Julio Pinedo
Julio Pinedo, en el momento de su coronación. (EFE/Martin Alipaz) EFE/Martin Alipaz

Después de haber elegido su primer presidente indígena, Bolivia tiene desde el lunes un Rey: Julio Pinedo, coronado monarca y reconocido oficialmente como autoridad originaria de la comunidad afroboliviana.

No sólo somos negritos que bailamos en las calles

La coronación, con ruido de tambores y danzas de marcado acento africano, se realizó en un céntrico hotel de La Paz. Los protagonistas lamentaron la ausencia de uno de los invitados de excepción, el presidente Evo Morales.

Vestido con capa roja sobre una túnica blanca, Pinedo prometió "cuidar por la felicidad y el bienestar de todos los afrobolivianos" tras recibir la corona y el bastón de mando de manos del prefecto (gobernador) de La Paz, José Luis Paredes.

"Bolivia y el mundo tienen que saber que somos un pueblo con cultura e historia, que estuvimos olvidados pero no desaparecidos y que no sólo somos negritos que bailamos en las calles o que resultamos buenos para el fútbol," dijo Martha Inofuentes, líder del movimiento afroboliviano, al justificar el acto.

"Seguirá en su casita, cultivando coca y cítricos"

Indicó que para los al menos 30.000 afrobolivianos, la figura de Pinedo "representa a partir de ahora el fin del olvido y un símbolo de respeto."

"Nuestro rey no vivirá en un palacio sino que seguirá en su casita humilde de Yungas, cultivando coca y cítricos, pero tendrá el reconocimiento y será nuestro portavoz (...) y a su hijo de 13 años lo cuidaremos como príncipe heredero", agregó.