José Fiscal y Fernando Rodríguez Villalobos, en la inauguración de las jornadas
José Fiscal y Fernando Rodríguez Villalobos, en la inauguración de las jornadas EUROPA PRESS/JUNTA DE ANDALUCÍA

Fiscal ha recordado que la apuesta de la Consejería por la preservación de la calidad del cielo como patrimonio natural y su explotación como recurso cultural, científico y económico se inició en el año 2007 con la incorporación de esta materia a la regulación autonómica mediante la Ley de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental y su posterior desarrollo reglamentario, en el año 2010, norma pionera que ha servido de base para otras posteriores.

De todos estos logros, el titular de Medio Ambiente ha destacado la colaboración con la Diputación de Sevilla, que ha permitido realizar la zonificación lumínica de un gran número de municipios de la provincia. Por eso, ha abogado por la estrecha cooperación interadministrativa y la optimización de recursos públicos como garantías de éxito a la hora de desarrollar medidas relacionadas con esta materia.

Según el consejero, "el cielo de calidad como seña de identidad de Andalucía es, sin duda, un motor de desarrollo que proporciona un empleo verde cualificado asociado al turismo de estrellas, astroturismo, la consultoría ambiental y la I+D+i, vinculada al desarrollo instrumental y de tecnologías de iluminación sostenibles".

En este sentido, Fiscal ha hecho hincapié en la responsabilidad de los profesionales públicos andaluces, así como de los gobiernos locales, quienes deben esforzarse por que el diseño y la gestión del alumbrado público de los municipios se lleven a cabo con criterios de sostenibilidad, es decir, iluminando en la dirección correcta, con la intensidad adecuada al uso y la fuente de luz más cálida posible.

Por otra parte, desde la Diputación de Sevilla, a través de su Área de Servicios Públicos Supramunicipales y gracias a diversos programas de inversión como el Supera, "estamos colaborando con los ayuntamientos para disminuir la contaminación lumínica mediante la sustitución de luminarias en todos nuestros pueblos, unas medidas que, bien llevadas, además de atenuar esa contaminación lumínica, disminuyen también las emisiones de CO2, porque las nuevas luminarias son más eficientes que las que se retiran. Junto a esa contribución ambiental, la reducción de la luz artificial que lanzamos al espacio nos deja cielos más oscuros, con sus astros bien definidos y relucientes", ha enfatizado Villalobos.

El alumbrado sostenible cuenta con un buen número de ventajas asociadas como la reducción tanto del gasto energético municipal como de la emisión de contaminantes a la atmósfera, la disminución del impacto sobre la observación del cielo, los ecosistemas y la salud. Por eso, el consejero ha insistido en que la inclusión de criterios ambientales en el diseño y gestión del alumbrado público no sólo es un requerimiento legal, sino que es la estrategia fundamental para la preservación de nuestro cielo y de su potencial como motor de desarrollo.

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