graciano Viejo (Simple Lógica): La polarización de la situación actual lleva a pensar que la salida tendrá lugar en la forma de la victoria de uno de los bloques; independentista o constitucionalista. Pero la fragmentación electoral es alta (siete fuerzas parecen tener opciones de obtener representación parlamentaria) y las exigencias aritméticas para formar mayorías viables podrían exigir, y desde algunas perspectivas hacer recomendable, la formación de alguna alternativa de carácter más transversal. El problema podría ser el elevado coste que las formaciones que asumieran ese compromiso podrían tener que asumir.

Àngels Pont (GESOP): Como he dicho anteriormente el marco en el que tengan lugar las próximas elecciones marcará los comicios y también los acuerdos posteriores para la formación de un nuevo gobierno.

Miguel Díaz/José Salvador (Electomanía): La situación más probable si atendemos a la tendencia de los últimos sondeos es una nueva mayoría absoluta independentista, por las razones que comentábamos antes (60% de probabilidad). La segunda situación más probable es aquella en que “los comunes” (el partido o partidos que sucedan a Catalunya Sí Que Es Pot) tengan la llave del gobierno de la Generalitat, pudiendo inclinarlo hacia un lado u otro (con un 36%). Una mayoría de escaños para Cs más PSC y PP es, a día de hoy, muy improbable (4%)  En algunos medios se ha comentado la posibilidad de que, si el apoyo nacionalista se reduce, se llegara a un acuerdo entre ERC, PSC y los “comunes” para gobernar en Cataluña ligado tal vez a un acuerdo a nivel nacional que desplace al PP del Gobierno central. Estos nuevos escenarios solamente tendrían sentido si la noche electoral catalana depara sorpresas inesperadas, lo que se antoja bastante probable a día de hoy.

Joan Gonçales (Gobernatia): De más a menos probable es posible que ERC mejores los resultados y junto al PDeCAT y la CUP conformaran gobierno (no creo que lo deseen). Más complicado, dadas las circunstancias, un gobierno mixto entre independentistas y otras fuerzas de nueva izquierda o, peor aún, con el PSC. Por otra parte el PSC no creo que pacte con el PP.

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