La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, considera que "no era muy difícil decir sí o no" en la respuesta que Carles Puigdemont ha remitido al Gobierno tras su requerimiento y ha anunciado que Mariano Rajoy ha enviado, a su vez, otra carta al president.

"No se entiende la perseverancia en la confusión", ha dicho la vicepresidenta en una comparecencia con preguntas en Moncloa, "salvo que responda", ha añadido, a presiones que ha tildado de "radicales". Asimismo, ha aseverado que "no resulta creíble para nadie" que el president catalán llame al diálogo "cuando ha hecho política de hechos consumados".

"El diálogo no se exige, se practica", ha dicho la vicepresidenta, y ha advertido a Puigdemont de que cumplir la ley es el "mínimo exigible" para hablar. El Gobierno insiste en que  "nadie le niega el diálogo", pero insiste en que este debe hacerse "dentro de la ley, con la máxima claridad y en el Congreso de los Diputados", que es "donde está representada la ciudadanía".

Sáez de Santamaría ha recordado, no obstante, que Puigdemont tiene una segunda oportunidad para "revocar" su posición y que esta vence el jueves a las 10 horas, según reza el requerimiento enviado por el Ejecutivo.

En concreto, el requerimiento del Gobierno dice que ahora Puigdemont tiene que revocar u ordenar la revocación de la declaración de independencia (que se da ya por realizada) "a fin de restaurar el orden constitucional y estatutario, ordenando el cese de cualquier actuación dirigida a la promoción, avance o culminación del denominado proceso constituyente...".

La nueva carta de Mariano Rajoy

En la carta que Mariano Rajoy ha enviado a Puigdemont, se dice que la repuesta que se le pedía sobre la declaración de independencia es "una aclaración absolutamente necesaria", ya que, en opinión del Gobierno, "ellos y todos los catalanes tienen derecho a saber con certeza" si el 10 de octubre se declaró la independencia, "esté o no en vigor".

Rajoy confirma que el requerimiento que envió es "previo" a la activación del artículo 155 y que, en todo caso, este "no implica la suspensión del autogobierno, sino la restauración de la legalidad en la autonomía" y "que la Generalitat vuelva a la Ley". Esta vuelta a la legalidad, en la que se cita también al Estatut vigente, es, para el Ejecutivo, condición imprescindible para aboRdar un diálogo.

"No puedo aceptar en modo alguno la existencia de eso que usted denomina conflicto histórico entre el Estado español y Cataluña", dice Rajoy, que afirma que no es su "voluntad" generar "nuevos escenarios de controversia", por lo que se niega a comentar los "supuestos resultados de una consulta que nunca ha sido válida".

También hace referencia a la Unión Europea, para recordarle a Puigdemont que las instituciones comunitarias y los Estados miembros "han expresado su posición contraria a la independencia y a la ruptura del principio de legalidad". En insiste en algo que ya dijo la vicepresidenta el pasado viernes: que Cataluña puede entrar en recesión.

El presidente del Gobierno considera que las llamadas al diálogo de Puigdemont "no resultan creíbles" y le invita a "comparecer en el Parlamento y trasladar sus demandas a los legítimos representantes de la soberanía nacional". Y añade que "aún tiene margen" para contestar de forma "clara y sencilla" al requerimiento.

Eso sí: hace a Puigdemont "único responsable" de que se proceda, en caso de que se haga, a "la aplicación de la Constitución", es decir, de que se active el artículo 155.