El tren no habría descarrilado con este elemento. El accidente de metro que costó la vida a 43 personas el 3 de julio de 2006 no se habría producido si las balizas de seguridad hubieran estado programadas para limitar la velocidad a 60 kilómetros por hora. Esta es la principal conclusión de la ampliación del informe que ratificó ayer el perito ante el juzgado número 21 de Valencia.

El caso se archivó cuando falleció el conductor

Esta ampliación forma parte de las nuevas pruebas que ordenó el juzgado al reabrir la causa, archivada en marzo al considerar que la responsabilidad penal se había extinguido con el fallecimiento del conductor del convoy.

Según fuentes de la acusación particular, las dos balizas entre Jesús y Plaza de España se pudieron programar en aquellos días.