«El espíritu de la Navidad es una emoción que va más allá de las convicciones religiosas». Así habla Carlos Ramos, quien desde su taller belenístico de la calle Manifestación ha dedicado toda su vida a la conservación de las tradiciones aragonesas propias de esta época del año, tales como la famosa tronca del Pirineo o los nacimientos artesanales.

Sus piezas, únicas y elaboradas a partir de materiales manufacturados, han hecho soñar a niños y mayores a lo largo de varias generaciones. Todos los complementos belenísticos (fuentes, casas o ríos) responden a un modelo tradicional, pero elaborado con las últimas tecnologías para conseguir efectos, como la niebla, el fuego o el humo.

Es quizás en esa mezcla de elementos de ayer y de hoy donde reside la magia que ha proyectado internacionalmente a este pequeño taller. Cada día, a través de su página web www.mundo-hobby.es, Carlos recibe multitud de encargos de cualquier punto de España o del extranjero para colecciones privadas, iglesias o exposiciones. Algunas son tan conocidas como la cinematográfica Iglesia de Saint George, en Manhattan.

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