Uno de los vitrales de la Sagrada Familia ideado por Joan Vila Grau
Estat Final. Capelles Absis. Joan Vila Grau. JOAN VILA GRAU

Los artistas rara vez se toman la jubilación anticipada. Para la creación no hay edad y cuando uno ha inventado y trasteado toda su vida en un estudio, resulta complicado dejarlo de lado. Así sigue siendo para Joan Vila-Grau (Barcelona, 1932), quien cuando ya contaba con 67 años recibió el que quizás haya sido el encargo más importantes de su vida: crear los vitrales de la Sagrada Familia de Antoni Gaudí.

Diecisiete años después de iniciar esta aventura en 1999, unos sesenta proyectos y ensayos a la acuarela realizados durante este periodo se exhiben en la Sala Parés de Barcelona. Estas pruebas de color, expuestas al público por primera vez, son pequeñas obras de arte en si mismas y se convierten en el complemento perfecto a la obligada visita a la basílica.

Las formas de luz, que podrá verse hasta el próximo 3 de diciembre, está compuesta por las pruebas de color y texturas que durante estos tres lustros ha realizado el artista. La acuarela establece el color, y la tinta, los plomos que marcarán el ritmo compositivo del vitral.

Vila-Grau que está considerado uno de los grandes especialistas de esta técnica a nivel europeo, ha tomado como referencia las variaciones de iluminación de la basílica: utilizando colores más cálidos en la fachada de poniente – llamada fachada de la pasión- y colores más fríos en la fachada de levante –fachada del nacimiento- por donde sale el sol. Igualmente, con el uso de diferentes colores, el autor da vida a las diferentes escenas de la vida de Jesucristo: nacimiento, pasión, muerte, resurrección y gloria.

Muchas de estas acuarelas, además, contienen algunas anotaciones del artista en el paspartú con las que orienta al vitralero y que identifican además la posterior colocación.

Uno de los grandes especialistas a nivel europeo

Suyas son también las vidrieras de las Cavas Codorniu de Sant Sadurní d'Anoia y el Orfeó de Gràcia en Barcelona

A pesar de que su obra en el campo de los vitrales se ha extendido durante más de 50 años, su trabajo para la Sagrada Familia representa su obra magma, al considerarse uno de los conjuntos más grandes de Europa. Suyos son también los de las Cavas Codorniu de Sant Sadurní d'Anoia, el Orfeó de Gràcia en Barcelona o La Fundació Pau Casals de El Vendrell.

Además ha publicado varias obras de referencia sobre el mundo del vitral como El vitrall renaixentista (1991) y Le vitrail dans l'architecture de Gaudí (2004), es director y fundador del Institut del Vitrall en Barcelona y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Jordi.

Hijo de una importante familia de pintores catalanes, Vila-Grau empezó estudiando arquitectura, pero pronto se decantó por el mundo de la pintura, instruido por su padre, el artista Antoni Vila Arrufat. Deudor del Románico y el arte religioso, durante muchos años ha compaginado los vitrales con obras de carácter más abstracto donde ha combinado pintura y escultura. En su serie Tanques, de los años 70, introdujo la tridimensionalidad a partir de maderas y otros materiales.