Las precipitaciones en Catalunya descendieron un 40% desde septiembre hasta finales noviembre respecto al índice de referencia histórico de este periodo.

Actualmente, todas las cuencas catalanas se encuentran en estado de excepcionalidad por pluviometría y la Conselleria de Medio Ambiente tildó la situación de "extrema sequía", a pesar de que la disponibilidad de agua está garantizada hasta abril.

Las reservas de las cuencas internas catalanas en el otoño meteorológico --de septiembre a noviembre-- llegó a los 85 milímetros, mientras que los valores de referencia histórica suelen rondar los 235 milímetros. Sin embargo, entre 1996 y 2006 se redujo este nivel hasta los 211 milímetros.

La falta de lluvias en estos meses provocó que los caudales circulantes en los tramos de cabecera de los principales ríos presentasen valores "muy inferiores a los normales en época de otoño", lo que significa una "importante reducción" de las aportaciones naturales a los embalses y la consiguiente disminución de las reservas.

Por la falta de lluvias se activó en abril de este año el decreto de sequía, que se prolongó hasta el inicio de 2009. Según informó la Conselleria de Medio Ambiente, en el escenario actual de "sequía excepcional", en algunas cuencas "no se pueden llegar a garantizar" los caudales de mantenimiento de los ríos porque la aportación hídrica suele estar por debajo de los niveles establecidos.